Opinion

-Chocolates en los Bachis dejan 47 millones

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GPS / Columna

viernes, 01 octubre 2021 | 05:00

-Unidos en el chiquero Víctor, Luis y Ramón

-Pateará “El Pony” por mensaje legislativo

-Audiencias no deben ser días de campo

Poco o nulo resultado tuvo un docente que se quejó ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) de acoso laboral en el Colegio de Bachilleres, pero dejó a la vista el negociazo que representa la actividad anual que realiza la institución en los 28 planteles.

Son nada menos que cerca de 47 millones de pesos, bajita la mano, los que maneja la institución como resultado de la venta de chocolates, a la cual se refiere el quejoso.

Le tocan por este concepto vender a cada estudiante 700 pesos del producto, que deben ser reportados religiosamente…so pena de exhibición o amenazas de sanciones. Son más de dos mil estudiantes por plantel, de ahí el estimado de los dineros nada despreciables.

Los datos surgen de la recomendación que realizó la CEDH al Colegio de Bachilleres, por negarle el derecho de petición al docente, en una solicitud de concurso de carga académica. Es la 26/2021, apenas de principios del mes de septiembre.

No quiso meterse la Comisión en temas laborales, asunto que le está vedado de conformidad con la ley, pero ni siquiera se asomó como ya ha hecho en otras ocasiones.

El quejoso viene de otro señalamiento contra la institución en 2018. Es cliente frecuente de los directivos del Bachilleres, por criticar las actividades económicas que se realizan, de acuerdo con su dicho, sin transparencia y de manera injusta, afectando a los alumnos que carecen de los recursos económicos para pagar la cuota si no venden, en dicho caso, los chocolates. Por criticar la actividad le levantaron actas administrativas.

Tendrá que entrar Javier González Mocken, el Secretario de Educación, al espinoso tema. En días recientes ya estuvo con la coordinadora del Colegio de Bachilleres, Teresa Ortuño. 

Es obligado revisar estos esquemas y su forzosa rendición de cuentas.

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Es una caja de Pandora la que acaba de abrir el diputado Carlos Olson con el tema del agua y los adeudos millonarios de miles de personas, muchos de ellos de escasos recursos económicos.

La propuesta aprobada como de urgente resolución para ser enviada como exhorto a la Junta Municipal de Agua, tiene un mucho de sustento social y de realidad.

No solo el recibo que Olson mostró en tribuna, perteneciente a la señora Silvia, por 33 mil pesos, sino el de muchísimos usuarios, que jamás recibieron atención, y fueron bateados, maltratados.

Incluso, debe el organismo operador meterse a las tripas del problema, porque esas deudas son impagables y sólo abultan las cuentas de manera alegre, innecesariamente, generando gastos de cobranzas inútiles. Más que todo por lo jugoso de los recargos y demás arrimadijos, que incluso son negocio extra.

No le va a gustar nada al “Pony” Lara el saludito que le mando Olson. Roberto Lara está vinculado con el tema por su pasado inmediato como titular de la JMAS y ahora más que nunca como director ejecutivo de la Junta Central.

Tiene en su responsabilidad como funcionario público mucha de la culpa de que se hayan generado esos cuentones con cargo a muchos chihuahuenses en condiciones de pobreza.

Deben haberle dolido las manos a Oscar Castrejón de tanto aplaudirle a su compañero legislador, Carlos Olson.

Con gusto se sumó el diputado morenista a la propuesta del panista. Es un asunto que, se sabe, es una víbora chillando dadas las condiciones económicas del Estado y del mismo organismo operador del agua.

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Los reflectores se dirigieron hacia Víctor Quintana, en el momento preciso en que la gobernadora Maru Campos soltó la información de los 583 aviadores en Desarrollo Social.

Tendrá su responsabilidad por supuesto el hoy asesor de Morena en el Congreso del Estado, pero el pecado mayor lo carga sin duda quien ocupó el cargo casi los dos años posteriores a la renuncia de Quintana.

Se trata del hoy encumbrado presidente de la Comisión de Hacienda del Congreso, el panista y ex-aplaudidor corralista, Luis Aguilar.

Es en él en quien debe fijarse la lupa por parte de la Secretaría de la Función Pública y la Auditoría Superior del Estado, porque si había cochinero al momento de llegar, era su responsabilidad hacer una revisión mínima.

Quintana le entregó en sendas carpetas toda la información de la dependencia, incluida la nómina del personal.

Si hubo pecado tendría que haber actuado en consecuencia a través del área de recursos humanos y presentando las denuncias respectivas, lo cual hasta donde sabemos jamás hizo.

Permaneció en ese cargo todo el 2020 hasta febrero del 2021, cuando fue relevado por Ramón Galindo, quien también se encuentra en la picota, y deberá responder junto con Aguilar y Quintana por el chiquero.

Cargan estos dos panistas y el morenista con la responsabilidad de mínima lealtad de ponerle rostro a la irregularidad, hasta para salvar el pellejo.

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Tendrán que ponerle a la talacha los directores de área del ayuntamiento capitalino, bajo la mirada celosa del alcalde Marco Bonilla.

Los miércoles ciudadanos les darán suficiente trabajo, como para evitar los malos pensamientos. Nada menos 400 solicitudes tuvieron en el primer día de la actividad, a las cuales hay que dar seguimiento y resultados.

La disposición del alcalde es que no se esperen ni dilaten la atención y resolución en su caso. Si no se puede, que se le diga a la gente para que no se hagan falsas ilusiones, pero que se haga un esfuerzo de atención.

Deberán asignar tareas específicas a cada área, con responsables concretos, es la instrucción, para que no se anden por las ramas y luego queden en el olvido.

No serán días de campo las audiencias.