Opinion

-Con menudo y burritos pretenden callar a la prensa

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GPS / Columna
lunes, 02 diciembre 2019 | 05:00

-Más para sueldos y viáticos que obra

-Imagen de los LeBaron da la vuelta al mundo

-Marcelo y la calidad moral en la política


Con burritos y menudo quiere el gobernador Corral suavizar la relación con los medios de comunicación.

Ayer invitó el suculento platillo mexicano a los reporteros de la fuente, en un estilo muy fifí, como dan cuenta las imágenes publicadas en la edición digital.

Hace muchos meses, este escribidor perdió la cuenta, que el gobernador no se dignaba a reunirse con periodistas en domingo.

Son días que usa para su entretenimiento favorito, el tenis o el golf, tema que estuvo presente en el desayuno informativo.

Debió dar mil explicaciones para tratar de zafarse de la responsabilidad que tiene por ordenar a sus guaruras que vejaran a un comunicador a quien le borraron las imágenes que había tomado con su celular.

Se quejó el gobernador de ‘fake news’, y de las críticas a su desempeño. Su piel sigue siendo muy delicada.

Se le olvida que siendo funcionario público, por cierto del más alto nivel en la entidad, es natural que su actuación se vea señalada por los medios masivos de comunicación.

Ahora deberá explicar por qué llamó narco al reportero, y por qué, en franca violación a la libertad de difundir y buscar información, se privó de la libertad momentáneamente al colega.

Indudablemente se requiere algo más que menudo con pata y zancarrón para suavizar el tema con los chicos y chicas de la prensa.


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Una característica muy peculiar tiene el presupuesto de egresos presentado por el secretario de Hacienda, Arturo Fuentes Velez, el pasado sábado, ante el Congreso del Estado.

Y es que sigue la tendencia creciente del gasto corriente y el detrimento en rubros indispensables como la inversión en obra pública.

Descubrimos que desde la administración de César Duarte, el presupuesto de egresos tiene un crecimiento de entre el 6 y el 7 por ciento. Y resulta que con Corral no hay cambio alguno.

Incluso, se supera con creces ese incremento del gasto, hasta llegar al 2020 con un incremento del 7.8 por ciento en relación con lo presupuestado en 2019, lo que en pesos y centavos son 6 mil 160 millones de pesos.

El incremento estaría muy bien, porque se encuentra muy por encima de la inflación pronosticada, que es del 4.6 por ciento aproximadamente.

Pero resulta que el excedente son gasto de sueldos y operación -entre ellos viáticos- y no necesariamente recursos que propicien la inversión y el desarrollo.

Es más, de obra pública, de acuerdo con la versión del PRI difundida como crítica al presupuesto, sólo hay contemplados poco más de cuatro mil millones de pesos.

¿Dónde están los recursos para concretar el ambicioso plan de inversión? En ningún lado. Seguirá Corral con la inauguración de pavimentación de calles aquí y allá, para la foto, pero nada más. Y ya los comprobaremos con dinero pagado por los municipios.

¿Dónde está la austeridad y la necesidad de construir un aparato de gobierno esbelto y más ejecutivo, sin derroche de recursos?

El dato adquiere aún mayor significancia cuando existe un déficit de 4 mil 917 millones de pesos para el próximo año que deberán salir de más deuda a corto plazo, como ya se anunció oficialmente.

Como si no fueran pocos los seis mil millones que costará el servicio de deuda a largo plazo y el pago de los empréstitos a corto plazo.

Abren un hoyo para tapar otro. La cuestión es que no hay un mañana. El hoyo que abran en 2020 deberá taparse en 2021, cuando Corral abandone su cargo en el mes de octubre, y le corra tal cortesía al nuevo gobernador.

Irresponsabilidad en el ejercicio del gasto y la administración, que ya lo alcanzó y no hay manera de darle la vuelta.


