Opinion

-“Pin-Pon” hace de las suyas en Parral

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GPS / Columna

martes, 08 junio 2021 | 05:00

-A Marco Quezada le cobraron en la boleta

-Ni aplastado por cientos de miles de votos cede

-Se le esfumaron millones de votos a Morena

El “Pin-Pon” de Parral no es un muñeco muy guapo y menos de cartón, como lo dice la canción infantil. Por el contrario, es el “quiebrahuesos” que los políticos caciques contratan para venganzas personales.

Dicho sujeto de apellido Loya es a quien se le adjudican los ataques contra dos periodistas parralenses el sábado y la madrugada del domingo. Todo está relacionado con la jornada electoral, como es lógico suponer.

En un primer caso fue agredido un reportero de El Diario de Parral, al que un par de peleadores, entre ellos el mal afamado “Pin-Pon”, tomaron por sorpresa en céntricas calles de la ciudad, que por lo visto es una de tantas tierras sin ley que hay en el estado.

En otro caso el afectado fue un reportero de un canal de televisión de paga, a quien trataron de “levantar” de su departamento, pero terminaron llevándose a un primo, al que le propinaron una golpiza.

El paso de las amenazas a los hechos es algo sumamente grave y preocupante; una gran contradicción no sólo en pleno proceso electoral, sino en los días previos a los que todas las autoridades festejan la libertad de expresión... de dientes para afuera.

De ambos casos tiene conocimiento directo la Fiscalía General del Estado; e intervino el mismo domingo, se sabe, la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Libertad de Expresión de la FGR.

Tienen en sus manos las autoridades la posibilidad de actuar, independientemente de los colores políticos, ante esos personajes que integran, hasta ahora de forma impune, grupos de choque para atacar a sus rivales.

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La estruendosa derrota de Marco Adán Quezada tiene mucho de origen en que se fue a un partido donde no cabía ni podría caber.

Debió sufrir la gota gorda para convencer hacia afuera y tragar bolitas para ser aceptado adentro, donde desde el primer momento enfrentó francas oposiciones.

Ubicado más ideológicamente en el centro, incluso rozando con la derecha, pudo hacer un gobierno municipal con mucha aceptación hace una década, en una sociedad considerada mayoritariamente conservadora.

Es cierto que hay gente con mucha cercanía y proximidad hasta familiar, ubicada en posiciones más liberales e inclusive militancia en esas lides, pero él jamás se ha mimetizado ni involucrado en ellas. Ha marcado su clara distancia e independencia.

Lo decía con todas sus letras en reuniones cerradas con grupos, por ejemplo, empresariales, que tenía grandes diferencias con la Cuarta Transformación, tratando de rescatar los bonos que en antaño cosechaba con dichos sectores.

Pero a ellos no los podía convencer, el convencimiento era hacia adentro, con la militancia y simpatizantes morenistas.

Cuando el elector vio su nombre en la boleta no dudó ni un segundo en castigarlo, como diciéndole te descubrimos. Habló mal de su proyecto tratando de sorprender con una posición opuesta a su forma de pensar.

No lo ayudó ni la Directora del Instituto Chihuahuense de las Mujeres, Emma Saldaña, que personalmente anduvo echando ojo por su ahijado el domingo muy temprano en las instalaciones del Instituto Estatal Electoral y ante directivos del órgano electoral.

Contrario a él, en Juárez, Cruz Pérez Cuéllar compró y se casó con el proyecto de la Cuarta Transformación, con declaraciones abiertas y posiciones de respaldo.

Pérez Cuéllar dobló dos a uno, si no es que poquito más, al candidato del PAN; Marco Quezada en Chihuahua fue superado en la misma proporción.

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Ligar el proceso de entrega-recepción del gobierno del Estado a los cómputos e impugnaciones que se presenten contra la elección, es una nueva forma de atacar el proyecto de la gobernadora virtual Maru Campos.

Si la diferencia entre ella y Juan Carlos Loera fuese cerrada, con incidencias graves, o votos nulos alarmantes, pudiese pensarse en que el gobernador tiene razón al ser prudente.

