Opinion

-Ahora son menos por culpa del invitado de honor

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GPS / Columna
jueves, 17 octubre 2019 | 05:00

-Las falsas condolencias del “jefito” Aparicio

-No es la austeridad la que mueve a Corral

-Cumple rector en su informe


La bancada del PAN en el Congreso del Estado, coordinada por Fernando Álvarez Monje, rendirá su informe de labores hoy por la tarde.

Ayer al filo del mediodía les confirmaron la presencia del gobernador Javier Corral y de todo el gabinete estatal, forzado para que no haya vacío; también de la presidenta del PAN Estatal, Rocío Reza; del dirigente municipal Francisco Navarro y de la alcaldesa, María Eugenia Campos.

Cambiaron la Casa Chihuahua por el más modesto escenario del auditorio Da Vinci del Museo Semilla, pero la convocatoria será la misma.

Hace un año por estas fechas fue el informe de la bancada. Entonces era superior en número el grupo blanquiazul y también tenía más que informar. Tal vez por eso el escenario majestuoso del antiguo Palacio Federal, con sus sillas elegantes y sus salitas lounge, que no se comparan al incómodo graderío del auditorio que maneja el DIF Estatal.

No les gustan las comparaciones a los albiazules, pero el año pasado fueron informes variados en el norte, centro y sur del estado. Ahora son menos legisladores y también la cantidad de actos de este tipo, por fortuna para quienes odian ir a perder el tiempo a escuchar discursos huecos.

El caso es que hoy estarán todos los integrantes de la bancada, aunque de la ciudad sólo sean Rocío González, Georgina Bujanda, Blanca Gámez, Jorge Soto y la oveja negra del rebaño azul, Miguel La Torre Sáenz.

Los demás rindieron o rendirán informes individuales, como el del lunes pasado de Marisela Terrazas en Juárez (con un maestro de ceremonias que solo arrancó carcajadas del gobernador Corral y bostezos de la alcaldesa Maru Campos, Francisco Barrio y Armando Cabada) o el de ayer de Luis Aguilar en Camargo, más los que faltan en otros municipios.

Es el reflejo de la pérdida de distritos en la elección del año pasado, en la que todavía debería reflexionar y autocriticar el panismo para corregir el rumbo, pues por algo eran 16 y ahora sólo son 11 los que conforman la bancada.

Y el responsable de esa debacle y del daño a la marca azul es ahora el invitado de honor al informe de los diputados.


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Los mismos patrones, las mismas conductas, de Oscar Aparicio con su homólogo de Michoacán, donde la policía acaba de enfrentar una masacre. Eventitos a diestra y siniestra junto con el gobernador en papel excelso de damo de compañía.

No se pierde uno solo de ellos, ni por supuesto la posibilidad de una fotografía, como la que le mostramos, hace apenas dos días en Juárez.

Hacemos el símil porque el Secretario de Seguridad de Michoacán anda por las mismas. Siempre al lado del gobernador Silvano Aureoles, y en reuniones oficiales que convierte en sociales en sus redes, más bien adecuadas para un político, pero no para un responsable de seguridad.

Aparicio hace lo mismo, en un contexto grave de descomposición social, con muestras de una violencia desbordada, por falta de previsión y atención.

En Aguililla, Michoacán, fueron 14 los policías asesinados en una emboscada, cuando atendían una solicitud judicial, sin el más mínimo cuidado ni protección, sin detenerse a observar detalles de una zona conflictiva.

Aquí en Chihuahua han sido mucho más que 14 los oficiales caídos en el cumplimiento de su deber, casi el séxtuple, sólo en lo que va de la administración.

Por eso, la carta de Aparicio condoliéndose de lo que ocurrió en Michoacán, que le mostramos en nuestra edición digital, más bien debería ser un reclamo hacia su persona.

Chihuahua no se aleja mucho de lo que acontece en aquella región, con multi homicidios un día sí y otro también, mientras los jefes policíacos se lucen en reuniones que deberían ser de trabajo.


