‘No mames’: mentiras, migración, poder y tráfico

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Gerardo Rodríguez Jiménez
lunes, 11 febrero 2019 | 06:00

Muy al estilo de Hitler y ya en plena campaña por conservar el poder, el señor presidente Donald Trump viene hoy a la frontera con México para calentar la carrera presidencial, y se espera que utilice su desafiante retórica antimigrante de odio, miedo, mentiras, xenofobia y división para seguir repitiendo su promesa de un muro fronterizo: y así justificar  su vergonzoso mandato –para algunos– o su efectivo mandato –para otros–.
Pasada la distracción del futbol americano, Trump, acompañado del señor gobernador Greg Abbott, el senador texano Ted Cruz y otros republicanos, viene a cocorear al excongresista demócrata Beto O’Rourke –quien hasta ayer no se decidía oficialmente a participar en la contienda presidencial, pero quien si es tan listo como pensamos, podría hacerlo hoy mismo– en su propio territorio.
Mientras tanto, O’Rourke responderá liderando una marcha pacífica “por la verdad” cerca de la escuela Bowie, acompañado por la congresista que representa a El Paso, Verónica Escobar, y quien goza de la fama viral que proporciona el Internet momentáneamente, gracias a su claro comentario en que dice “No mames”, grabado por las infalibles cámaras en un discurso de Trump.
Se espera que empiece a llegar la gente para reunirse en las inmediaciones de la Bowie High School a eso de las 5pm, y que la marcha se dirija hasta una cuadra cerca del Coliseo, en donde estarán el presidente y sus seguidores. Los dos políticos comenzarán sus discurso, según fuentes, a las 7 de la noche.
Por estos dos eventos, la expectativa es que haya mucho tráfico en las inmediaciones del puente ‘Libre’, por lo que se recomienda utilizar vías alternas si tiene que cruzar la frontera.
Esta confrontación política se da en el marco de caravanas migratorias de miles de centroamericanos que vienen a la frontera a buscar su paso como sea hacia el norte, y que sólo agravan un sentimiento ya racista y antimigrante presente por décadas, tanto en los Estados Unidos como en México, ayudando al discurso exagerado de miedo, criminalización y migración violenta del sr. Trump y sus simpatizantes, quienes recientemente realizaron una cadena “protectora” en la línea fronteriza.  
No hay duda que el presidente ha contado con suerte, el desempleo es bajo. La gasolina esta barata –gracias por cierto a decisiones tomadas por Obama– y las grandes ventajas fiscales que dio a las corporaciones y empresarios lo mantienen en el poder a pesar de sus escándalos. Sus fans lo defienden con todo.
Para los estudiosos las relaciones internacionales, estos eventos son un laboratorio político y cultural del cual es necesario estar pendientes. Un reflector de las tensiones políticas y económicas que se dan en todas las fronteras entre países desarrollados y los países en vías de desarrollo.
Por lo pronto, esta parece sólo una guerra mediática y pacífica, pero ojalá no sea más que sólo eso. Sabemos que en este tipo de situaciones la violencia puede presentarse espontánemente y que se toman medidas de seguridad serias. Fuentes extraoficiales, pero cercanas al Ejército de los Estados Unidos nos avisaron que, cuando visitó la frontera el entonces presidente Obama para desafiar al narco en México, ya hace unos años, el fuerte militar de El Paso –Fort Bliss–, se puso en alerta máxima por órdenes superiores.
Y esta ocasión seguramente no será la excepción. Y si se siguen polarizando estos sentimientos de odio y miedo que promueve el presidente, y que cada día se desbordan más en nuestras sociedades, no me sorprendería que volviéramos a vivir en una época tan militarizada y dividida como lo fue en sus tiempos la Alemania nazi, o como lo es actualmente Israel y el Oriente Medio. Jamás imaginé que pudiera llegar a la Presidencia de los Estados Unidos un político tan radical como el señor Trump.
Sociedades tan violentas como las del Medio Oriente no pueden suceder en una sociedad occidental principalmente católica y cristiana como lo son Estados Unidos o Europa, ¿o sí? Todo depende del terror que se sienta.
La historia, dicen, se repite.

Periodista e Investigador Académico

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