Opinion

-Conforman a líder sindical con presídium

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GPS / Columna
viernes, 29 noviembre 2019 | 05:00

-De sombrero y fresca ríe del plebiscito

-Los migrantes en el abandono total

-Festejan construcción del CAM a contrapelo
 
En el lugar exclusivo utilizado por el nuevo amanecer, Lago Di Cuomo, el gobernador Javier Corral se comprometió ante los empleados de salud a realizar mejoras en infraestructura.

Habló de nuevas unidades de salud en El Tule, Uruachi y Basaseachi, y el equipamiento de 220 unidades por todo el territorio estatal.

Entregó reconocimientos a personal médico, incluidos aquellos destacamentados en Gómez Farías, donde aún se recuerda con dolor la pérdida del Dr. Blas Godínez y el atentado contra su hijo.

Pero de ello ni se acordó. Es un dato negro de su paso por la administración pública que quiere olvidar. Hay un pendiente no sólo por ambos médicos, sino por el constante riesgo que enfrenta el personal en los municipios más apartados de las grandes ciudades.

De esa inseguridad ni se acordó el jefe del Ejecutivo. Tampoco lo hizo acerca de la promesa de regularizar al personal que sigue en calidad de precario sin prestaciones ni sueldo acorde a sus funciones. Siguen esos trabajadores marginados sin ser tomados en cuenta.

Pero hay otro tema del cual tampoco tuvo memoria. Los hospitales inconclusos en Juárez que se encuentran en el abandono. Para ellos tampoco existió ninguna promesa, aunque fuera pura demagogia.

Se caen a pedazos los hospitales sin que les ponga atención el gobierno del Estado. Sólo van a visitarlos para pasear entre ellos y echar pestes a administraciones anteriores.

Contrario a ello, frente al personal médico, se dedicó a pontificar acerca de lo que pudiera hacer. Promesas vanas sin sustento alguno.

En la imagen luce el gobernador a un lado del dirigente sindical de la sección 52 del sindicato de salud, Pablo Serna, que hace unas semanas debió salir a la calle para exigir atención, después de colocar lonas en las unidades de atención médica, por la falta de medicamentos y material con qué atender a los pacientes.

Pablo tocó la puerta de Palacio a trompadas para que se le abriera. Por lo menos, gracias a ello, logró estar a la siniestra del gobernador, aunque aún no le cumplan ni la mínima parte de sus exigencias.


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Sin palabras el contenido de la información que ella misma divulga. Es Rocío Reza, la flamante presidenta del PAN, que trata de justificar la inoperancia del partido albiazul durante la jornada plebiscitaria del pasado 24 de noviembre.

“Baja participación en Plebiscito, hay que respetar a la población que dijo no al alumbrado; PAN. @Rocio Reza!”.

Así de lacónico fue el mensaje difundido en redes sociales. Debajo del patético texto, la foto de Rocío, sonrisa y sombrero. Desfachatez completa.

La baja participación es atribuida a ella misma, que ha convertido al PAN en una simulación de pasadas glorias de presencia electoral y ciudadana.

No hubo la más mínima intervención de ella ni del partido en el gobierno municipal y estatal en la movilización con fines de influir en el plebiscito.

Claro que respeta la voluntad popular, porque dejó que sus enemigos políticos operaran a placer para generar el mayor daño posible.

Es ella misma quien carga con gran parte de la culpa por esa incapacidad de operación que genera perspectivas muy negras en lo electoral para el 2021, y que hoy acepta con ingenuidad pueril en red social.


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Están regresando por cientos a lo largo y ancho de la frontera norte con los Estados Unidos. Son mexicanos deportados por el servicio de migración norteamericana.

Los paisanos están deambulando por las calles de Chihuahua. Son de Chiapas, Guerrero o Veracruz.

Suben a las unidades del transporte público o se mezclan con los haitianos en los cruceros.

Cantan melodías cristianas para pedir ayuda. Deambulan clamando por la compasión de sus compatriotas para regresar a sus lugares de origen.

No hay programas para ayudarlos más allá de anuncios en medios de comunicación. Su tragedia es muy similar a la de los migrantes extranjeros avecindados en la frontera. La diferencia es que por ser mexicanos son dejados a la deriva de la conmiseración de la comunidad.
 
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El Juzgado Octavo de Distrito finalmente consideró válidos los argumentos del gobierno del estado para construir el Centro de Atención Múltiple en la colonia Santo Niño.

Con ello les negó el amparo a los vecinos, cuyo interés es inferior, en el razonamiento jurídico, al interés superior de la niñez que enarboló la autoridad estatal.

Fue el director del Instituto Chihuahuense de Infraestructura Física Educativa, José “El Siniestrillo” Luévano, el que salió a festejar la determinación judicial, sin reparar en que será una construcción a contrapelo, tanto por lo impopular en la zona afectada como por la falta de suficiencia presupuestal.

Por un lado el secretario de Educación y Deporte, Carlos González Herrera, ya había instruido la reorientación del presupuesto porque la obra y los recursos tienen plazos de ejecución ya rebasados. Tal vez eso se resuelva con nuevas reorientaciones, pero ejercer presupuesto debe hacerse con estrictas reglas cuya violación es sancionada en las leyes.

Dando por descontado el gasto, sin embargo, los vecinos están entre la posibilidad de impugnar la sentencia en una segunda instancia federal o mostrar su inconformidad de otra forma en las mismas obras que se dejaron a medias.

Los vecinos dicen que no van a quitar el dedo del renglón, pues desde ahora prevén que tendrán más problemas durante la obra y cuando se ponga en operación el centro.

Por eso hay poco que festejar por parte de una autoridad que hasta una mínima inversión como la del CAM, de unos 12 millones de pesos, tiene que hacerla a contrapelo de los habitantes.

No es una buena señal que a causa de funcionarios y operadores sin oficio, algo tan simple termine en los tribunales, con un costo elevado en todos los aspectos: procesos jurídicos, ejercicio presupuestal, imagen pública de un gobierno de por sí devaluado.