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Es como un clamor en el desierto la propuesta legislativa de reducir las magistraturas del Tribunal Estatal Electoral. No será atendida ni ésta ni ninguna otra proposición que salga de la esfera del carácter convenenciero con el que se conduce el régimen del nuevo amanecer.

Está fuera de su ánimo atender de manera auténtica un principio de austeridad.

Porque enfrente, en el despilfarro, se encuentran otras áreas de oportunidad que han sido ignoradas olímpicamente. Por ejemplo, el Instituto Estatal Electoral, que tiene seis consejeros adicionales al consejero presidente. Cada uno de ellos cuesta cien mil pesos mensuales bajita la mano de acuerdo con transparencia. O sea, cerca de un millón y medio de pesos anuales constantes y sonantes, incluyendo gratificaciones de fin de año, por cada uno.

Para 2020 se frotan las manos en el denominado OPLE con una cifra histórica de presupuesto bajo el pretexto de que en octubre arranca el proceso electoral del 2021 y una previsión millonaria para plebiscitos u otros mecanismos de participación ciudadana. Son más de 350 millones los que están pidiendo.

Por lo pronto, eliminar cuatro de esos consejeros le daría una bocanada de aire en materia financiera y abonaría realmente a la austeridad pregonada. Al final de cuentas, tanto los magistrados como los consejeros -se supone- son ciudadanos, que nada tienen que ver con los partidos políticos, por lo que su número no debe responder a una real ni simulada estrategia de cuotas partidistas.

Y ya entrados en gastos, por qué no voltear hacia los 33 diputados, de los cuales una buena cantidad goza de privilegios para no asistir a sesiones ni participar en comisiones, mucho menos presentar iniciativas.


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Por otro lado, y siguiendo con la iniciativa de eliminar magistrados, se ha construido en torno a ella una media verdad que carece de asidero alguno.

No existe en la Constitución General de la República ni en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, norma alguna que establezca el número de integrantes del pleno de dicho tribunal. Ni el artículo 99 ni el 116 constitucionales, menos el 115 de la Ley General, consideran esta situación.

Lo que sostienen ambas normas jurídicas es el órgano público responsable de designar a los magistrados, que en este caso es el Senado de la República, con un señalamiento específico consistente en que su conformación sea impar. Pero nada más.

No se observa por ningún lado esa atribución precisa del número de magistrados, y mucho menos que su determinación se encuentre atribuida al Senado, por lo que sería ocioso ponerla a consideración de ellos.

Sería un gravísimo error, porque se trata de una atribución del mismo Congreso del Estado, que mediante el procedimiento establecido deberá modificar la Constitución local, que es el ordenamiento que establece la composición del tribunal con cinco integrantes.

Entonces, la ya de por sí polémica de disminución de los magistrados, está envuelta en una nube de humo, en la cual deambulan los espacios en pugna que ocupan actualmente Víctor Yuri Zapata y José Ramírez Salcedo, y que terminan -para dicha de ellos- hasta diciembre del próximo año.


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 Cumplió el rector Luis Fierro con el tercer informe al frente de la Universidad Autónoma de Chihuahua, en un evento con presencia nacional e internacional de representantes de instituciones educativas, empezando por su homólogo de UACJ, Juan Ignacio Camargo. En primer orden el gobernador, Javier Corral.

Los tres poderes del Estado -aunque en segunda fila los representantes del Poder Judicial y del Legislativo- también acuerparon al rector, en un informe en el cual destaca el nuevo modelo académico.

La vertiente económica no pudo pasar desapercibida, con universidades en el país que enfrentan crisis que les impide lo mínimo, como es pagar salarios, con la exigencia de no reducción de presupuestos federales.

Alfredo Lozoya y Armando Cabada, los alcaldes de Parral y Juárez, en primera fila, donde se observaron algunos vacíos, en un evento que no puede ser desligado de una indudable significancia política.