Opinion

-Debe irse el aldeano cosmopolita

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GPS / Dominical

sábado, 09 enero 2021 | 21:50

El empecinamiento irracional por hacer chilar y huerto con las elecciones en el vecino país norteamericano, con epílogo en el asalto sangriento del Capitolio por una turba violenta, nos da aviso y previene acerca de las conductas de que es capaz un líder irresponsable que ha perdido el piso.

Guardadas las proporciones, en Chihuahua tenemos uno que cumple en exceso con toda la tipología de esquizofrenia política, rebasada cualquier frontera de la moral o la ética pública. 

Un aldeano que se sintió cosmopolita en sus devaneos de grandeza, que despacha con sus mascotas en Palacio, gusta de vinos caros, le encanta el golf y tiene gusto particular por acumular millas en flotilla de aeronaves de gobierno o en vuelos privados carísimos.

Javier Corral no es Trump, pero igual que él ha hecho llegar al límite a todos los sectores hasta decir basta, hartos de la discrecionalidad caprichosa de un individuo sentado en el trono como reyezuelo que disfruta de las mieles del poder sin oficio ni beneficio.

Brincaron esta semana los trabajadores sindicalizados en la UACH, por el gravísimo tema de Pensiones, pero durante diciembre el personal del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud protagonizó huelga de brazos caídos hasta que lograron expulsar al director del Hospital Salvador Zubirán, Carlos Benítez, protegido del exsecretario Ernesto Ávila, a quien se atribuyen tropelías y abusos con los trabajadores, amén de negocios turbios, por ejemplo, en el área de hemodinamia.

Los empresarios ya no encuentran qué hacer para ser tomados en cuenta seriamente en busca de recuperar lo perdido del año pasado, con motivo de la pandemia, que un día les permite abrir y al otro cerrar con el uso de la fuerza pública, utilizando como pretexto determinaciones de un Consejo de Salud que es todo menos una auténtica caja de resonancia de la sociedad chihuahuense que ha sido abandonada a su suerte.

Los apoyos económicos a las personas y empresas fueron una ridícula bagatela que sólo sirvió para incrementar el desorden administrativo y alimentar los negocios de unos cuantos vivales. Fue cacaraqueado el huevo de los apoyos mediante mensajes mil como propaganda hasta que simplemente lo borraron del mapa; ahora evaden cualquier auditoría por el evidente desorden existente.

Al mismo tiempo las bases militantes de su propio partido tratan de ser ninguneadas con afanes de perpetuarse en el poder junto con su camarilla, persiguiendo, azuzando, amenazando, despidiendo, en práctica totalmente contraria al espíritu del panismo, el mismo que lo ha llevado a vivir y disfrutar del erario durante más de 25 años.

A Corral no le interesó hacer click con el ánimo panista, jamás abanderó los principios humanistas de derecha, envueltos en religiosidad y defensa de los valores fundamentales; en cambio juega a la pseudo izquierda pero tan de mala forma que ni siquiera allá tiene cabida, aunque se presente progresista y de avanzada hipócrita.

Y la cereza en el pastel, corona de un ejercicio público alejado de la realidad, son dos préstamos de último momento, uno a largo plazo con bancos por mil 600 millones para hacer obra y pagar proveedores que arrastra irresponsable en sus cuatro años de administración, y el otro, un adelanto de participaciones por mil 200 millones, para ir preparando su salida sin sobresaltos, aun y cuando deje la caja más vacía que cuando llegó, ahorcando la capacidad de manejo de quien ocupe la titularidad en el Poder Ejecutivo aun antes de tomar posesión.

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La tolerancia tiene límites, si no hay que revisar Fuenteovejuna, excelsa tragicomedia costumbrista de Lope de Vega, pueblo alzado en contra de los atropellos de la autoridad. 

Más temprano que tarde el Comendador tuvo que pagar las consecuencias de sus actos. No hay tiempo que no se llegue ni plazo que no se cumpla. Sea época de los Reyes Católicos o del reyezuelo insulso.

La Universidad Autónoma de Chihuahua y el mismo Tribunal Superior de Justicia, han sido respetuosos e institucionales a más no poder. Pero esa paciencia y tolerancia ha sido confundida con sumisión incondicional.

Por eso Corral tuvo muchísimo ruido cuando salieron ambas instituciones a protestar por los abusos de Alberto “Tito” Herrera en el manejo de Pensiones Civiles del Estado, en donde ha hecho añicos los derechos adquiridos de la burocracia.

Es un problema financiero el de Pensiones que no nació con Corral, pero no se hizo absolutamente nada por resolverlo o cuando menos paliarlo hasta por sobrevivencia política; conocían el remedo de ley que generó cargas insoportables para las dependencias sin darles recursos; conocían de los estudios actuariales que exigían revisión en cuotas; sabían que están metiendo pluma cuata con recargos millonarios inmisericordes; tenían conocimiento de que los hospitales privados ya no recibirían pacientes por los altos adeudos, y aun así siguieron montados en su macho.

Llegaron al grado de imponer un transitorio en el Presupuesto de Egresos autorizando a la Secretaría de Hacienda un cobro a la moda china de casi 500 millones, entre la UACH y el TSJ, sin pensar siquiera en las graves consecuencias financieras que ello tendría, por ejemplo en la Universidad, donde esos recursos son empatados por una cantidad similar de la federación, por lo que no pueden ser descontados así como así. Un castigo de 150 millones se dobleteaba sólo por capricho e irresponsabilidad, por querer meter orden, desesperados porque el tiempo se acabó.

Pero no sólo es el Rector el que salió, lo hicieron 800 trabajadores administrativos que se apostaron sobre la Escorza, pero en realidad debieron haberse manifestado sobre la otra cara de la Plaza Hidalgo, en la Aldama, donde está el verdadero escollo y origen de todos los males, ahí despacha el moderno Comendador.

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La salida de sectores que han tenido aguante estoico, sin siquiera esperar a que termine la administración, sin que haya candidatos formales, incluso sin saber si será ella o él el abanderado panista, tiene como trasfondo que todo mundo está llegando al límite.

El asunto de los agremiados a Pensiones es delicado porque son derechohabientes que se cuentan por miles, a quienes se pone en riesgo no sólo con la prestación del servicio médico, sino las cuotas que durante años han cotizado y que significan su tranquilidad en el retiro. Van a pelear por esos derechos a sangre y fuego.

Pero no es un hecho aislado ni coyuntural. Es retrato fiel del contexto general.

El Sindicato de Salud en posición de guerra, el sector empresarial decepcionado de Corral y agredido, dan muestra de que los principales actores de la sociedad han sido tan vulnerados y afectados por el Gobernador, que ya no aguantan más.

Es cuando nos preguntamos si Corral debe llegar al fin de su mandato o ser separado del mismo antes de las elecciones porque la estabilidad del Estado no aguanta más torpeza e ineptitud.

Allende fronteras, el Capitolio está a la vuelta de la esquina, pende de la cabeza de Trump la Enmienda 25 para retirarlo del cargo ante los bochornosos actos protagonizados por miles de seguidores extremistas alentados irresponsablemente por él.

Haciendo un símil, contra Corral priva el mismo ánimo soterrado y contenido durante largos años en los que ostentaba plenitud del poder estatal, pero que ahora, en los estertores de una administración para el olvido, empiezan a brotar a flor de piel.

Fuenteovejuna ha llegado al límite de su paciencia.