Opinion

-Arrumbadas las lujosas Suburban de la UACh

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GPS / Columna

lunes, 03 enero 2022 | 05:00

-Los números rabones son simulación morenista

-Andrés Valles prisionero es herida abierta

-Los “cletos” son terror en calles

Como ya se sabe, hubo casi decomiso de las Suburban y otros vehículos que arrendó el exrector de la UACh, Luis Fierro Ramírez, a la financiera Lumo del Centro; la mayoría fueron entregadas por los funcionarios que causaron baja reciente de la universidad.

Las unidades quedaron arrumbadas en el estacionamiento de la Secretaría Administrativa, que ahora ocupa las amplias instalaciones de lo que fue Teleinformática de la Universidad Autónoma de Chihuahua, frente a las oficinas del Sindicato Académico. Imágenes en versión digital.

El problema que se tiene con los 42 vehículos, arrendados por más de un millón 600 mil pesos al mes, es que el contrato de leasing vence hasta septiembre de 2022, así que por fuerza debe seguirse pagando aunque no se usen las unidades.

Los abogados buscan las rendijas jurídicas para suspender el contrato de arrendamiento de la flotilla que contrató Fierro, compuesta de unas unidades de lujo y otras decenas de vehículos utilitarios. Algunas sí dan servicio al personal operativo de la universidad, otras de plano no se justifican.

Aunque hay señalamientos de irregularidades en el contrato, ya plasmadas en la revisión oficial de la cuenta pública 2020 de la UACh que elaboró la Auditoría Superior del Estado, eso no libra los escollos jurídicos del arrendamiento.

El contrato es parte del montón de problemas que heredó Fierro Ramírez a la universidad. No es lo único ni lo peor, pero sí representa un dolor de cabeza para la política de austeridad aplicada por el nuevo rector provisional, Jesús Villalobos Jión.

Utilizar o no esas unidades no depende de la voluntad personal de un funcionario, como era con el exrector, sino de las necesidades reales de la máxima casa de estudios. Pagarlas, sin embargo, es obligatorio. Bonito asunto.

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El mensaje del flamante diputado, Benjamín Carrera presumiendo la entrega de más de nueve millones de firmas para la revocación de mandato, no podía pasar desapercibido. Es un auténtico mea culpa, que habla de disimulo en los trabajos encomendados por el partido y el mismito Gobierno federal, personificado en Andrés Manuel López Obrador.

Es la revocación de mandato, o más bien dicho, la ratificación del mismo, proyecto insignia este año, previo a los comicios que se realizaran en algunas entidades federativas y dentro de la estrategia para debilitar al INE con miras a la conclusión del periodo para el cual fue electo Lorenzo Córdova.

Es cierto que le corresponden a Chihuahua recabar únicamente 85 mil firmas efectivas, el 3 por ciento del listado nominal, llenas en formato impreso y mediante la app, debidamente autorizados por el Instituto Nacional Electoral. La cifra recaudada como se ve excede en quince mil el requerimiento.

Solo que da la casualidad que los involucrados fueron militantes y simpatizantes morenistas e incluso empleados públicos se supone en sus horas libres, que son miles en la entidad, y que debieron acudir cómodamente a los padrones de beneficiarios de programas federales, que son más de 900 mil en la entidad, quienes reciben por año algo así como 3 mil millones de pesos.

Hablar entonces de apenas unos cuantos arriba de cien mil en Chihuahua, es apenas cumplir con la meta de panzazo, sin dejar mucho margen de error, sobre todo cuando el INE estará revisando con lupa porque se han detectado muchos miles, con errores en el llenado, el más común, las enmiendas en el documento, firmas y nombres ilegibles, números de credencial que no corresponden, hasta fotografías de pantallas de computadora de personas y credenciales.

Hay tachita para “Benjamon” Carrera y otros operadores de la 4T que sólo simularon en el proceso, de lo cual hay cuenta específica y muy clara en los archivos, con pecado que tarde que temprano ameritará un ajuste de cuentas.

