Opinion

-Aguas con algunos Uber muy mañosos

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GPS / Columna
martes, 20 agosto 2019 | 05:00

-Policía Municipal con exceso de “guaruras”

-En Derecho hay lección política... como en Ichitaip

-Una diputada del PAN operando en la UACH


Rita es una jovencita que usaba comúnmente el Uber para trasladarse, pero dudamos que lo vuelva a hacer.

Hace unos días tuvo una experiencia desagradable. El chofer prácticamente la privó de la libertad, durante más de 16 minutos.
 No le permitía bajarse y trataba de llevarla a un lugar diferente al que iba.

Llamó al 911 y la policía desestimó su denuncia. Que todo estaba bien y no procedía absolutamente nada, porque ya se había bajado del auto.

Evidentemente la historia es tétrica, por lo que ha ocurrido con choferes del Uber, que si bien no deben ser estigmatizados, han estado involucrados en hechos de sangre y delitos de carácter sexual.

Debe la autoridad asumir una posición de mayor vigilancia y al recibir una denuncia, como la presentada, actuar en consecuencia.

Lo menos es que la ciudadanía reciba el apoyo en el momento en que lo solicita. 

Desesperada, Rita lo denunció en su propio mural de face, que nosotros retomamos.


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 Fuera de los escoltas que deben naturalmente proteger a la alcaldesa María Eugenia Campos y al jefe de la Policía Municipal, Gilberto Loya, no se justifica la asignación de agentes como “guaruras” para los funcionarios municipales. 

Sin embargo, la realidad es que muchos activos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal son enviados a cuidar a varios de los directores, con la supuesta autorización de Loya.

Un reporte interno de la Policía Municipal establece que están comisionados decenas de elementos a la seguridad de Marco Bonilla, director de Desarrollo Social y Thelma Rivero, directora del DIF Municipal, lo que está fuera de toda lógica debido a la naturaleza de sus cargos.

Además reciben escoltas el síndico Amín Anchondo, quien también es empresario; el secretario municipal César Jáuregui y hasta el regidor presidente de la Comisión de Seguridad, Javier Sánchez Herrera.

Todos ellos sin contar los mandos de la corporación que, por el riesgo diario que enfrentan, deben contar con seguridad para ellos y sus familias las 24 horas del día.

Para los que operan la seguridad en el municipio esta situación abre más problemas, lejos de resolver algunos que hayan motivado la asignación de escoltas.

En primer lugar surgen quejas de que no alcanzan los agentes municipales para patrullar la ciudad, mientras uno o dos funcionarios traen de planta a montones detrás de ellos.

En segundo lugar, y lo saben muy bien en la Policía, jamás será bien visto entre la gente, por muy justificado que sea, el hecho de que cada funcionario llegue a la calle, a la plaza, a un parque o un negocio y sus escoltas dominen el escenario. Menos cuando la inseguridad vive al alza, como pasa ahora en Chihuahua y en todo el país.


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Resulta muy interesante como lección política lo que está ocurriendo en la Facultad de Derecho de la UACH, en relación con el nuevo modelo educativo.

Porque en el fondo, Roberto Díaz Romero no era ni con menos el candidato a ocupar la dirección; carecía de los brillos mínimos.

La primera terna integrada por Júpiter Quiñonez, César Portillo y Oscar Yáñez, se quedó en el camino, con todo y amparo. Llevaban ellos el grueso del apoyo de la comunidad.

Pero ante la agudización del conflicto por la sucesión, terminó quedándose como interino el decano Alfonso Rivera Soto, durante un lapso de casi dos años. 

Luego, al concluirse los procedimientos legales, se ordenó reponer el procedimiento.

La nueva terna se recompuso totalmente. En ella iban Roberto Díaz, César Chávez y Oscar Vázquez. La fuerza de Díaz Romero era con la base estudiantil y el impulso de rectoría.

Hubo compromisos de carácter azul con el nuevo amanecer y sin mayores contratiempos pasó el filtro del consejo universitario.

Pero ahora, Díaz Romero ha dado la espalda a quienes lo apoyaron para llegar a la Dirección, haciendo eco al grupo político predominante en la facultad.

Careció el novel director de la capacidad de sobreponerse a las presiones y terminó por ceder de manera lastimosa, sin pensar en que quedaría mal con todo mundo (algo similar ocurrió con la expresidencia de Ichitaip).

El grupo de ex directores que realmente no confían en él, por ponerse al servicio de una imposición en Derecho, y ahora la traición al proyecto, con el cual se había comprometido mil veces.

En cada reunión de consejo de directores y en corto con el Rector, reiteraba su apoyo a la propuesta de reforma universitaria.

Decía que sí abiertamente, pero en sus funciones impedía el avance del modelo, condicionando la participación de maestros en su conformación y ahora en su aplicación piloto.

Lo último es echar a andar a los estudiantes, metiendo decenas de ellos en pasillos de rectoría, con un objetivo incierto.
 
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Muestra de una operación abiertamente azul en Derecho por parte del director, es la imagen que le mostramos en nuestra versión digital.

Se trata del grupo Impulsa, que ganó las elecciones para sociedad de alumnos, con Miguel Balderrama a la cabeza.

Está en la elocuente fotografía la diputada panista Blanca Gámez. Es la imagen de la toma de protesta ocurrida apenas el 14 de agosto pasado en el auditorio Cruz Miramontes de la Facultad de Derecho.

No hubo el más mínimo recato ni cuidado a las formas por parte de la legisladora, que alegre se toma la fotografía con los jóvenes abogados, que venían de grabar un video donde llaman a la revuelta.

Es indudablemente fuego amigo el existente, que obstaculiza el avance del nuevo modelo educativo en la UACH.

Se han invertido en el modelo los últimos dos años con foros, planeaciones y cursos de capacitación, que involucra a cientos de docentes de todas las unidades académicas.

Esa misma semana en que se tomó la foto, como ya hemos dado cuenta en esta columna, se realizó el claustro de maestros en derecho, con un rotundo mensaje para el rector.

El martes fue la conferencia de prensa, con el truene; jueves y viernes marchas, con lonas de mensaje pleno en adjetivos.

Incluso una revelación de un audio de una conversación entre Díaz Romero y el rector, acerca de la famosa imposición de docentes.

Luego entonces, se preguntan los panistas, y en la misma Universidad, ¿Qué hace una diputada operando en este sentido en la máxima casa de estudios?


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Nos reportan que el domingo el aeropuerto de Chihuahua se convirtió en un auténtico caos por una supuesta saturación del aeropuerto de la ciudad de México que afectó a Viva Aerobús.

Los vuelos fueron retrasados hasta cinco horas. A Chihuahua el vuelo de la noche llegó al cuarto para las doce de la noche, cuando debía haber llegado antes de las diez.

La molestia de los usuarios se nos hizo patente, más aún cuando la empresa no realizó ninguna acción que compensará la pérdida de tiempo.

Hizo como que la virgen le habla.

Las disculpas echando la culpa al aeropuerto de la Ciudad de México, suenan a justificación por parte de la empresa.

Es común que los fallos de operación saturen el abordaje de vuelos, como también ocurrió el fin de semana, en imagen que nos hicieron llegar nuestros lectores.

Las filas son kilométricas. Lo remodelaron y ya está colapsado.
 Porque es indudable, está muy bonito el aeropuerto, con nuevas áreas con piso de cerámica y espacios amplios, pero los procedimientos siguen siendo lo mismo de tortuosos, con esperas de horas, que demandan solución.