Opinion

- Muy grueso colchón de 200 mil votos

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GPS / Columna

viernes, 11 junio 2021 | 05:00

-Van como jaurías por multas viales

-Increíble, reborujan la entrega-recepción

-Presionan partidos al IEE, pero tienen culpa

 

En los números preliminares de la elección, la candidata ganadora de la gubernatura, Maru Campos, rozó los 200 mil votos en la capital del estado, cifra que supera lo que había obtenido en los anteriores procesos.

Campos Galván se alzó con el 60 por ciento de los votos en la capital del estado, dejando lejísimos al morenista Juan Carlos Loera, que apenas registró aquí el 25 por ciento.

Por otra parte, el candidato a la alcaldía por el PAN,  Marco Bonilla, ligado desde luego a Maru, sumó cerca de 180 mil votos, lo que representa el 55 por ciento del padrón de votantes que acudieron a las urnas.

La diferencia entre lo obtenido por Maru y Bonilla se explica por la candidatura de Marco Quezada en la alianza de Morena, que sin duda pesó, con casi el 30 por ciento de los votos, pero no como para quitarle el sueño a los panistas.

Ese grueso colchón de 200 mil votos en la ciudad era el que (algo sabían los operadores azules desde el principio) les podría garantizar el triunfo, por más que Ciudad Juárez sea la más grande y poblada de la entidad.

Esa cifra que ahora presumen en el equipo Maru-Bonilla se veía difícil de alcanzar a principios de la campaña, pero se fue haciendo posible conforme pasaron las semanas y, por un lado, no despuntaron los rivales, mientras que por otro le arrimaron votos de las demás candidaturas.

Especialmente le sumó  Laura Contreras en el distrito más panista del país, el sexto, con 122 mil votos, lo que representa el 60 por ciento de la votación emitida. También puso lo suyo Carmen Rocío González, con casi 80 mil sufragios en el octavo federal.

De los locales el mejor votado fue Alfredo Chávez en el Distrito 15, con casi 61 mil votos, o sea más del 66 por ciento de los sufragios totales, una locura. Su más cercano rival apenas rondó el 15 por ciento.

De esta forma quedó conformada la nueva base albiazul en la ciudad. Mantenerla, retenerla, fortalecerla, será el reto principal del recién electo alcalde Bonilla.

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No fue sólo el programa de descuentos en multas y adeudos vehiculares, hay una estrategia de tirar la casa por la ventana, irresponsablemente para salvar lo poco que hay de dignidad y poder pagar casi literal de perdido la luz y el agua.

Ahora es en la Comisión de Vivienda donde se ofrecen los descuentos del 30 y hasta el 40 por ciento de las deudas contraídas por la adquisición de viviendas o créditos para materiales de construcción.

No traemos el dato de cuánto es, pero van a pescar lo que sea, aunque sean centavitos.

Pudieron haberlo hecho antes de las elecciones, inclusive el año pasado, impensable porque sería echarle la mano al proyecto político...ahora es actitud desesperada lejos de la arrogancia y autosuficiencia falsa mostrada a lo largo de cinco años.

Se ofrecen grandes descuentos, con el camuflaje de la bonhomía de un gobierno fallido, pero ojo, el engaño está a la vuelta de la esquina. Han aguzado las tenazas en lo oscurito.

No lo anuncian rimbombantemente ni mandan boletín de prensa por parte de Manuel “Igor” del Castillo, pero en las penumbras echan a andar la maquinaria recaudatoria.

Cientos de ministros ejecutores han salido como por arte de magia a las calles para entregar notificaciones de procedimientos de ejecución por multas, con apercibimientos de sanciones económicas adicionales.

No puede haber más inconsistencia...por un lado la zanahoria del descuento, por el otro, la amenaza de recargos y procedimientos administrativos para arrancarle a las familias los pocos recursos que tienen, para usarlos en el año de Hidalgo.

