Opinion

- Lo que hay en Palacio es un discurso de odio

.

La Columna de El Diario
sábado, 23 marzo 2019 | 20:32

Aún y cuando han transcurrido dos años y medio del nuevo amanecer en el control de la administración estatal, la gestión pública para fortalecer la libertad de expresión y el derecho a la información poco o nada ha avanzado.

Hay un estancamiento con crímenes sin resolver, protección a funcionarios involucrados y manejo discrecional de recursos para vigorizar la decaída imagen personal del gobernador, en busca de un sueño presidencial.

La política del premio o castigo se ha enraizado como marca de la casa. El bozal con una comunicación social a modo, entrevistas a modo, boletines a modo. El dinero a borbotones para uso en un medio aplaudidor, sin llenadera alguna.

Lo más grave, un discurso de odio contra la prensa, alentado desde el pódium del jefe del Ejecutivo, cuya última muestra la tuvimos precisamente con los informes -repetitivos hasta el cansancio-, primero en Chihuahua y luego en varias sedes, incluida Juárez.

Aquella frase del 4 de octubre de 2016 que aún resuena, demagógica, del discurso fácil, acerca de una libertad de expresión como no se había experimentado nunca; aquella otra de acabar con el dispendio del dinero a los medios; aquello de no poner un solo cuadro con su foto -pero sí un río de tinta y millones de spots-, caen echas trizas frente a la terca realidad que lo señala en toda su dimensión.

***

Inevitable en el tema el aniversario luctuoso de Miroslava Breach Velducea, la compañera y colega asesinada hace ya dos años, en aquellos inicios de la administración corralista.

En el fondo por supuesto el terrible dolor de la familia expresada en el desencanto por la ausencia de protección, cuando el Gobierno estatal –Javier Corral personalmente- conocía sus riesgos.

La pifia de la presencia del gobernador en el cateo en una de las casas de seguridad y el hallazgo de una grabación criminal, prueba plena de entrega vil al sacrificio.

Un suplicio de incompetencia y omisión, ineptitud en la indagación, con un solo detenido y tres funcionarios, Alfredo Piñera, Hugo Shultz y José Luévano, bajo el manto protector estatal.

Un expediente sin pies ni cabeza entregado a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra Periodistas, donde tampoco se ha movido.

Una revictimización plena y completa de Miroslava y su familia, del gremio periodístico y del ejercicio de la libertad de expresión, donde Corral Jurado sólo atina a distribuir culpas y explicaciones vacías.

***

Y es que no existe una política real de prevención ni medidas cautelares efectivas para proteger a los periodistas y comunicadores en el ejercicio de su actividad.

El llamado mecanismo estatal únicamente sirve para las fotos y, cuando se requiera, presentar avances inexistentes, como esta semana que se agasajó cortesanamente al subsecretario de Gobernación en materia de derechos humanos, Alejandro Encinas.

El alto funcionario atendió acuse también meloso y comedido a las atenciones de Corral, sabedor de que dicho mecanismo no es más que una reproducción del esquema nacional, y por tanto, van de la mano en la complicidad por la ausencia de resultados.

La Federación ordena las medidas cautelares y estas deben ser implementadas por los gobiernos estatales, sin recursos suficientes, humanos y materiales, las acciones protectoras terminan siendo una simulación.

El periodista, ante el inminente riesgo y la tardanza inexplicable, morosa, burocrática, debe salir por sus propios medios fuera del país. Del 1 de diciembre a la fecha no es uno, son varios los periodistas asesinados en diversas entidades, algunos supuestamente protegidos por el fracasado mecanismo.

***

Es la protección a periodistas, impulso a la libertad de expresión y el derecho a la información puro discurso en labios del mandatario. Retórica pueril, barata y cínica.

Es un recurso melodramático para aparentar una vocación de la cual casi 30 años como burócrata han borrado.

El uso discrecional del recurso público para construir imagen no tiene parangón, utilizando estrategias de descarada propaganda.

Pretendió construir un nuevo sistema de comunicación social, prescindiendo de los medios de comunicación privados, por medio de una spotización masiva Puntualizando y un libelo llamado Cambio 16.

De ambos sólo el primero sobrevive. El segundo, una mala copia del rotativo y digital periódico español, murió por inanición.

Su socio en la revista Semanario, y responsable de la Coordinación de Comunicación Social, Antonio Pinedo, hizo periodismo gubernamental para denostar a los rivales del gobernador y glorificarlo a él.

Una franca violación a los principios de la comunicación establecidos en la Constitución Federal y criterios de la Comisión y Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Tuvieron que descubrirse los malos manejos desde el escritorio de Pinedo en la planta baja de Palacio de Gobierno, con los contratos impúdicos para favorecer a su familia política, para que hubiera una modificación en el rumbo, y se acabara con esa tiradera de dinero que terminaba en piñatas.

La otra política fue eliminar los contratos de publicidad con los medios, pero no con todos. Hay excepciones.

Canal 28 recibe recursos millonarios por parte del estado para convertirse en su pregonero.

Se habla de una sociedad con el propio gobernador en dicho negocio de comunicación, lo cual sería terrible, el colmo de los colmos; pero no se explica el derroche sin una condición semejante.

Hay una ceguera que impide saber que la publicidad gubernamental es un bien público que debe cumplir la función de informar a la comunidad, y esto se logra a través del sistema de comunicación social existente. Lo contrario es autoritario, draconiano.

***

Subyace en este tema de la protección a la libre expresión y la distribución de pautas de publicidad gubernamentales no discrecionales, el derecho a la información.

Irónicamente, el gobernador mantuvo como negocio personal durante muchos años una asociación dedicada a esa materia.

La utilizó como instrumento de propaganda personal, para viajar por el país y el mundo, un quijote de la información.

Pero en su primer puesto de auténtica responsabilidad administrativa lo primero que hace es lo contrario a lo que transmitía.

Recortó sin ton ni son el gasto en Comunicación Social para caer finalmente en lo mismo. El capricho que criticaba en la asignación de presupuesto rápidamente quedo en evidencia.

Dijo que iba a atender conferencias de prensa cotidianas y pronto se olvidó de ello. Ni entrevistas banqueteras concedía.

Despreció a los medios locales y se refugió en los nacionales que le abrieron espacio durante un tiempo, y hoy se lo han cerrado. No lo pelan. Su estridencia y cantaleta, siempre la misma, quejándose de todo y de todos, terminó por fastidiarlos. La emprendió contra muchos de ellos, por si faltara poco.

No utilizar adecuadamente a los medios de comunicación social para conducir la información a todas las personas hasta el último rincón del Estado, llevó a generar desinformación.

Esos huecos no son cubiertos por las redes sociales, ni por la radio en la Ciudad de México, ni sus poses en Arizona, refugio caprichoso, momentáneo y premeditado esta semana.

Es urgente nuevo enfoque que abandone la propaganda personalista y aplique criterios científicos de mercadotecnia política y gubernamental. Se supone que esa es la razón por la que Marijose Valles Medina, una experta en el tema, sustituyó a Pinedo.

Porque en este momento la cruda realidad es la ausencia de información, que se convierte en zozobra, irónica y cruelmente, en la población que menos tiene, menos puede, menos sabe. Irónico también, es en estos momentos cuando Corral sufre la aprobación ciudadana más baja, menos del tres por ciento. Ahí están las consecuencias.