Opinion

-Del robo de blindadas al fracaso financiero

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GPS / Dominical

domingo, 27 septiembre 2020 | 05:00

Hay un Secretario de Salud en Chihuahua que está demandado por su paso desastroso en la administración de la Fiscalía General del Estado.

Eduardo Fernández Herrera, hoy encumbrado en el primer nivel de gabinete, tiene senda carpeta de investigación, debidamente escondida, por robo y/o fraude, en la adquisición de cuatro camionetas blindadas, que siguen rodando por las calles sin pagar su precio.

Son camionetones valuados en once millones de pesos, que no trae ni el gobernador, y están asignados a titulares y un escolta en la Secretaría de Seguridad, la Comisión Estatal de Seguridad y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad.

Impunemente nadie hace algo para que la empresa afectada pueda recuperar al menos los bienes o su valor. Cualquier persona en otras condiciones tendría a la agencia de autos encima, junto con el ministerio público, y hasta a la cárcel va a dar. Pero aquí hay conveniente protección.

Este asunto retrata de cuerpo entero el desapego y desatención del gobernador en los temas de seguridad y finanzas. No las quisieron pagar porque no les gustaron los cromos. 

Caprichos que se convierten en berrinches.

 Protege y encubre la disposición de esos vehículos con la mano en la cintura, como ahora hizo al detonar el pleito con la federación.

Lo que le faltaba a Chihuahua es que el gobierno del estado, rompiera lanzas con el gobierno federal, justo en momentos en que siguen las matanzas y se han vaciado las alforjas.

El nuevo capricho, pelearse con la cocinera, hace ver el asunto de las camionetas como una simple travesura de junior.

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La primer controversia en el tema ocurrió cuando Andrés Manuel hizo un llamado a los gobernadores para que se pusieran a trabajar coordinadamente y asistieran a las reuniones tempraneras con los cuerpos de seguridad militar, federal y estatal, como él lo hace en Palacio Nacional.

En principio no le puso nombres, lo hizo en general. Pero a Corral le cayó el saco. Ya había desinterés desde aquel entonces del gobernador a participar en las reuniones. Sólo acudía a las que le interesaban, como lo seguía haciendo antes de la terrible muerte de Jessica camino a Delicias a manos de la Guardia Nacional.

De las siete reuniones de la semana acudía a dos o tres, una de ellas en Juárez, donde sí se sentaba a la mesa con el alcalde Armando Cabada, no como en Chihuahua donde despreciaba y sigue despreciando a la alcaldesa, quien jamás recibió invitación ni por cortesía.

Pero aún así con la controversia de gobernadores flojos, no hubo más que algunas raspadas de muebles. El asunto no pasó a más.

Lo mismo ocurrió con el presupuesto en 2019. Hubo reducciones en diversos programas, entre ellos los relativos a la seguridad, donde se encuentran el Fortamun y el Fortaseg. El primero es importantísimo porque es de los únicos presupuestos administrados totalmente por los municipios. El segundo ni se diga, es gasto en seguridad pública.

Pero Corral no dijo nada, ni aún cuando los alcaldes de Chihuahua, de su mismo partido, protestaron intentando ingresar a una mañanera en Palacio Nacional. Los gasearon y después los ridiculizaron. Se quedó callado, festinando por dentro.

Este asunto del presupuesto es muy delicado en una entidad como Chihuahua que depende en un 80 por ciento de los recursos federales.

En 2019 se veía venir la drástica reducción para 2020 y nunca, más que en el discurso, hizo nada. Ahora habrá recorte en aportaciones por 115 millones. De ahí se pagan servicios en salud, educación, seguridad y un largo etcétera. Las participaciones tendrán 229 millones menos. El ramo 23 en la práctica desaparece, ahí son otros muchos millones. El Fortamun y el Fortaseg mencionados tendrán también un golpe. En general podrían ser casi 5 mil millones de pesos.

Pero es hasta ahora, con el timing político en su reloj marcando las doce, que se le ocurre levantar la voz, después de 24 meses perdidos y un doble juego.

Durante dos años esperó taimado, como si estuviera en recreo con la federación en temas delicados como el del agua, que trató superficialmente junto con Blanca Jiménez, la titular de Conagua.

Esa desatención terminó por provocar un auténtico problema, porque ninguneó a los agricultores y jamás dispuso que se revisaran con detenimiento los números de almacenaje y extracción de las presas. Con la federación a todo decía sí sin chistar. Le interesaba la foto y decir que estaba en la más completa coordinación. Todo era espejismo.

Tuvo que intervenir la Secretaría de Gobernación para ordenarle -así con todas las letras- a Blanca Jiménez que midieran de manera tradicional el almacenamiento de presas, mediante cuerdas, y enfrente de los agricultores, fuera de la oscuridad, como se venía haciendo.

Esto que hizo con el agua, lo hizo con la camionetas blindadas. Puro Jiji, Jaja. Cero cuidado en las cosas, en su conveniencia modorra y cálculo político.

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En honor a la verdad no fue la federación quien empezó con este pleito ratero. Fue él quien encendió la chispa al momento en que expulsó de la mesa de seguridad a Juan Carlos Loera, de una manera irascible y groserona, mandando a su secretario de gobierno Fernando Mesta, a anunciar una pérdida de confianza, como si se tratara de su empleado.

Sea quien sea el delegado federal, es el máximo representante del gobierno de la República en Chihuahua, de acuerdo a las modificaciones realizadas en la distribución jurídica de responsabilidades, de hecho, desaparecieron delegaciones y sólo se conservaron oficinas operativas en la mayoría de los casos, todas con obligación de informar a Loera.

Correrlo de las reuniones en forma despreciativa, aun y cuando fuera invitado, fue visto en Palacio Nacional como una afrenta que debía ser respondida en la misma medida. Cuando un país expulsa a un diplomático, como reciprocidad obligada, el otro país hace lo propio. Guardadas las proporciones, ¿a poco no se le ocurrió al mandatario estatal pensar en esto?

Lo de la foto exhibiendo la relación de Corral con Carlos Cuevas, acusado de huachicol, tortura y homicidio de sus escoltas, es parte del mismo entramado de respuesta contundente.

Más aún, Chihuahua no es una ínsula aislada del territorio nacional, tiene una dependencia terrible en materia financiera, más allá del tipo de pacto de coordinación fiscal. Chihuahua depende de la tetera federal.

Es un tema que ni el PRI, ni el PAN, ni Morena quieren modificar cuando se aposentan en la silla del Águila, porque es un mecanismo político de sometimiento a las entidades, en un federalismo centralista histórico.

Pudo Fox con su mayoría modificarlo y no lo hizo. Ahí andaba Corral como senador durante todo el sexenio, pero ocupado en ser gobernador y en pleito con Televisa. Ahora que lo es, hizo lo mismo, pensar en la presidencial. 

Mientras soñaba se le acabó el tiempo, y al despertar siente lo que Moctezuma en sus pies, el incendio en seguridad, salud, educación, y exige a los cuatro vientos una solución que nunca buscó hasta estar atrapado en medio del fracaso. Se desgañita y rompe vestiduras.

Irresponsable y ajeno en el cuidado mínimo de la administración. Ni para dónde hacerse. Durante cuatro años consiguió todas las tarjetas de crédito habidas y por haber y se manejó irresponsable con ellas, tronado en todas las áreas. Ahora que hay que pagar, hace el pleito ratero y sale por peteneras, igualito que con las camionetonas.