Pudiera pensarse que son requerimientos de multas del año pasado o antepasado, pero no. Son multas de abril o mayo...y ya exigen el pago, cuando bien se han esperado otros años a noviembre y diciembre, ofreciendo descuentos.

La perversidad no tiene nombre.

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De enero a la fecha han tenido una inusitada actividad tanto la Secretaría de la Función Pública, que ocupa Mónica Vargas, como la Secretaría de Hacienda, con el correlón de Arturo Fuentes Vélez, firmando sendos acuerdos administrativos para sobre reglamentar el proceso de entrega recepción.

A pesar de que ya existe una ley autorizada en 2016 antes de la llegada de Corral y se expidieron en agosto del año pasado las reglas generales, ahora les dio por enviar en enero, febrero y junio, nuevas reglas, que construyen un entramado reborujado, como con ganas de hacer la vida imposible a la comisión de entrega recepción. Más que ignorancia es mala fe.

Sobresalen el capricho del Libro Blanco y el Informe de Rendición de Cuentas, que no son otra cosa que confeti agraviante en una administración para el olvido.

Están todas las áreas de gobierno elaborando esos dos informes, cuando lo que debieran hacer es llenar los formatos que históricamente se han utilizado para el procedimiento, y que se ajustan estrictamente a los apartados de entrega de recursos humanos, materiales y financieros, y que no tienen vuelta de hoja.

El asunto por supuesto ya preocupó, porque querrá irse la administración saliente por peteneras en lugar de focalizarse en lo que debe entregar. Pero además, quieren secuestrar para propaganda este delicado proceso.

Vender mercadológicamente espejitos falsos, libros blancos y rendiciones de cuentas, como el maratón de obras anunciado para estos tres meses, que no es otra cosa que el mea culpa de años perdidos, reinauguraciones, banderazos de pequeñas y diminutas acciones. Debería darles vergüenza.

Harán caravana con sombrero ajeno, como ocurre con las obras financiadas con recursos del Fideicomiso de Puentes Fronterizos, que le pertenece a los juarenses y que les fue arrebatado, caprichosamente para ser adjudicado desde Palacio de Gobierno a los contratistas preferidos.

Tratarán de hacer, de esa entrega, increíble e inaudito, actos de mercadotecnia vacía. Cero aprendizaje ni responsabilidad institucional, ya ni siquiera en el cierre administrativo.

No hay vergüenza, lo que sobra es el cinismo rampante.

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Se ha tratado de descargar toda la frustración sobre el Consejo General del Instituto Estatal Electoral por los errores en el llenado y manejo de las actas.

Se pierde de vista que son los ciudadanos quienes integran las mesas directivas de casilla, y por más que reciban, buenos o malos cursos de capacitación, son personas que no son profesionales en lo electoral y por tal motivo son susceptibles de error.

Si a ello se le suma la presión de los mismos partidos para la contratación y selección de personal y que el procedimiento estuvo centralizado por el INE, el resultado no es el mejor.

Parte de ello es precisamente la selección de los Presidentes, Secretarios y consejeros de asambleas municipales y distritales, que estuvieron sujetos al vaivén de intereses muchas veces partidistas, presionando sin ton ni son para colocar a sus propuestas, aunque carecieran del más mínimo perfil.

De esa forma, a las primeras presentaron renuncias, dejando las tareas incompletas y en severo riesgo.

Ahí está mucha de la explicación de los contratiempos en el procedimiento, que debe concluir hoy, con las medidas extraordinarias adoptadas de último momento con funcionarios centrales para auxiliar en el computo a como dé lugar.

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Aumentó el Partido Revolucionario Institucional el número de ayuntamientos que gobierna a 28, aun siendo de poca población, no deja de ser una base electoral.

También tendrá cinco diputaciones, entre mayoría relativa y plurinominales, tres más que en la actualidad, porque con dos de ellas el PRI no contaba para nada, entre ellas la que ocupaba el traidor número uno Jesús Velázquez. Ahora sí servirá de contrapeso.

En las sindicaturas tendrá 30. Es una fuerza que no tenía.