Opinion

“Muera el coronavirus” las nuevas campañas

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 26 julio 2020 | 05:00

En el pasado quedarán los mítines multitudinarios, visitas domiciliarias, desayunos o comidas y hasta encuentros en grandes salones con líderes y sectores; no se diga la entrega a granel de playeras, gorras, mandiles, bolsas de mandado, sombrillas, lapiceros, pañoletas y cuanto material utilitario se les ocurría… la nueva normalidad impactará directamente a las campañas políticas que ya empezaron en Chihuahua y en todo México.

La que será sin duda la madre de todas las batallas por controlar el Congreso de la Unión entre “liberales y conservadores” y el impacto local ante una nueva conformación política ya se encuentra conmocionada por la pandemia, ¿podrán los políticos y partidos afrontar la nueva forma de hacer campañas?

Si alguien piensa que serán las redes sociales la solución, puede llevarse una fuerte decepción. Al momento sólo han demostrado que su función es destruir, no construir.

Ya está claro que e Covid19 llegó para quedarse y su impacto real en la economía y las relaciones sociales aún son insospechadas así que todo acto social, incluidas las elecciones tendrán un fuerte impacto y quien logre adaptarse sin duda tendrá mayores oportunidades de triunfo.

El nuevo escenario para candidatas y candidatos será realizar reuniones de cincuenta o cien personas como máximo en lugares amplísimos para guardar la sana distancia, todos con cubre-bocas; realizando desayunos en espacios abiertos, y pues de las visitas domiciliarias tendrán que olvidarse.

Los nuevos utilitarios ya empezamos a verlos en las calles, gel antibacterial osanitizante con el nombre del candidato o candidata y su logo y eso sí, muchas despensas con frijol con gorgojo aunque estén prohibidas.

Para algunos estrategas políticos, la solución se centrará en presentar mensajes directos a los electores, principalmente a los “millennials” y “centennials”, los nacidos entre los años 1980 y principios del presente siglo, quienes tendrán en sus manos el voto ganador y que dicho sea de paso son los principales usuarios de los medios digitales.

Para quienes le apuestan a las redes sociales la oportunidad es que los candidatos pueden ganar campañas si hablan directamente a los ciudadanos, y despertar su interés… el problema es que muy pocos políticos entienden este lenguaje.

Aunque algunos piensan que el laboratorio de esta nueva forma de hacer política será la elección presidencial de los Estados Unidos están muy equivocados, ni existe la misma capacidad tecnológica ni la mentalidad de los electores para aceptar y ser influenciados por lo que se maneja en las redes sociales.

En México la pandemia ya generó los primeros afectados con la suspensión de  los procesos electorales de Hidalgo y Coahuila, y aún se desconoce cuáles serán las medidas que implementarán las autoridades para los comicios del próximo año.

Para darnos una idea de lo complicado que puede ser concentrarse en una campaña sustentada en las redes sociales un solo dato: de acuerdo con la “Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2019” del INEGI, en México el 70.1% de la población de 6 años o más es usuaria de Internet; en otras palabras, el problema es la cobertura.

Eso sí, podemos estar seguros que los mensajes y promesas de los candidatos serán más y mejores hospitales; dotación gratuita mensual de paquetes de cubre-bocas y jabón para manos; mejorar el sueldo del personal médico y de limpieza; educación en línea e internet gratuito; atención psicológica debido a efectos de la pandemia; fuentes de empleo a distancia; no robar… en fin será sin duda el mensaje de todos.

Ante este nuevo escenario el terreno de la batalla electoral será basado en la tecnología, pero no exclusivamente las redes sociales, ya que se deberán construir estrategias más serias y sofisticadas después de la crisis sanitaria, que permitan mejores diagnósticos del sentir social, que permitan conocer a profundidad el estado de ánimo de los electores antes y durante el desarrollo de las campañas electorales.

Ya las encuestas tradicionales no pueden verse de manera aislada sin evaluar el humor social: los sentimientos de incertidumbre y miedo que se encuentran presentes en gran parte de la población. 

De entrada hay que descartar la cantidad de seguidores y hasta “likes” muchas veces comprados de los candidatos y los partidos políticos en Facebook y Twitter ya que han demostrado que son puro humo.

Diversos estudios en el entorno electoral y las redes sociales han demostrado que es posible el análisis de sentimientos usando las redes sociales digitales y que tiene cierto grado de precisión, además que el impacto en el uso de sus redes sociales parece confirmar que el uso de estas plataformas sí tiene un impacto directo en la percepción de los electores, mas no en su voto.

El uso masivo de las redes sociales como Facebook y Twitter en los procesos electorales ha sido utilizado para la descalificación, la guerra sucia y hasta el ataque directo a los candidatos, en otras palabras, sólo para destruir y no para construir, y hay que reconocer su efectividad, por lo que darle la vuelta es complicado.

Así es que nos enfrentaremos a una campaña muy sui géneris, donde los slogans de “La salud es primero”, “Muera el coronavirus”, “Alianza contra la pandemia”, “Por un México limpio y transparente” y “Por un país sano”; será la constante.