Opinion

-Desvela a los vecinos con Timbiriche y Pimpinela

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GPS / Columna

viernes, 25 septiembre 2020 | 05:00

-No lo despidieron, lo premiaron

-Abandona Chihuahua para pelear con AMLO

-Maru, cachetada con guante blanco

La volvió a hacer Roberto el Pony Lara, presidente de la Junta Municipal de Agua (JMAS). De nuevo los mejores éxitos del extinto discoteque Robin, en particular Timbiriche y una que otra de Pimpinela, hicieron la delicia de una coronafiesta en su domicilio particular.

La música estruendosa se escuchaba a varias cuadras a la redonda ahí en San Felipe, muy cerca de la escuela primaria Luis Urías. Son decenas los vecinos molestos que ya no toleran al casi cincuentón funcionario en sus fiestonas que no respetan ni siquiera los días de trabajo.

Afortunadamente se le acabó el aliento; a él y a sus invitados, pasadas las doce de la noche de antier, según nos cuentan, pero hace quince días el fiestón se prolongó hasta las dos y media y antes, hasta las cinco de la mañana.

Ya no hace caso a sus vecinos, ni siquiera les toma la llamada. Menos lo hará ahora. Están auténticamente disgustados. Hasta cohetones hubo a mitad de la noche hace tres días como si fuera fiesta patronal.

Ahora fue pura música con un poderoso sonido, pero es muy común el trío, propio y necesario para la bohemia y el desvelo.

Ya entrada la noche es común escuchar las de Vicente Fernández. “Le pese a quien le pese” y “Los Mandados”, son de sus favoritas, subido en el ladrillo de la administración pública estatal. Ni quien le diga nada.

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Era insostenible la posición de Issac Escamilla, el vástago del jefe de escoltas del gobernador, dentro de la estructura en oficinas centrales como responsable del Almacén.

Las denuncias por acoso laboral y sexual habían generado un ambiente nada propositivo. Por eso fue removido, pero no sabíamos que había pasado con él. Fueron unas supuestas vacaciones muy pero muy prolongadas.

Resulta que en todo momento fue protegido. Jamás estuvo en riesgo su contrato en Servicios de Salud. Sólo se le cambió de adscripción y cayó parado.

Porque da a la casualidad que apareció designado como administrador del Hospital Regional en Delicias.

Así como se escucha. De manejar unas cuantas personas en el Almacén, lo envían a controlar a decenas en un hospital que es bastante grande.

Nada qué ver el manejo administrativo en controles entre su anterior función y la nueva. La discrecionalidad y la operación es mayor nada más en procedimientos y recursos humanos.

Por lo pronto ya llegó gritoneando a medio mundo según nos dicen. La verdad es que tiene escuela. Hijo de tigre pintito. Escamilla padre es un déspota como jefe de escoltas con Javier Corral.

Las quejas en Derechos Humanos y las denuncias en la Fiscalía Especializada de la Mujer, que al parecer son varias, duermen el sueño de los justos, ignoradas y ocultas en algún cajón. Para eso está el tapadera mayor en el área, César Augusto Peniche.

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La gira de Corral por medios nacionales con cargo al presupuesto chihuahuense no hizo otra cosa que echar gasolina al fuego con la federación. 

Los adjetivos del gobernador fueron prolijos, bañados en ironía y sarcasmo. Paseó con Ciro Gómez Leyva, Carlos Loret y varios programas de radio más.

Lejos está de un acuerdo con el gobierno federal, porque no lo quiere. Es el protagonismo de subirse a la palestra presidencial, sobre los hombros del resto de los gobernadores federalistas, a quienes simplemente utiliza. Es el timing electoral el que lo mueve.

Ahora resulta que todo estaba mal en seguridad, en salud, finanzas, y un largo etcétera, que fueron callados durante dos largos años, tiempo en el cual no dijo ni pío.

Siempre se quejaba amargamente de los señalamientos y veía en ellos afán de golpear y denostar. Nada. Sabía que las cosas estaban mal y guardaba sepulcral y convenenciero silencio.

Rota la coordinación en seguridad, siguen el resto de las áreas, donde los funcionarios estatales no abonan ni un gramo a la institucionalidad.

Fuera de salud y educación, la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, es una de las instancias que más trabajo conjunto realizan con el gobierno federal, y reciben recursos para programas que desarrollan en común.

Pues la titular Ana Luisa Herrera, se subió de inmediato a la pelea.

 “El presidente @lopezobrador_necesita venir a Chihuahua, quererlo, valorarlo. No le tenga miedo presidente. Viva de cerca sus necesidades. Fue electo para dirigir a este país con absoluta responsabilidad”.

La titular del área federal es la chihuahuense Luisa María Alcalde. No se va a tentar para nada el corazón de entrarle a una posición irreductible de conflicto.

Poco abona a un acuerdo el gobernador con esta posición que arrastra a sus funcionarios, escalando el encontronazo, en uno de los momentos en que se encuentra más débil.

Al final de su quinquenio, el contexto es de baja confianza ciudadana y ausencia de respaldo de la auténtica militancia panista que lo vio cuatro años lejano de los ideales y afanes partidistas, con los cuales hoy se enreda como Niño Héroe -con todo el respeto para ellos- para decirse víctima de persecución. 

Los panistas de nómina le creen de los dientes para afuera, porque ya no le aguantan sus ocurrencias y maltratos.

Hablábamos en alguna entrega de Sun Tzu. No le caería nada mal rescatarlo de ese baúl donde lo tiene empolvado.

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Cachetada con guante blanco el de la alcaldesa Maru Campos, que retuitea la larga retahíla de imprecaciones de Corral contra AMLO.

“Lamento la postura del @GobiernoMX. Siempre nuestro apoyo para el @GobiernoEdoChih. Aquí trabajamos juntos por la seguridad y el bienestar de los chihuahuenses que también somos mexicanos”.

Todo eso pese a la irracional e infantil actitud asumida en contra de la titular del ayuntamiento de Chihuahua desde los mareos de poder que provoca el ladrillo de la gubernatura.