Opinion

-Ataca por miedo a la verdad

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GPS / Dominical

domingo, 21 febrero 2021 | 05:00

Ha pasado Javier Corral toda la semana evadido en lo sustantivo de su responsabilidad con los principales temas que le preocupan a los chihuahuenses: la seguridad, la pandemia y la crisis energética. 

Cuando se le cuestiona sobre temas críticos arremete con descaro para generar una burbuja de protección ante su mal desempeño.

Hizo lo que Ted Cruz. No fue a Cancún, pero se fue a refugiar a las templadas condiciones climáticas de la Ciudad de México, donde se siente más cómodo, con el pretexto de realizar negociaciones que nadie conoce en su contenido ni resultados.

Cada vez su piel es más delicada, lo demostró al tratar de salir del paso ante los terribles problemas que enfrentan los chihuahuenses, con una conferencia de prensa donde la hizo de vocero de una compañía de gas, simple intermediario, damo de compañía en la resolución de la contingencia.

Nunca como hoy desarrolla el gobierno de Chihuahua un papel marginal en la solución de los problemas. Ha abandonado en los hechos su responsabilidad: no tiene dinero ni posibilidad de comprar vacunas; en la seguridad no se mete porque es tema del Fiscal, pero además no hay coordinación con la federación; en lo del gas y la electricidad, no tiene ni siquiera el dato de usuarios, sus dichos son de oídas.

No le entra al tema de grupos delincuenciales, decapitados en escenas dantescas, porque es asunto del Fiscal, pero en el caso de Maru Campos están hasta el tuétano, él y sus principales funcionarios, en una persecución de Estado como no hay antecedente inmediato, cuando también es tema de una Fiscalía. 

Pide a las empresas suspender procesos no esenciales, como si la industria manufacturera o industrial tenga dentro de sus protocolos de producción “procesos no esenciales” que generan costo por deporte, dentro de su complejo funcionamiento, en el cual todos los días es una batalla para satisfacer su cadena de prestación de servicios, just to time y con altos estándares de calidad. Es ignorancia supina.

A las amas de casa les pide que cierren las cortinas y persianas para resguardar el calor dentro de las viviendas, en el colmo del desconocimiento del clima extremo, consejo de mal gusto que hiere a los chihuahuenses en su estado de ánimo ante la adversidad, ante días aciagos, sin luz, sin agua.

Patético el papel de un gobernador que ha renunciado en los hechos a desempeñar la función para la que los chihuahuenses lo eligieron en aquel lejano 2016.

Pero eso sí. En su estado de ánimo hecho trizas, a sabiendas del rol deplorable que ha jugado, que nadie pregunte de transparencia en vuelos y costosos hobbies, porque entonces estalla el autoritario personaje que lleva dentro. Mr. Hyde, de Robert Luis Stevenson, se queda corto.

Descargó de nuevo su furia en contra de los Diarios, como si fueran las páginas de los periódicos las que lo tienen refundido en el sótano de la credibilidad y confianza ciudadana.

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Con independencia de la falta de valor para enfrentar la inseguridad, que es franca cobardía, se dejó ir nuevamente contra esta casa editora para evadir temas espinosos, como es la transparencia.

Muy lejos de aquella defensa a ultranza y apoteósica por el derecho a la información, que junto con la libertad de expresión, iban a ser disfrutadas como nunca durante su gobierno.

Mentiras.

En el video aún disponible en You Tube, el reportero de El Diario le preguntó por la resistencia a informar de 53 vuelos que ha realizado, en los cuales oculta destinos, acompañantes y objetivos. Pero nada.

Existe una resolución del órgano garante con amenaza de multa, pero ni así quieren proporcionar la información que no es de él, sino de todos los chihuahuenses que merecen saber en qué se gasta el dinero un gobernante que gusta de viajar en vuelo privado a costillas de ellos.

El Diario no tiene compromiso comercial con gobierno pero sí con el derecho a la información en favor de los chihuahuenses.

Su papel es el de informar. Contra ello, Corral pretende atacar a periodistas para evitar información crítica.

Esta semana lo volvió a hacer con singular desparpajo. Anda de metiche en muchos asuntos donde no tiene vela en el entierro, es un cero a la izquierda, pero donde debe informar se calla ventajosamente y se dice atacado, cuando es él la autoridad, quien tiene el poder público a su disposición.

No le queda el papel de víctima, cuando son los ciudadanos quienes sufren las consecuencias de su mal gobierno.

Para El Diario, Duarte y Corral son iguales en su calidad de gobernadores.

Pero mientras Duarte descarrilaba su cuestionado sexenio, -hoy se encuentra detenido por sus errores-, El Diario daba cabida en sus páginas a los señalamientos de Corral contra él.

Fue su Rotafolio una extensa columna que siempre encontró espacio en las páginas de un periódico que le abrió las puertas sin problema alguno. No sólo nunca dio las gracias, ahora ataca.

Hoy, ingrato, se olvidó de quienes le dieron desinteresadamente altavoz, cuando él perseguía un objetivo egoísta, como hoy se comprueba cuando traiciona a su partido, militantes y los que se supone son sus ideales.

En sus artículos pontificaba del derecho a la información, que hoy ha olvidado. No sería extraño que instruya a sus subordinados para que oculten y destruyan documentos, que forma parte de la necesaria rendición de cuentas. Sería el colmo.

La crítica a Duarte por su afición a los aviones y helicópteros es la suya propia, completita.

En el fondo se trata de la defensa del derecho a la información de los chihuahuenses.

Pero como no conviene, debe distraer la atención, contra-atacar.

Tener demandado a El Diario en El Paso, Texas, no le genera credibilidad y valor a él. Han sido tantas las mentiras, construidas una sobre otras, que es difícil explicar.

Por ejemplo, los chihuahuenses desconocen la calidad en la que ha presentado la demanda de la que habla, si como ciudadano americano o como gobernador de Chihuahua.

Y más aún, cuáles son las razones auténticas por las que tiene demandados a los periódicos. Se trata, sin temor al equivoco, de ocultar su mal gobierno.

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Esta semana hubo un punto de explosión en la pregunta incómoda acerca del brutal enfrentamiento en Coronado y la impunidad con fue cometido.

Lejos en su papel de autoridad de entrar en los detalles de lo que está haciendo por recuperar la tranquilidad de los chihuahuenses, alineó su indignación en contra de los medios de comunicación, a quienes sigue pretendiendo dar clases de moral y ética periodística.

En su boca, tales expresiones son vil censura, cuando los propios medios, en beneficio de las audiencias, ya habían hecho lo propio, desde la autoregulación, en beneficio de sus lectores.

Por supuesto, quiere ocultar estos hechos y sus excesos en viajes.

El cerillo para la conflagración en la conferencia de prensa lo fueron sus vuelos y el golf. No quería ser molestado en su guión, una y otra vez ensayado con su patiño en turno Manuel “Igor” Del Castillo.

Pretendía cómodamente andar de metiche en temas que de lejecitos asume como el del gas, las vacunas, la seguridad... a la distancia, observar esta crisis desde una ventana decorada de capricho e irresponsabilidad.

No es El Diario el que lo califica en estas condiciones deplorables, sino los chihuahuenses.

Su desprecio al derecho a la información y la libertad de expresión es antítesis de su compromiso, aquel en que protestó cumplir la ley y más allá, proteger y hacer florecer como nunca este derecho. Así es como lo hace.