Pero nada de ello existe. La diferencia entre uno y otro es de casi 150 mil votos, y subiendo. Maru podría rebasar con facilidad los 500 mil sufragios, medio centenar de miles más que los obtenidos por Corral en 2016.

Las incidencias graves tendrían que ver con el retraso en la apertura de las casillas y la lentitud del sufragio, pero no le son atribuibles a Maru, sino a procedimientos que los mismos partidos consintieron en el Consejo General del INE, incluido Morena.

Los votos nulos no rebasan el cuatro por ciento, unos 14 mil, ni mucho menos son relevantes tomando en cuenta la diferencia entre Maru y Loera, ni en términos absolutos ni relativos.

Por ello, ayer al reconocer el triunfo de su correligionaria y ofrecer una entrega recepción en los mejores términos, se tropieza en su propia soberbia, al escamotear el procedimiento que por ley debe efectuarse con tiempo antes de la fecha señalada constitucionalmente para el fin de su administración.

La complejidad de recibir y entregar una administración calculada en 70 mil millones de pesos anuales, con miles de personas colaboradoras, un vasto complejo de bienes muebles e inmuebles y la enmarañada deuda, exigen acelerar el procedimiento sin cortapisa alguna. Pero no quiere, se niega a soltar el hueso.

Le duele en el alma tenderle a Maru alfombra roja e incluso otorgarle el recurso por ley señalado para sufragar los costos de tres meses de entrega-recepción.

Paradójicamente, hace cinco años, el 27 de junio, nombró Corral a los integrantes de su equipo para la comisión de entrega-recepción, que inició la primera semana de julio, ya con el apoyo económico necesario.

Pretextar elementos ajenos a la Ley para retrasar la entrega recepción es parte entonces de esa inquina, que ni la aplanadora ciudadana ha podido arrebatarle al demócrata de dientes para afuera, que juró y perjuro que jamás se va a pelear con la voluntad popular.

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La gobernadora virtual no perdió el tiempo. Hizo radio nacional desde muy temprano, con Joaquín López Dóriga, Adela Micha y otros conductores más.

Recibió felicitaciones de la asociación de gobernadores, de la cual Corral se auto-excluyó molesto porque sus colegas arroparon a Maru.

“Hay muere” le dijo a Adela; “No puedo perder el tiempo”, remató con Joaquín, al responder a sus preguntas en relación con el gobernador.

Ayer cerró el PREP, el miércoles es el cómputo municipal de la elección de gobernador para desahogar incidencias y el viernes en sesión del Consejo Estatal se declara la validez y se entrega la constancia de mayoría.

Es cuestión de que transcurran cuatro días para que María Eugenia Campos Galván se convierta en la primera mujer gobernadora electa del estado libre y soberano de Chihuahua.

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En números absolutos, si la elección del pasado domingo hubiera sido presidencial, Morena habría refrendado su triunfo...pero con estrecho margen apenas de un millón y pico de votos. Lejos, muy lejos, del tsunami de 2018.

El PAN, PRD y PRI, obtuvieron por sí solos y en la coalición parcial, 18 millones 428 mil 672 votos, en el reporte de las cuatro de la tarde de ayer. Morena obtuvo 19 millones 537 mil 915 sufragios.

Pero como no se trató de una elección presidencial, los votos se distribuyen en las diputaciones federales, dándole a Morena 185 diputaciones, contra 108 del bloque opositor, esto sin contar a Movimiento Ciudadano con siete diputaciones y algo así como tres millones de votos a nivel nacional.

El resultado, comparado con la composición actual de la cámara baja, representa derrota para el partido gobernante a nivel federal.

En 2018 obtuvieron 226 diputaciones de mayoría relativa, contra 58 del actual bloque opositor. Faltan las diputaciones de representación proporcional por distribuirse, pero las 200 curules restantes castigan al partido con mayor cantidad de sufragios. 

PRI, PRD, PAN y MC, serán entonces los ganones de las pluris, en una conformación donde Morena deberá olvidarse por lo pronto no sólo de la mayoría calificada, sino de la fuerza que actualmente detenta.