Opinion

-Castigan a enfermeros de Pensiones

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GPS / Columna

sábado, 16 mayo 2020 | 05:00

-Llegó con violencia el otro escándalo Borruel 

-No hay dinero ni para pintura de calles

-Hablan de sorpresas en encuesta de Morena 

El gobernador del estado, Javier Corral; y el Director General de Pensiones Civiles del Estado, Alberto Herrera, caracterizados por su visceralidad en el ejercicio de sus funciones, pusieron ayer un “estate quieto” al personal del organismo bajo su jurisdicción de hierro.

Eran todavía las seis de la tarde y la nómina no se había depositado, cuando siempre está el dinero a primera hora de los días 15. Todo mundo concluyó que fue en represalia por las recientes protestas por la falta del regateado bono del Covid.

El modus operandi es bien conocido por los empleados, nomás intentan hablar para hacer valer sus derechos y viene el castigo de la administración, retrasarles el sueldo por horas o días.

El gobernador Corral y sus operadores tienen ya cantado el voto en contra de muchos sectores que seguro le cobrará próximas facturas, y ahora se suma al odio del personal de Pensiones que no puede creer cómo el aparato estatal niega rotundamente que estén en riesgo y que el pago del bono sea selectivo. 

La estocada final para el personal que se la parte día a día en la sala de urgencias de Pensiones Civiles fue la dicha por el doctor Valenzuela Zorrilla quien declaró que se iba a estudiar la posibilidad del pago, lo que ha enardecido los ánimos. 

El gobierno estatal, caracterizado por su radicalismo contra los trabajadores, no ha medido las consecuencias de no contemplar el bono Covid, que pudiera desencadenar en un paro de labores con consecuencias graves. 

Está muy claro que el Estado está jugando la parte, cuando pone en duda la participación de los enfermeros de Pensiones en la atención de pacientes con Covid y al ganar tiempo para decir que sí o no al pago del bono, con el objetivo de hacer villano al personal de salud de Pensiones. 

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Si Carlos Borruel tenía una esperanza en colarse como aspirante a un cargo de elección popular, ya se vino abajo por el más reciente escándalo donde tendrá que intervenir la Fiscalía federal de protección a periodistas. 

Los Borruel buscan andar peleados con medio mundo; en las últimas horas se fueron contra la alcaldesa, Maru Campos, porque debió comisionar a dos policías municipales en el domicilio del director del periódico digital que denunció amenazas incluso con un arma de fuego. 

En el fondo ya estaba advertido ese encontronazo, desde los sucesos del Distrito Uno, que es el reclamo borruealista a Osbaldo Salvador por lo publicado y la consecuente denuncia del portal contra los Borruel. 

Lo último en broncas con Maru fue el desmantelamiento del túnel sanitario borruelista, mismo que terminó beneficiando a la administración de “El Caballo” Lozoya en Parral.

Como si no tuviéramos ya suficiente con la pandemia y la crisis que la acompaña para el enésimo escándalo de los Borruel que no sueltan la nómina pública desde hace más de 20 años.

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Aunque no se sabe a ciencia cierta a dónde va el dinero que se ha dicho es “reorientado” del presupuesto estatal para atender el tema Covid, las avenidas y calles están sufriendo las consecuencias, pues ya no hay dinero para repintado. 

Las avenidas Independencia, 20 de noviembre, Venustiano Carranza, Tecnológico son sólo algunas que carecen de señalización pues se borró la pintura chafa que licitó el gobierno del estado y tal parece que así quedarán por un buen lapso de tiempo. 

El fiscal César Peniche quien por cierto anda ahora como pez en el agua, -pues ya no tiene la competencia que le daba el Comisionado Aparicio, que se recordará por los malos resultados- , dijo que por lo menos 50 millones de los 52 etiquetados para pintura vial se desviarían a la contingencia. 

Ya no encuentra el estado la puerta de salida para sufragar gastos elementales como es la indispensable pintura en las calles. Han sido muchos los desatinos financieros, ahora agravados por la pandemia, y ahí están las consecuencias tremendas.

  

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Nos reportan que en el interior de Morena, el nervio anda a todo lo que da; los de siempre (así como les dicen a quienes fundaron en el 2013), se han relegado en los últimos lugares de las encuestas. 

En estos días está por soltarse una encuesta más confiable, que vendría del propio Comité Estatal, para medir quién es el más aceptado hacia la gubernatura.

La misma dará sorpresas porque señalan que Juan Carlos Loera de la Rosa, está dando la batalla al puntero Cruz Pérez Cuéllar; sumamente relegado se muestra incluso Rafa Espino a quien el presidente Andrés Manuel López Obrador le dio permiso para que se placeara en Chihuahua, pero no despuntó mucho que digamos.

Se ha sumado en las últimas semanas el exsecretario de Desarrollo Social del gobierno estatal, Víctor Quintana, quien deberá apresurar el paso mediático si quiere aparecer en los nuevos sondeos, sean los de su partido o sean de empresas externas.

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Mientras que los doctores, enfermeras, personas de limpieza e intendencia en hospitales siguen dando su lucha en los hospitales, la pandemia ha tomado impotentes a las autoridades de Seguridad; muertos a diario, feminicidios con alto sadismo dominan al Estado.

La inseguridad está en la calle, lo vemos en televisión, redes sociales, lo leemos diariamente, la aniquilación de pandillas y células delictivas a los servicios del narcotráfico, están en lucha por ampliar sus controles de venta de droga y proteger los espacios y rutas, con autoridades de seguridad volteando a otro lado.

Abril y mayo por mucho, rebasaron ya las estadísticas de la etapa reciente y el clamor general es que autoridad no ha hecho nada, ya sea por complicidad o por incapacidad, sólo se lavan las manos, limpiándose unos con otros.