Opinion

-¿De los ranchos de Duarte a Salud?

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GPS / Columna

miércoles, 29 julio 2020 | 05:00

-En su lugar Jalife por Mario Mata

-Traen los ratones de encargo a Neaves

-Cacería de brujas entre los ingenieros

  

Pensamos que este lunes habría nombramiento del Secretario de Salud, como se anunció con sangre fría desde la semana pasada. No ocurrió nada por razones obvias.

Calculador, no quiso el gobernador, Javier Corral, empañar el reconocimiento público al galeno ofrecido en el patio central de Palacio, tomando protesta al sustituto.

Transcurrió el martes y ya amaneció miércoles, y no hay anuncio alguno. Parece ser que el deceso del doctor Jorge Duque tiene algo-mucho que ver en esto.

Duque habría recibido coqueteos si no es que invitación para hacerse cargo de la Secretaría, pero estaba convaleciente de una operación a corazón abierto y el mismo domingo tuvo desenlace fatal inesperado. 

Tanto él como Jesús Enrique Grajeda murieron por infarto fulminante.

 Grajeda era el secretario como consta en el nombramiento vigente y rubricado por el gobernador. Duque era, según nos dicen, muy fuerte candidato y probable relevo.

Traía credenciales desde la universidad en la Facultad de Medicina donde ha cultivado un gran respeto por la docencia y la investigación, pero además experiencia en el servicio público.

Ahora hay un estancamiento inaceptable. Estuvo la Secretaría sin titular desde hace más de 10 días por la enfermedad de Grajeda, y ahora con su muerte los plazos se siguen extendiendo.

Es por mucho una de las dependencias clave, riñe con Educación en cuanto a número de empleados y presupuesto, y con Fiscalía por su importancia vital.

Pasan miles de millones de pesos en presupuesto estatal y federal, un par de decenas de hospitales, organismos descentralizados y desconcentrados.

Más aún, en estos momentos es la Secretaría de Salud la cabeza del combate a la pandemia de Covid, motivo suficiente para no estar acéfala.

A los nombres de los tiradores debe sumarse la necesidad de un equilibrio de género. Esta ahí el nombre de Olga Ponce, panista y cercana del gobernador; de trato no muy fácil y carácter fuerte.

Antes que ella está atravesada la comandanta Mirna Beltrán, si por alguna cuestión de género se adopta la decisión no muy lejana en posibilidad, aunque haya otros tiradores con mayor mérito y capacidad de maniobra. Mano izquierda, necesaria para manejar al gremio de la bata blanca.

Otros candidatos fuertes son Jesús Flores Montana, el más cercano a Grajeda; el subsecretario vocero Covid, el juarense Arturo Valenzuela Zorrilla; y hasta el administrador de la Fiscalía General del Estado, Eduardo Fernández Herrera, metido en transas de millón por mes con el ganado y los ranchos del exgobernador, César Duarte.

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Bastó que Alfredo Jalife le rascara poquito a Mario Mata, para que explotara. La red social parecía un ringside.

Tenebroso deslizó Jalife intereses en bienes raíces por parte del diputado, “no ha desmentido que utiliza el tema delicado del agua para presuntamente favorecer empresas inmobiliarias”.

De bocón y cobarde no lo bajó el diputado federal panista, uno de los pocos que ha salido a dar la cara junto con los campesinos.

Tiene poca verdad el politólogo. Mata no es pelele ni consentido de Corral. Es uno de los panistas, que ha resistido de lejecitos a su peculiar estilo de gobernar.

Si por el gobernador hubiera sido, ni un solo abanderado panista hubiera estado en la lucha por el agua, en su tibieza y comparsa perversa con la Conagua en este tema.

Las presas han sido vaciadas impunemente poniendo en riesgo el ciclo agrícola, ante las narices del Gobierno del Estado, que por respuesta apoyó a la Guardia Nacional y apaciguó la resistencia de los productores agropecuarios.

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La actual mesa directiva del Colegio de Ingenieros Civiles de Chihuahua inició el proceso para expulsar a quienes han calificado como socios “incómodos”.

La fulminante acusación es que se han dedicado a denostar a la organización mediante expresiones de inconformidad al proceso de elección pasado.

Se aprovechan, según los conocedores, que hoy por hoy muchas empresas y socios permanecen ocupados por sobrellevar la pandemia del COVID-19, no tienen tiempo de involucrarse en los temas del colegio.

En el contexto subyace que la Oficina de Profesiones a nivel estatal se lavó las manos en la denuncia de un grupo de inconformes por irregularidades en la renovación de la mesa directiva.

Es una cacería de brujas entre los ingenieros, al menos así lo sienten ellos, cuando se trata estrictamente de defender sus derechos como colegiados.

No son las únicas diferencias que campean en la organización. Hay otros señalamientos por el manejo de dineros, que debiera ocupar la atención de la presidencia y no la libre opinión de un amplio sector de socios, que ha desatado la persecución implacable.

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Ya le habían robado su bicicleta años atrás, esa que usa en sus ejercicios de montaña; ahora, para coraje del exdiputado Jorge Neaves, se llevaron unas lámparas solares del mero frente de su casa en San Felipe.

Descaro vil del ladrón, que se ayuda hasta con un bote ubicado en las afueras de la transitada calle. Con gran paciencia descuelga las lámparas y las mete en una mochila, aún encendidas. Eran las seis de la mañana del pasado 22 de julio.

El asunto fue denunciado por el mismo abogado en su red social. Llamada de atención a la inseguridad que campea aún en estas zonas que se supone son céntricas y tienen vigilancia constante.

Subió el video a su face, cuya imagen le mostramos en nuestra edición digital.

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Quedó en claro que el semáforo Covid sólo es un instrumento para justificar la protección de intereses en lo estatal y lo federal.

Han sido modificados los criterios de manera constante para justificar el cierre o la apertura, según acomode. Ahora viene nuevo cambio.

En estos momentos la situación es crítica, por el número de contagiados, muertos y pacientes en hospital. Sólo en los últimos 14 días hay casi dos mil nuevos infectados. Los decesos fueron 16 ayer.

Hay apertura parcial pero no pareja. Los centros comerciales pequeños y grandes sufren los estragos de dicha discrecionalidad, igual que los bares y gimnasios.

Cada vez se hace más evidente esa ausencia de dirección y criterios congruentes.