Opinion

-“Lávense las manos... Ah, pero no hay jabón”

.

GPS / Columna

viernes, 20 marzo 2020 | 05:00

-En junio 2016 había hartazgo del gobernador...

-Una vacilada llamada Ley de Transporte

-Ni gel antibacterial en el Infonavit

La escena ocurrió en uno de los tantos planteles del Colegio de Bachilleres en la ciudad. Un directivo buena onda, de esos que saben conectar con los jóvenes, aleccionaba a los estudiantes sobre las medidas que deben tomar para protegerse del Covid-19.

“Sobre todo lávense las manos... Ah, pero no hay jabón... Todavía no tenemos, tampoco gel antibacterial”, dijo mientras se agachaba ante las risas provocadas en los estudiantes, producto de su accidental desatino. 

En el tercermundismo en el que viven no sólo el Cobach sino todas las escuelas públicas, resulta un enorme contrasentido que se promuevan recomendaciones imposibles de cumplir. Todo es consecuencia de pésimos administradores públicos, más que de falta de recursos. 

Los alumnos pasan casi un tercio de su día en los planteles -hasta hoy que se suspenden las clases- y en ese lapso no pueden aplicar las medidas preventivas que se les recetan por todos los medios, desde las redes sociales hasta con los profesores.

De qué les puede servir que les den medidas de higiene si los baños generalmente están sucios, no hay papel, a veces les escasea el agua y nunca hay jabón, ni siquiera en medio de la contingencia que se vive.

Los profesores obligados a pasar ese ridículo pretenden, en el tiempo de actividad que les queda, llamar la atención a la directora del Cobach, Teresa Ortuño, para poner en marcha un plan de desinfección y limpieza en sus planteles, antes y después de la propagación del virus que se espera en estos días. Además de inspeccionar qué se hace con el gasto en insumos básicos, pues siempre les falta algo.

La carga extra que se les pasa a los maestros en periodos de crisis como el actual no se recompensa de forma alguna. Mínimo que les ayuden a que sean factibles las recomendaciones que deben dar.

 *** 

Era junio del 2016. El escenario, la puerta sur del Palacio de Gobierno de Chihuahua. Decenas de personas que apoyaban a Javier Corral en la elección por la gubernatura irrumpieron de manera violenta. Ni al caso la acción. Corral ya era gobernador electo.

Causaron destrozos con total descaro. Tomaron piezas de metal de las alcantarillas y con ellas crearon auténticas armas con las cuales dañaron la puerta y algunas de las ventanas.

La puerta de madera quedó prácticamente hecha añicos. Incluso quisieron prenderle fuego, no contentos con dejarla quebrada.

El ataque duró bastante tiempo. No fueron cinco minutos ni diez. Fue de escándalo la manera en que actuaron. Hubo procesos penales posteriores, pero al final se pagaron fianzas y no pasó a mayores, porque en octubre Corral ya era cómodamente gobernador.

Esas imágenes que le mostramos no tienen gran diferencia de lo que ayer vimos en sede legislativa, a un lado de Catedral, donde los transportistas utilizaron la violencia para penetrar al recinto, en busca de detener la aprobación de la ley de transporte.

Corral ha usado la violencia y ahora la recibió de nueva cuenta por los transportistas. Ya antes se habían enfrentado al principio de la administración. Lo de ayer sólo es una reiteración del nivel de confrontación que tienen.

Duarte pudo haber perseguido con mayor insidia a los causantes de los daños, durante los escasos meses que estuvo al frente del gobierno, pero el asunto fue olvidado y entendido en el fragor de la batalla pre y post electoral.

Ahora el gobernador ha dado instrucciones de ir con todo en contra de los choferes y demás personas involucradas. Sólo provocará mayor inquina.

Los quiere en la cárcel y que paguen el millón y pico de pesos en daños a las instalaciones que se exigen, incluido un supuesto arco detector de metales que jamás se ha visto funcionar.

Es la doble cara y vara cuando se trata de medir actos de esta naturaleza. En aquel entonces Corral disfrutó los hechos, porque evidenciaban un hartazgo en contra de los personajes que gobernaban en aquel entonces.

Ahora la cosa no ha cambiado. Lo ocurrido también manifiesta un hartazgo y el nivel de violencia al que están dispuestos a llegar algunos sectores sociales en contra de una ley que les ha sido impuesta desde el escritorio principal de palacio.

 *** 

Debe revisarse con lupa la nueva ley de transporte por una serie continua de detalles que, ya publicada y aireada en la página oficial, salen a relucir.

Hay una ampliación en la antigüedad de las unidades que antes sólo era para la ruta troncal y ahora se extiende a todas las unidades del transporte masivo.

Eran diez los años ahora serán quince. Si de por sí con chatarras ahora veremos auténticas unidades destartaladas, con autorización oficial.

Otro asunto es el de los seguros. Hay flexibilidad para que se contrate una póliza menos onerosa, pero que al mismo tiempo, será de menor monto de protección en caso de accidentes.

Quisieron darle atole con el dedo a los transportistas al incluir un derecho de preferencia al momento en que fallezca el titular de la concesión, pero al final queda en una decisión caprichosa de la autoridad estatal.

Ahora será la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología quien presida el consejo estatal del transporte y se haga cargo de administrar el tema, cuando siempre e históricamente ha sido la Secretaría de Gobierno, y no por tratarse de un tema político partidista, sino porque siendo un sector poderoso requiere de la presencia del segundo de abordo de la administración estatal y no de un funcionario que difícilmente podrá tener la fuerza para enfrentar el cumplimiento de la norma, aun cuando -como es el caso- es un especialista en el tema.

Si antes era una vacilada, cuando estaba en manos del Secretario General, ahora será menos que ello.

El colmo, sin duda. Hasta los moto-patines están regulados así como las bicicletas eléctricas. Ahora son denominadas microvehículos. Andarán los oficiales de transporte tras ellos.

Sólo esperemos que en el reglamento no se aumente la regulación y se incorporen los patines y las patinetas, porque entonces hasta en la Ciudad Deportiva los veremos poniendo infracciones.

*** 

El coronavirus robó la agenda pública a nivel estatal y nacional. Es el tema indudable de mayor atención por la contingencia sanitaria.

Pero hasta en eso se debe tener cierto pudor por parte del nuevo amanecer. La campaña contra el bicho está encabezada por Caballo Dorado.

Es sin duda uno de los grupos más prestigiados a nivel estatal, pero también en algún momento fue el instrumento de propaganda del anterior sexenio.

El Instituto Estatal Electoral en aquel entonces lo usó para difundir el voto y ahora es para el gobierno panista un instrumento de propaganda.

En aquel entonces recibió algo así como 700 mil pesos, ahora, estaría bien saber de cuánto es la retribución económica que el austero gobierno estatal está pagando porque salgan en los spots sufragados por la Secretaría de Salud.

 *** 

Se han adoptado acciones emergentes en contra del Covid-19, entre ellas el obligatorio uso de gel antibacterial.

Pero de manera lamentable es más propaganda que otra cosa. El letrero está ahí. Dice gel antibacterial, luego una flecha y un dibujo que asemeja un despachador del líquido.

Pero da la casualidad que no hay nada debajo. Es la delegación del Infonavit.

Por más que se busca el despachador no existe. Debe hacerse un esfuerzo por parte de las dependencias de los tres niveles para que no falte el gel antibacterial, aun y cuando se reduzca la presencia de personas en los trámites por la cuarentena obligada.