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Tendrán que ponerse duchos los responsables del agua a nivel estatal, para promover una necesaria revisión a la política en materia de intercambio de agua entre México y los Estados Unidos.

Es materia federal y ahí llevan mano la Conagua y la Comisión Internacional de Límites y Aguas, pero al final las consecuencias se pagan a nivel local, al llegarse el quinquenio para el cumplimiento de los compromisos en la materia.

De acuerdo con el Economista y PuntoxPunto, son tres los elementos a considerar, antes de que llegue la lumbre a los aparejos. México como la unión americana enfrentan una megasequía. Nuestro país tiene una precipitación pluvial a la mitad de la que tienen nuestros vecinos, realidad muy diferente a la fecha de la firma del Tratado Internacional de 1944.

Otro elemento es la población. La frontera que ambos países comparten tenía en aquel entonces un cinco por ciento de los diez millones de habitantes que hoy tienen que abastecerse con el vital líquido.

Hay además un envejecimiento de las obras hidráulicas, no hubo modernización ni grandes inversiones. Queremos seguir atendiendo las necesidades de agua como hace casi cien años.

Estos puntos son imposibles de discutir con el conflicto encima como aconteció con La Boquilla, que por cierto aún sigue abierto. Hay un líder agricultor detenido, Andrés Valles Valles, verdadera herida abierta.

Este tema sobre el cual no se pueden cerrar los ojos, pateando el bote, porque el lustro o primer corte de cumplimiento llegará en el 2025, podríamos decir, casi a la vuelta de la esquina.

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Se fueron los “motonetos” que acechaban detrás de cualquier parapeto para hincar el diente a los incautos automovilistas, pero se quedaron los “cletos” con las uñas y dientes bien afiladas.

Es cierto que las grandes avenidas han descansado un poco sin los agentes de vialidad a bordo de sus motocicletas, pero lo que es el primer cuadro de la ciudad, continúa de terror.

Nos mandaron una foto tomada en las inmediaciones del Hospital General “Salvador Zubirán”. Es muy común que, dada la deficiencia en el diseño de las calles y vialidades aledañas, los automovilistas tengan que “echarse vuelta en U”, o bien intentar pasar por debajo del puente que se encuentra en la intersección de Teófilo Borunda y Colón.

Los ciclistas se colocan en las entrecalles, sin dejarse ver, a la espera de poder hincar el diente o bien infraccionar al conductor que trate de pasarse de vivo en lugar de dar una vuelta de un par de kilómetros.

Muy lejos los “cletos” de utilizar como estrategia la prevención de accidentes, que es posible haciéndose visibles para evitar las vueltas prohibidas o el flujo en sentido contrario. Tiene tarea al respecto César Komaba, titular de la ahora denominada Dirección de Movilidad y Cultura Vial, que de esto último como vemos tiene muy poco.

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Resulta que es menos peligroso estar dentro de las prisiones mexicanas que en las calles, de acuerdo con un estudio presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Tiene un par de años el análisis efectuado en varias decenas de países. Lo “normal” es que las personas anden más seguras por las calles. Son escasos los países donde es al contrario como por ejemplo Honduras, Jamaica o Trinidad y Tobago.

Lo curioso es que las condiciones de las cárceles mexicanas siguen siendo paupérrimas, auténticos polvorines. El último análisis efectuado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es muy claro al respecto.

Ningún penal en la entidad, más que el femenil de Aquiles Serdán, se encuentra en verde. Todos en amarillo, con severos problemas de hacinamiento, autogobierno-cogobierno, déficit de elementos de guardia, violaciones a derechos humanos, deficientes condiciones materiales y un extensísimo etcétera.

Si así son las circunstancias en que se encuentran los poco más de 8,500 internos, cómo estarán las condiciones en las calles de Chihuahua para que éstas últimas sean más peligrosas, con mayor tasa de homicidios, que habitar en alguna de las crujías del Cereso, en compañía de presuntos y sentenciados asesinos, violadores y todo el catalogo delictivo estatal y federal junto.