Opinion

-Desabrido informe y Chihuahua mal escrito

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GPS / Columna

jueves, 04 febrero 2021 | 05:00

-Tisca, Borruel y Quezada en La Mansión

-Siguen las groserías vs el Poder Judicial

-Acuerdos y nuevas jugadas guindas

  

Al linotipista Javier Corral, como se presumió hace unos días al salir con la ocurrencia del pantone mostaza, se le fueron muchos y terribles horrores ortográficos en las láminas colocadas en los videos de su aburrido y común informe de gobierno.

Fueron cuatro o cinco las veces que escribieron mal la palabra Chihuahua, más algún que otro errorcillo, evidencia del apresuramiento con el que se hacen las cosas en su administración, descuidos elementales en aspectos que no debieran presentar problema alguno.

Fallaron por supuesto varias áreas responsables de verificar el material, desde la Secretaría Particular hasta Comunicación Social (dónde andará “Igor”) y la empresa que realizó la producción seguramente por adjudicación directa. Pero es mucho más que eso.

Son prueba estas imprecisiones de algo más grave que la dislexia del jefe del ejecutivo estatal, la facilidad con que oculta información, tergiversa los informes y las estadísticas. Es otro mundo el retratado en las dos horas y pico de bla, bla, bla, muy diferente y lejano a la terca realidad.

Está colapsado financieramente el Estado, sin recursos económicos para llegar a la próxima quincena, con Pensiones Civiles en quiebra, el sector salud sin medicamentos en las farmacias, negocios de primer y segundo nivel en la compra a farmacéuticas, despidos injustificados de personal burócrata en todas las áreas y un sin fin de problemas, y pareciera toma de protesta, con mil promesas y proyectos.

Carece de viabilidad para llegar a finales de abril, cuando hay que pagar casi tres mil millones de pesos por créditos a corto plazo, como para que presuma una supuesta reducción en términos reales de once mil millones de la deuda a largo plazo.

En lugar de arreglar la relación política con el gobierno federal ahondó aún más la distancia con un discurso de ataque, lejos, muy lejos de agradecer el adelanto de participaciones de dos mil millones que le dio vida artificial a mediados de enero. Mal mensaje al Presidente de la República convaleciente de Covid.

Le dedicó más de 120 minutos a echarse confeti en todos los temas. Su especialidad la egolatría. Lo de seguridad no tiene perdón alguno. Son más de diez mil los muertos, cifras negativas históricas que desde 2010 no se veían; la política de género tampoco tiene parangón, con una alerta que no llega pese al triste lugar nacional en feminicidios.

Ya en los estertores de la administración, ni la burla perdonan. Tiraron los bártulos. Ya ni la ortografía revisan, ni el linotipista ni sus amanuenses ayudantes.

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En lo político el informe poco representa. El exgobernador Francisco Barrio y su esposa Tencha llegaron tarde, muy tarde. Eran los invitados de honor, en lo que probablemente es el último informe público de Corral.

No sería nada descabellado que en agosto lo entregue por whats app o por correo electrónico, desde El Paso, Texas; o desde Florida, donde querrá ver a Duarte, aunque sea allá.

La primera fila del oscuro informe estuvo adornada con los curas oficiales de Palacio, Camilo, “El Pato” y Dizán. A unas sillas, la expresidenta del PAN, Rocío Reza y junto a ella, Gustavo Madero.

No acudió el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Pablo Héctor González, quien envió a una magistrada en su representación. Tenía que ser así. Es necesaria la distancia.

Ha sido más que grosero el gobernador en su intervención en el Poder Judicial para forzar la ley en el caso Maru, y en muchos asuntos de conveniencia.

En esa línea va el supuesto Observatorio Ciudadano con el que pretende seguir presionando a jueces y magistrados para hacer su caprichosa voluntad, intervención indebida a todas luces, confesión de parte. 

Ahora resulta que va a vigilar Corral que no se tuerza la ley en el Poder Judicial. Su paranoia es inaudita.

La revelación, en su propia boca, de un encuentro con los fiscales, peritos, investigadores y analistas, para atosigarlos en relación con el tema, es demostración palpable de ausencia de independencia, un Ministerio Público maniatado y sumiso, concusión vil y descarada, en público y a la vista de todos, como para dejar registro del inexistente respeto al debido proceso.

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Discretos pero sin ocultarse, ayer desayunaron en La Mansión el excandidato de Morena a la alcaldía, Fernando Tiscareño y los exalcaldes Carlos Borruel y Marco Quezada, expanista y expriista, respectivamente.

Los tres fueron vistos muy saludadores, como si ya anduvieran en campaña, y muy entusiasmados en fraguar una alianza de morenistas con albiazules y tricolores marginados. Con ello buscar enfrentar el poderío del PAN en la capital, cuyo proyecto encabezan Maru Campos y Marco Bonilla.

El encuentro, según las versiones que corrieron una vez terminado el desayuno a media mañana, fue instruido y avalado por el candidato de Morena a la gubernatura, Juan Carlos Loera, quien en serio se puso las pilas en eso de la operación cicatriz.

Tiscareño está casi definido para ser candidato a diputado federal por el distrito 8 de la capital, para lo cual debió dejar de lado la aspiración de ir otra vez por la alcaldía; Borruel Baquera apenas renunció la noche del martes al PAN para inscribirse como aspirante por Morena y Quezada resucitó luego de unos meses de andar en el limbo. Quemadones los cartuchos pero suman a Morena.

Del expanista y el expriista habrá de salir el candidato morenista a presidente municipal. De alguno de ellos también será algún distrito local o incluso federal, es a donde parece apuntar el acuerdo; hay apertura para todo y todos, fue el mensaje que dio Tiscareño de parte de los morenos.

La misión, muy evidente y no necesita más interpretaciones, es hacer un gran boquete al “prianismo” de la capital con esos dos cuadros que se cree son altamente rentables en el terreno electoral, aunque en sus respectivos partidos de origen los vean como meros cartuchos quemados.

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Por cierto, dentro de los acuerdos de Morena y sus nuevos aliados, siguen los acomodos para tratar de quitarle al PAN, sobre todo, sus curules en el Congreso del Estado.

Por el distrito 15 se maneja por Morena a un militante fundador como posible candidato, el abogado Jaime Contreras, que estaría esperando si se acomoda el género en esa zona que también busca la expanista Mónica Borruel.

Los distritos locales, dentro de la negociación de las alianzas, hasta el momento van así: el 12 para Morena, igual que el 13 de Guerrero, 14 de Cuauhtémoc y 16 de la capital. El 01 de Casas Grandes, 06 de Juárez y el 17 de Chihuahua serán para el PT, mientras que el 18 de la capital, el 21 de Parral y el 22 de Guachochi, para Nueva Alianza.