Opinion

- Además de mal gobernador, gruñón y grosero

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GPS / Columna
domingo, 07 abril 2019 | 22:29

 - Litigantes fuera de estacionamiento en TSJ

- La ombudswoman tiene luz propia

- Llegó su cuarta transformación a polis federales 


Hace tiempo no lo veíamos tan intolerante e irascible, gruñón, como se presentó el fin de semana acá en Chihuahua.

Fue en el 2017, allá a finales, cuando tuvo un incidente con una colega de este medio informativo que lo cuestionaba en relación con el tema de inseguridad. 

De hecho, la empujó, en un delicado y flagrante acto de abuso de poder.

Ahora llegó también al contacto; y utilizando su brazo apartó al reportero cuando se acercaba para entrevistarlo.

Estaba con el secretario de salud Jesús Enrique Grajeda y ambos trataban un tema que suponemos era grave, por el semblante de ambos servidores públicos.

“¡Déjenme platicar!”, espetó el gobernador, ante la presencia del periodista también de esta casa editorial.

No sólo falta mano izquierda al señor en el manejo de los temas públicos, sino mínima cortesía y atención a los comunicadores.

Continuamente evade a la prensa. El tema, obvio, la crisis migratoria y el cruce tortuoso y lento por los puentes, ante la mirada complaciente de la federación y el estado.

Cruzados de brazos, piensan Javier Corral y su amigo, el delegado de programas federales, Juan Carlos Loera, que se va a resolver por sí sola la situación.

Es a ellos a quienes en primera instancia les corresponde presionar para buscar una inmediata solución, porque a los funcionarios de la capital no les parece que estemos frente a una crisis.

Ven con normalidad lo que acontece, porque no lo viven a diario. Las filas de cientos de camiones, miles de personas y autos, que todos los días adornan los medios de comunicación, se ven lejanas.

Piensan que ignorando la terca realidad desaparecerá.

Y sí. Realmente tiene mucho que discutir y analizar con el Secretario de Salud. Está el desabasto de medicamentos y la construcción detenida de hospitales.

Problemas que no son para platicarse en la banqueta, son para atenderse, porque también son de urgente resolución.

Muy lejana está aquella estrategia corralista de las conferencias de prensa cotidianas para evitar las entrevistas banqueteras. Hoy, a dos años y medio, ni una ni la otra, con cambios de humor que se le han hecho característicos. Quien lo entiende.

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Esta puerta que se observa al fondo de la imagen que le presentamos en nuestra edición digital es el acceso del estacionamiento las puertas principales del Tribunal Superior de Justicia.

En principio e idealmente el aparcadero serviría para los empleados del tribunal, litigantes y público en general, pero esto era iluso. Son muy pocos cajones.

Cuando se percataron de ello, desde que empezó en funciones el edificio, empezaron a restringir el acceso hasta afectar a los litigantes, quienes de plano ya no pueden usarlo.

Si los abogados corren con suerte y se apiadan los vigilantes, los dejaran momentáneamente entrar si van muy tarde o muy temprano, cuando acuden a entregar un escrito de término o sacar una cita de actuaria, pero deben salir por dicha puerta.

No tienen autorizado entrar por las escaleras principales del inmueble ni utilizar los elevadores, ni de salas ni de juzgados de primera instancia.

Desde esta semana se empezaron a colocar conos de color naranja en el acceso del estacionamiento, restringiéndolo únicamente para empleados con tarjeta de acceso electrónico. Los vigilantes son celosos cancerberos.

Claro que los abogados como operadores de justicia pegaron el grito en el cielo, porque los estacionamientos que hay alrededor de la ciudad judicial son caros e inseguros, no se diga dejar el auto en la calle, rodeados de prostitución masculina y femenina y picaderos de droga.

Es tanto como dejar la llave puesta para que se lo lleven.

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La manifestación de policías federales la semana pasada en la frontera sólo es la punta del iceberg de la natural inconformidad que existe por las condiciones laborales que están enfrentando.

Los turnos que trabajan son muy pesados, con restricciones de días de descanso, y un ambiente enrarecido.

Al menos se les dio derecho de expresarse, pero dentro de las instalaciones y sin hacer olas con los medios de comunicación.

No es Juárez el único punto donde hay malestar entre los agentes que próximamente entrarán a formar parte de la Guardia Nacional.

Este asunto los tiene con los pelos de punta. Si no aguantan el trato despótico que deben enfrentar de manera cotidiana, viniendo de un civil, ahora cuando se trate de un mando militar, ni siquiera quieren imaginarse.

La nueva estructura ya viene formalizándose, sólo falta la ley secundaria, y el nombramiento del responsable, que el presidente López Obrador dijo está por anunciar.

El tema fue tratado con pinzas con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que ha sido un fuerte opositor a dicho mando en manos castrenses, por el grave riesgo que ello conlleva para la protección y garantía de los derechos humanos.

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El Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Chihuahua sesionó el pasado fin de semana para atender varios asuntos, entre ellos la designación de la responsable de defender los derechos humanos de la comunidad universitaria.

Fue designada en el cargo Lucía Chavira, actualmente catedrática de dicha materia en la Facultad de Derecho.

Lucía es esposa de Marco Adán Quezada, conocido exalcalde capitalino, pero ella tiene luz propia, que ha construido a lo largo del tiempo.

Es Maestra en Derechos Humanos por la misma Universidad, con participación en organizaciones de la sociedad civil.

Tiene una trayectoria académica que le permite posicionarse de manera positiva dentro del Alma Mater, para ocupar esta recién creada posición.