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Los LeBaron se habían mantenido alejados del escenario nacional, desde aquella otra marcha en que acompañaron a Javier Sicilia -auto-excluido en esta ocasión- pero ayer tuvieron papel protagónico.

Curiosamente mientras marchaban se dio a conocer un operativo sorpresa con intervención de inteligencia de diferentes corporaciones para la detención de tres presuntos responsables del multihomicidio ocurrido en las inmediaciones de Chihuahua y Sonora.

Fue esta numerosa familia mormona también protagonista del discurso presidencial por el primer aniversario del triunfo de la 4T. Andrés Manuel López Obrador aseguró que habrá justicia para ellos.

La imagen de los LeBaron gritando a pulmón abierto “México” y cargando con la lona emblemática de una madre asesinada mientras protege a sus hijos, dio la vuelta al mundo.

Es la marcha de los LeBaron crítica no sólo contra la administración federal, sino particularmente contra los gobiernos de Chihuahua y Sonora, que se han mostrado distantes y faltos de voluntad real para avanzar en las investigaciones y castigo a los responsables.

Son la Fiscalía y la Comisión Estatal de Seguridad, simples espectadores de las indagatorias, que observan a distancia en una comodidad ausente.


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Duro, muy duro el mensaje de Marcelo González Tachiquín contra el actual presidente del Congreso, René Frías en su ‘Face’.

Le recordó las ocasiones en que lo recibió y lo atendió para resolver mil peticiones, incluida la visita con el líder nacional del magisterio. En aquellos ayeres Marcelo era para René el gobernador ideal.

Obviamente el entonces líder magisterial, se olvidó de ello, como igual ocurre con Éver Avitia, el actual dirigente de la Sección 42, que le cargaba las maletas.

Frías no estará mañana a las once, en el Congreso, donde se entregará la solicitud de desafuero contra el fiscal César Peniche, como se lo ha pedido Marcelo públicamente a través de sus redes sociales.

No hay reciprocidad en política, sólo el interés coyuntural. Marcelo debería saberlo, como buen practicante de la regla. Hoy lo han dejado solo.

René se encuentra en la cúspide en una negociación de tres bandas que lo colocó -inimaginable- como líder del Congreso.

Marcelo presiona ahora desde el suelo, pero antes lo hizo desde las alturas. Así es de ingrata la política.


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Eso de la separación entre el poder público y el partido como que es puro discurso en Morena, o así lo hacen parecer desde la dirigencia estatal que encabeza el profesor Martín Chaparro.

Alejados de las instrucciones que ha dado de forma constante el presidente Andrés Manuel López Obrador, así lucen unos morenistas que no entienden la importancia real que tiene la sana distancia entre el partido del que son militantes y el gobierno emanado de éste, al menos en las formalidades.

Ahí el caso de Jesús Zamarrón, asesor de la diputada Leticia Ochoa, quien cobra en el Congreso del Estado, instancia del poder público, pero también recibe beneficios extralegales de su partido.

De muestra está el Ford Focus 2009 propiedad de Morena que le tienen asignado, con todo y gasto de gasolina garantizado.

Goza del privilegio de sueldo y prestaciones al menos en el Legislativo, pero nadie sabe cuál es verdaderamente su labor si desde el partido le patrocinan el transporte, aunque no sea propiamente para trabajos del Congreso del Estado.

Es evidente que le sirve más al partido, por eso trae vehículo oficial de éste, aunque se le pague del presupuesto público del Legislativo, lo que ya se vuelve un exceso que inconforma no sólo a la militancia morenista, sino a cualquier ciudadano que se da cuenta en qué se usa el dinero público.

Está bien que los diputados y su gente responden a intereses del partido que los postula. Ya se sabe que atienden más a directrices partidistas que a la representación popular que les dan sus electores.

Pero incurrir en excesos de tener asesores en una nómina y encargarles tareas de otro tipo lejos sólo lleva al alejamiento de las causas sociales que los llevan al poder.