Opinion

- A unos metros Peniche y Herrera

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miércoles, 13 febrero 2019 | 01:18

- Oponerse por oponerse al Presidente

- Protegen a Borruel custodios de la moral

- Sufren locatarios alto riesgo

“Corral va a México a cortarse las venas en un falso afán municipalista”

La distancia entre ellos fue de unos cuantos metros. Mesas y comensales los separaron el día que coincidieron en conocido restaurante ubicado en Ortiz Mena.

Primero llegó César Peniche, el Fiscal General, quien dispuso de una mesa discreta muy lejos de las miradas del resto de los viandantes.

Luego, un rato después, se apersonó el testigo protegido del momento, Jaime Herrera, exsecretario de hacienda estatal.

Nunca cruzaron miradas, según nos dicen. Pero estuvieron en el mismo negocio tomando café.

De esas coincidencias en el espacio de una mesa que un amable lector nos comparte para presentar en nuestra columna.

Nos dicen que los tiempos se aprietan. Fiscal y testigo deberán, ahora sí, coincidir abierta y no encubiertamente, en los procesos de la Operación Justicia para Chihuahua, conforme se vayan al amparo todos estos procedimientos, en una instancia donde los testigos protegidos han sido deslegitimados.

Sigue siendo Operación Justicia para Chihuahua el principal programa del actual gobierno. 2019, hemos insistido, será clave en el tema de los procesos pendientes contra exfuncionarios de la anterior administración, algunos de los cuales se encuentran en la antesala de la judicialización.

No hay de otra. A estas alturas del quinquenio, pensar en otra ruta de gobierno, es imposible. No hay tiempo para cambiar el discurso.

La administración avanza hacia la prueba de fuego electoral, y los números electorales no son favorables. Se necesita apretar el paso y el yugo. Aunque se arriesgue el todo.

Por ello, ambos actores, Peniche y Herrera son hombres claves en la estrategia, por el momento.

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El concepto que buscábamos era contestatario. Así es. El señor Gobernador se ha convertido en un contestatario de primer orden, que no nivel, porque ni cosquillas hace, en contra de los proyectos del gobierno federal.

Si antes era el combate a la corrupción, convertida en la madre de todas las batallas, contra Peña Nieto, ahora contra Andrés Manuel lo es oponerse a toda propuesta federal, y armar manifestaciones y acciones jurídicas contra ella.

Va por los 300 millones de fondo minero que perdió, y que la Presidencia de la República recupera y arrebata al gobierno del Estado en sus afanes de beneficio político.

Es muy temprano para la escandalera. No otorga ni el mínimo de duda al nuevo proyecto para bajar los recursos a las comunidades y municipios mineros.

Hasta el momento se carece de reglas, las cuales deberán bajar en las próximas semanas. Pero, con el objeto de medrar políticamente, Corral va a México a cortarse las venas en un falso afán municipalista.

Más cuando ha pasado por encima de los intereses de los municipios con total descaro. Lo hizo en Chihuahua, Juárez, Cuauhtémoc, Parral, etcétera.

Lo hizo cuando tomó decisiones que afectaron intereses de estos y otros ayuntamientos, no le tembló la mano, ni pensó en el municipalismo.

Un municipalismo que hoy convierte en bandera, se ata en ella y se va a tirar de lo más alto del Castillo de Chapultepec.

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En temas de la Fiscalía General del Estado, era inevitable y la cuerda iba a reventar por lo más delgado.

Y aún falta llegar concretamente a los auténticos responsables del tráfico de influencias que permitieron a Carlos Borruel junior escabullirse del accidente ocurrido en el Periférico de la Juventud a bordo de su capricho adolescente, el McLaren.

Los esfuerzos por ocultar las falsificaciones de documentos oficiales mediante intervención ilegal de policías y tránsitos, manipulados por la parentela directa de Borruel Jr., han chocado con la fuerza de los hechos.

La novela que se desarrolla en el juzgado penal, y que capítulo a capítulo va develando la historia, deja muy mal parada a la autoridad, que ha hecho esfuerzos inusitados por dilatar el asunto. Increíble que sigan dejando pasar esos hechos los escrupulosos custodios de la moral en Palacio de Gobierno y todos sus apéndices por todos los rumbos de la ciudad y el estado. La vergüenza es para todos, no sólo para los Borruel y compañía. Bueno... ¿Cuál vergüenza?

Muy pocos se acuerdan de que el titular de tránsito era el ingeniero Carlos Reyes, hoy en el exilio de la función pública, pero con las manos metidas hasta el tuétano.

También deberá revisarse la intervención del titular de la Comisión de Vivienda del Estado, Carlos Borruel Baquera.

Es muy simple solicitar la revisión de llamadas y mensajes, para deslindarlo -realmente- de cualquier intervención para beneficiar a su hijo, que comprensible y todo, no deja de ser censurada legalmente.

La Fiscalía carece de pretexto para evitar actuar al respecto. Descargar toda la fuerza del Estado en unos elementos policiales que fueron prácticamente obligados a la simulación no habla bien del Nuevo Amanecer y de la vergüenza que esperemos provoque en el Señor el batidero en que se ha convertido el asunto.

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Hay en el caso de los locatarios de la Niños Héroes y segunda, hoy en la Ignacio Camargo y Niños Héroes, -como hemos insistido- un drama que debe ser atendido con auxilio no sólo del Municipio, sino de los tres niveles de gobierno, que hasta el momento han sido omisos -Federación y Estado- en un asunto que no puede esperar.

Los locatarios han sido sumisos hasta cierto punto, aceptando las nuevas reglas del juego, en espera de una solución, que no sólo es de ellos, como se ha dicho, sino que corresponde en mucho a Economía y porqué no, a Protección Civil Estatal e incluso a Coespris.

 Dejarlos solos en la bancarrota y con las condiciones precarias en que están trabajando a la intemperie es un asunto de alto riesgo que no puede ser soslayado.