Opinion

-Aguas con “El Camaronero” de San Juanito

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GPS / Columna

lunes, 27 septiembre 2021 | 05:00

-Toma con pesada sombra presidencia del Congreso

-Anda el Jefe Loya de socialito

-No hay cuentas alegres en justicia laboral

La comunidad de San Juanito, municipio de Bocoyna, ha sido tomada como botín de la administración municipal recién llegada, que pretende imponer como seccional a Gilberto Díaz, mejor conocido como “El Camaronero”.

Antes de plazos legales y con la vista en el enorme negocio que representa esa autoridad municipal auxiliar, el alcalde panista Macario Hermosillo Pompa promueve abiertamente a Díaz, lo que genera sospechas de todo tipo.

En la propaganda instalada con la foto de “El Camaronero” (puede verse en versión digital de GPS), se habla de atraer turismo a la conocida comunidad serrana, construir un centro de rehabilitación y tener su comité de ferias, entre otros ofrecimientos electorales.

No dice, sin embargo, que existe una relación turbia entre el alcalde que acaba de entrar en funciones, los dueños de negocios no tan claros que operan en la región y el que pretende encabezar la Junta Municipal del seccional.

Tampoco habla del negocio del alcohol, que siempre va viento en popa en la empobrecida zona serrana, y de cómo algunos capitales todavía más turbios han entrado a dicho giro, ante nuevos operativos estatales para frenar la tala clandestina y otros delitos.

El tema que pareciera alejado de la capital no lo es tanto. Por esa postulación tan anticipada y los extraños vínculos del alcalde panista, no faltan los que buscan enlaces urgentes con el secretario general de Gobierno, César Jáuregui Moreno, a fin de ponerlo al tanto de la situación.

Además han enviado la advertencia al fiscal Roberto Fierro y al secretario de Seguridad, Gilberto Loya, porque el riesgo de intromisiones delincuenciales es mayor. No es solo un asunto menor de gobernabilidad interna, pues.

Así que aguas con “El Camaronero”, como dicen los que viven en Bocoyna, cabecera municipal que es la frontera entre Creel y San Juanito, cada pueblo bajo el asedio permanente de grupos criminales aliados de los grupos políticos.

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Tendrá que hacer un esfuerzo mayúsculo la abogada, Georgina Bujanda, para lograr derribar las desconfianzas que aún genera su designación como presidenta del Congreso. Su pasado inmediato la persigue.

Esa fue una de las razones por las cuales salió corriendo Carlos Olson de cualquier responsabilidad con reflector, para purificarse y hacerse méritos desde las sombras.

Inició su carrera Bujanda en la administración de la mano de Carlos Borruel, con quien, a su temprana edad, 25 años más o menos, desempeñó el cargo de asesora del entonces alcalde, recién desempacada de Madrid. Sabemos que Borruel fue jugada en Morena y en parte del corralismo para hacer el mayor daño posible contra Maru.

Corral hizo a Georgina secretaria ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública apenas al arranque de la administración y dos años después catapulta a la diputación local, donde la encontramos de la mano de Blanca Gámez.

Fueron inseparables ambas, casi una pupila Georgina de Blanca, a quien acompañó a pie juntillas durante tres años, en todas las aventuras, inclusive con intervención en la polémica por retrasar la alerta de género, cuando la realidad era terrible y urgía la declaratoria en aquel 2019.

Esa alerta de género fue pateada hasta unas semanas antes de acabarse el quinquenio. Obvio, Blanca Gámez estuvo siempre comprometida más allá de cualquier duda al destino del exgobernador.

Ahí esta la foto de Corral con Geo, hace ya casi siete años. Las sonrisas de oreja a oreja.

El último tema, el de los escoltas para Corral, se contaminó mucho por la realización de un foro, con participación de especialistas, donde todos, absolutamente todos, daban por sentada la obligación de brindarle escoltas al exgobernador. La comisión estaba a cargo precisamente de Bujanda y nadie se explicaba el porqué del mal manejo.

