Opinion

-Colocan a policías como tiro al blanco

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GPS / Columna

jueves, 18 junio 2020 | 05:00

-Es el rey Midas pero al revés

-Corral se prepara “para la bajada”

-Ni con membretes reviven la reforma

Dos imágenes ilustran a la perfección un reclamo que llega de los agentes de la Policía Estatal, que por estos días patrullan en código rojo, como le llaman cuando enfrentan situaciones de alto riesgo. En las fotos, disponibles en la edición digital de GPS, puede verse cómo circulan por las calles de la ciudad dispuestos como tiro al blanco. 

La Comisión Estatal de Seguridad (CES) ha mantenido la insana instrucción, girada desde los tiempos del mal afamado Óscar Alberto Aparicio, de patrullar con varios agentes dentro de la cabina de las pickups de cuatro puertas y uno en el exterior, en la caja con adecuaciones tubulares.

La disposición ha sido rebatida por algunos mandos medios y elementos estatales, debido a que quien va en el exterior queda expuesto potencialmente a los riesgos propios de la labor policiaca. 

En primer término los agentes son los más vulnerables a algún ataque de la delincuencia. La supuesta labor de vigía de quien viaja en la caja no se cumple a menos que el vehículo se encuentre estático, porque si va en movimiento el elemento lejos de vigilar los alrededores va ocupado en no caerse.

Además en caso de accidentes, ya no se diga ataques, salen volando con facilidad debido a que por lo general una patrulla no circula a velocidades bajas. Y en esos casos las pólizas de seguros con que cuenta la CES no amparan al viajero “fuera de los espacios en cabina con que cuenta el vehículo”.

Los protocolos modernos del patrullaje van más allá de la bananera disposición que se usa en México. En Chihuahua esa vieja disposición sirve de pretexto para seguir con la misma rutina, aunque algunas entidades ya lo han comenzado a prohibir dado que constituye además una violación flagrante a las leyes locales de tránsito y vialidad.

Eso demuestra una gran incongruencia: la Policía Vial (de la misma CES) aplicara la ley, debería multar a los policías que conduzcan con un compañero colgado como chango entre los tubos de una patrulla. Claro que no lo hacen, se tolera aunque sea una falta grave a la norma.

Han hecho llegar sus quejas y argumentos hasta el secretario de Seguridad Pública, Emilio García Ruiz, pero no han tenido respuestas. El trato sigue siendo como si el personal policiaco fuera desechable.

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Son dos estilos de gobernar con resultados obligadamente diferentes. Uno de los mecanismos de comparación, guardadas las proporciones, dado que es el ayuntamiento de Chihuahua y el Gobierno del Estado, es la calificación Fitch Ratings.

El Municipio de Chihuahua se encuentra en Triple A nacional y Triple B internacional. El gobierno del Estado de Chihuahua está en un penoso Triple B nacional, con un escenario complicado donde algunos de sus créditos de reciente reestructura arrastran la cobija en un doble A negativo, apenas unos meses después de su contratación. El rey Midas pero al revés.

Tenemos directamente la información de la página oficial de la calificadora internacional, con la actualización del 30 de marzo pasado.

 Son los créditos contratados en noviembre y diciembre de 2019, con Banco Mercantil del Norte, Bancomer, y Banco del Bajío, por un monto de 5 mil 977 millones de pesos.

Afortunadamente todos esos créditos cuentan con una garantía de respaldo, si no total en algunos casos, sí por un porcentaje elevado de cobertura, mediante un pago Swaps casi del siete por ciento.

Pero con lo que no cuentan, aunque parezca increíble, es con una cobertura que cubra los incrementos de tasa, que Fitch considera obligatoria, necesarísima, al menos por tres y cinco años dependiendo de la institución bancaria.

Este último elemento pesa mucho en la calificación, por lo cual los créditos están valuados muy por debajo del ideal. Ni siquiera el triple B.

La calificación del Municipio de Chihuahua fue difundida por la misma alcaldesa en las redes sociales; la del Estado de Chihuahua, está por ahí muy guardada en un cajón.

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No es la primera vez que hay una mala pasada para el gobernador en su morning show, provocada -no podía ser de otra manera- por su natural exhibicionismo. Pero la de ayer no tiene desperdicio alguno.

Irvin Vallejo es un alpinista ecuatoriano que fue entrevistado para hablar de la superación de retos y esas cosas, con motivo del fin de la cuarentena y la gradual y pírrica apertura caprichosa ordenada por el Estado.

Ahí estuvo el detalle. La analogía del alpinista fue muy gráfica. Hay que prepararse más para la bajada que para la subida, le dijo al mandatario vía Zoom.

Javier Corral hizo todo para subir a la gubernatura. Se alió con quien después traicionó con singular facilidad, las bases de su partido, Jaime García Chávez, sus promesas de austeridad y un largo etcétera. Su frívolo gobernar le está cobrando factura en el inevitable descenso libre que inició con miras al 2021. 

La reforma electoral, atorada con una alianza Morena-PRI-PT y PVEM, es difícil escollo por superar. La tardanza en la reapertura por el cierre ordenado como medida de prevención contra Covid, es ejemplo de actitud traicionera. 

Los empresarios sacaron la casta para apoyarlo y él les volvió la espalda, cuando pudo suavizar al menos aplicando las directrices federales. Todavía castiga a Juárez prometiendo revisar un semáforo que es capaz de ignorar para beneficio propio.

Se le están apareciendo los demonios que cultivó con ligereza e irresponsabilidad. Que bueno para su integridad que no fue alpinista.

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Hay desesperación plena para tratar de socializar la reforma electoral que se cae a pedazos, en busca de presionar desde grupos de la sociedad civil. 

Usan membretes sin nombres al viejo estilo que se supone ya superado.

 Usan la identidad de la Alianza Ciudadana por Chihuahua, que quedó en el olvido apenas pasaron unas semanas de la administración corralista.

También se acordaron, sin poner un solo nombre, del Movimiento de Mujeres en Chihuahua. El boletín de comunicación social de gobierno está ahí como prueba, lleno de confeti y parabienes.

Carlos Olson acude a cuanta reunión lo invitan, como es el caso de las asociaciones de discapacitados, donde dio una larga y tediosa charla sobre los “beneficios” de vulnerar y pasar por encima de la autonomía de los partidos. 

Pero no hay una real consulta ciudadana. El sondeo es convenenciero y a modo. No podía ser de otra manera.

Por supuesto, no falta la nómina. Los miles de pesos quincenales hacen enviar mensajes en redes, aún y cuando sea un harakiri auténtico para la militancia política. 

Alfonso Villalobos (‘hermano’ del gobernador) es un claro ejemplo. Desde la comodidad de comunicación social, en un mullido sillón, teclea en su smart phone cuanto le dicta su patrón.

Pero al ser atorado, se disculpa y sale por piernas. La exdirigente juvenil del PAN, Paloma Aguirre, le dio una buena estrujada y un estate quieto, luego de un apretón con Marco Bonilla. Las imágenes en nuestra edición digital.