Opinion

“Ellos” o “nosotros”, la realidad que divide al PAN

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 28 junio 2020 | 05:00

La votación del jueves pasado independiente del resultado que sepultó la reforma electoral corralista es la punta del iceberg de lo que sucede dentro del Partido Acción Nacional: se ha polarizado en una sentencia de “estás conmigo o estás en mi contra”, de frente al proceso electoral del 2021.

Así quedaron atrás aquellas familias o grupos que conforman la estructura albiazul en el estado, ya no hay “familia feliz”, “dhiacos”, “gaudinis”, “guarachudos”, “neofelicies”, “tobies” y demás grupos; todo se ha reagrupado en “ellos” y “nosotros”, desde el lado que lo quieran ver, una polarización que hizo su catarsis en esta histórica votación de la que aún no vemos las consecuencias.

La realidad del partido en el poder es que no se observa dirección dentro del organismo político que meta a todos sus actores en una línea, decisión y lealtad hacia  quién se supone es el primero panista, el gobernador Javier Corral Jurado.

El problema de Rocío Reza, la presidenta del PAN estatal es que se observa sin liderazgo, sólo atendiendo las instrucciones del gobernador, mientras que el otro operador, Fernando Álvarez Monje es un personaje ya muy desgastado, principalmente por el trato de palacio hacia la Torre Legislativa, por múltiples promesas incumplidas.

Sobre esa votación que algunos catalogan de histórica, por ser la primera vez que le dan la espalda al gobernador Javier Corral, los cinco votos que le faltaron al PAN debieron ser incondicionales, pero no, ya decidieron brincar la cerca y alinearse hacia un nuevo objetivo, la candidatura al Gobierno del Estado de María Eugenia Campos.

Del gobernador Javier Corral no ha salido ninguna palabra del gran enojo y frustración que debió suponer la negativa de su iniciativa de Ley Electoral, que como se dijo en este espacio nació muerta, pero su intención era llegar a los tribunales electorales, hacer ruido a nivel nacional rumbo al 2024, el problema para él es que antes está el 2021.

Cómo se señaló acertadamente en la columna de El Diario de Chihuahua el pasado viernes: “El aferramiento corralista en sacar adelante a como diera lugar las elecciones primarias, priorizando su interés particular, clarificó, puso en blanco y negro y le dio rostro a las posiciones políticas con destino al 2021... Indudable el liderazgo moral que la alcaldesa de Chihuahua, María Eugenia Campos, ejerció y refrendó, defendiendo un antecedente de crecimiento político que la ubica en las mejores condiciones para defender la candidatura panista a gobernador en elecciones generales”.

Por su parte, quien lidera el otro equipo, la esperanza de que el PAN mantenga el poder en la entidad, Maru Campos no perdió tiempo, luego de ser rechazada la reforma electoral del gobernador Javier Corral en la legislatura local, llamó a los  partidarios de Acción Nacional a fortalecerse para competir en el 2021.

¿Se podrá lograr, llegar fortalecidos y juntos? ... lo dudo.

Las ofensas continúan, un ejemplo es la reunión de la alcaldesa María Eugenia Campos con un personaje que ha polarizado al gobierno estatal: Juan Blanco Saldívar quien no sólo promovió un voto cruzado en aquella elección del 2004 donde Javier Corral perdió frente a José Reyes Baeza y él se erigió como presidente municipal, sino que también el coqueteo reciente de Blanco con el archienemigo de Palacio Cruz Pérez Cuéllar.

La reunión publicitada de Juan Blanco y Maru Campos tiene muchas lecturas, desde quien la promovió y desde luego el seguimiento de lo que pueda aportar el exalcalde que sigue siendo un activo político, muy mermado, pero aún en el juego.

Por otro lado, el círculo cerrado del gobernador Javier Corral conformado por Gustavo Madero, Ismael Rodríguez, Luis Fernando Mesta, Jesús Mesta, Fernando Álvarez Monje, César Augusto Peniche y desde luego Lucha Castro seguramente preparan ya la ofensiva.

En la mira están los principales operadores de la presidencia municipal, César Jáuregui y Mario Vázquez, que al igual que María Eugenia Campos son señalados como beneficiarios del enemigo público número uno de Palacio: César Duarte Jáquez.

Así que no podría ser extraño que de pronto se reactivaran algunas líneas de investigación que se dirijan directamente al edificio de la Independencia y Victoria, en pleno centro de la ciudad y que destrozaría desde sus entrañas al partido azul.

El problema para Partido Acción Nacional y desde luego para Rocío Reza es que la radiografía estatal es nada alentadora: Juárez se encuentra dividido, no hay cabeza, ni pies, ni cuerpo, nada, la actividad política del PAN fronterizo se encuentra por los suelos ante los protagonismos de algunos personajes sin respaldo como Ramón Galindo y Leticia Corral.

El comité municipal de Chihuahua, se encuentra dividido en dos, polarizado entre los seguidores de Maru y de Madero, este último con el respaldo que da la nómina del gobierno estatal.

Y el resto del estado no pinta, está totalmente suelto el ajedrez político, ante la falta de liderazgo de Rocío Reza, quien hace y deshace sólo lo que el gobernador le ordena.

Así que lo que sigue para el Partido Acción Nacional es una guerra encarnizada por las posiciones, entre “ellos” o “nosotros”.