Pudo dicho asunto haberse bateado de inmediato o meterse a la congeladora…pero hubo juego sucio, soterrado por semanas. Sin ser parte de la comisión, Blanca estuvo presente cuando menos en una de las sesiones. La instrucción era sacarla adelante.

Ese pasado inmediato es una sombra oscurona, que se cierne sobre la recién electa presidenta del Poder Legislativo.

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Ya tuvimos a un dandy como responsable de la seguridad a nivel estatal, con Oscar Aparicio como titular de la extinta Comisión Estatal de Seguridad.

Se deleitaba el jefe policiaco cargando armas largas, ataviado en ropa y accesorios caros. Siempre era un despliegue de fanfarronería, pero insustituible damo de compañía del titular del ejecutivo.

Se fue Aparicio, llegó un carísimo secretario de Seguridad Pública, que se dio el lujo de regresar una suburban blindada porque no le gustaron los biseles. Los propietarios de esa y otras unidades tuvieron que demandar para lograr el pago, porque en la Fiscalía se montaron en su macho y no querían siquiera cumplir a pesar de que las estaban usando.

Ahora con Gilberto Loya en el cargo, parece que la silla esta embrujada. El nuevo responsable de la seguridad en reuniones de socialización de temas que cualquier especialista o burócrata de medio pelo puede realizar.

En la imagen discutiendo temas de género con una asociación civil en una colonia marginada de Juárez. Es loable su vocación…pero su tarea principal es otra.

Luego con los alcaldes y la gobernadora en las escalinatas de palacio de gobierno.

Debe cuidar el secretario su responsabilidad que no es de tipo social ni política. El contexto es de un reacomodo de células del crimen organizado a nivel estatal.

Los siete muertos, seis de ellos calcinados precisamente en la frontera, no es otra cosa que la continuidad de lo que ha venido ocurriendo desde hace cinco años con la seguridad descompuesta a niveles horrorosos de 2010.

La tendencia que dejó la anterior administración es in crescendo en materia de homicidios, y solo el foco adecuado en el tema permitirá atajar el problema.

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Es un respiro que el Tribunal Superior de Justicia sólo vaya a atender los nuevos conflictos individuales laborales y no se haga cargo de la pesada tarea y gran rezago que enfrentan las juntas de conciliación y arbitraje dependientes de la Secretaría del Trabajo Estatal.

Sin embargo, solo es un respiro que en términos de administración pública es un segundo bajo el agua, porque tan solo el dato que tiene el INEGI es para pegar el grito en el cielo y exigir mayores recursos, sustanciales, y no solo para habilitar cinco juzgados laborales, como al parecer se pretende.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística en Chihuahua, tan solo en el primer cuatrimestre del 2020 se presentaron 7 demandas por cada mil trabajadores. Las cuentas entonces, aún con el argumento de la pandemia, ya no son tan alegres.

Es una pesada labor porque implica procedimientos que solo en teoría son expeditos, y que requieren muchas manos. Se tendrá que redoblar el paso, pero no solo de buenas intenciones, más aún cuando carga el poder judicial con un adeudo del Gobierno del Estado, que lo ha llevado a aplicar medidas de austeridad en distintos rubros.

El tema pega entonces en el aspecto financiero, porque ni se puede cerrar el chorro de recurso a la Secretaría del Trabajo, de donde dependen cientos de personas que atienden en estos momentos los asuntos, ni se puede abrir completamente todo el presupuesto al Tribunal Superior de Justicia.

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Falleció la señora Diana Mocken Viuda de González, madre del actual secretario de Educación estatal, Javier González Mocken.

La señora de 90 años fue despedida en la fronteriza Ciudad Juárez, de donde es originaria. Desde el sábado fueron múltiples las condolencias por el lamentable suceso (Q.E.P.D.)