Opinion

-Echa Corral la grúa a tempraneros

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GPS / Columna
jueves, 11 julio 2019 | 05:00

-Al gobernador le irá peor que con Urzúa
-No hubo intención de aprobar alumbrado
-Casas destruidas por Pensiones y Coesvi


Hemos visto oficiales de Vialidad muy insistentes en la zona de la Ciudad Deportiva, pero no propiamente con pants y tenis.
 Van libreta en mano colocando infracciones a diestra y siniestra sobre la Colón, Pascual Orozco y División del Norte, exactamente el mismo espacio donde cada mañana juega tenis el gobernador, Javier Corral, aun entrado el horario laboral hábil.

La comitiva del mandatario panista invariablemente se estaciona por el estadio Manuel L. Almanza; sus escoltas altamente entrenados se dividen en dos grupos, el que acompaña a Corral para vigilarlo mientras juega tenis y los que dan terapia a Galo en los alrededores hasta concretar sus necesidades fisiológicas.

Algo no debe haber gustado al gobernador sobre los conductores que usan los alrededores para estacionarse y puso manos a la obra con su jefe de Vialidad, su amigo Javier Palacios.

Ahora tienen dos vehículos de los grulleros de confianza, San Marcos, es la empresa para levantar a los “mal estacionados”. Presentamos foto en la versión digital.

Ni tardos ni perezosos se llevan ellos los vehículos que han osado estacionarse en dicha zona, aun y cuando sea muy temprano. Eso no importa.

Ahí permanecerán las grúas toda la mañana en busca de hacer el negocio del día, con traslados que van hasta los 600 pesos, más la multa.

Esto en el más completo descaro y frente a la vista, incluso, de muchos funcionarios de gobierno que, aparte de Corral, ahí se ejercitan.
 Entre todos los absurdos del presente régimen estatal, ese es otro.


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Son dos temas aparentemente desconectados entre sí pero que guardan una especial relación con Chihuahua, y particularmente con el gobernador Javier Corral.

El primero de ellos es el de Carlos Urzúa, el defenestrado Secretario de Hacienda, del gabinete de Andrés Manuel López Obrador.

Decimos defenestrado porque fue prácticamente expulsado por los seguidores radicales de la cuarta transformación, que no aceptaban un no como respuesta a los proyectos sin asidero ni planeación alguna. Su renuncia fue obligada.

Pero Urzúa tiene su historia, fue de los primeros secretarios federales en salir a dar la cara en contra de los pronunciamientos de ataque de Javier Corral.

En aquel entonces, el Señor emprendió una lucha contra molinos de viento, con la bandera del federalismo hacendario, un pretexto para lucirse.

Urzúa le puso un estate quieto, con datos en la mano, de un incremento de un 15 por ciento en las participaciones y apoyos para la entidad.

Sabía bien Urzúa que lo que el gobernador quería era mayores recursos, pero para su manejo discrecional desde la hacienda estatal. 

Eso es lo que verdaderamente peleaba, pero no se le hizo con el viejo lobo de mar, que lo bateó de inmediato. Claro, en perjuicio de los chihuahuenses.

El otro asunto es el de Juan Collado, que no Antonio. Ambos hermanos pertenecen al despacho Collado y Asociados, con cartera de clientes de nivel presidencial.

Romero Deschamps y Alejandro Gutiérrez son los clientes menos pudientes en su largo historial jurídico.

Los Collado se le atravesaron a Corral, con un largo juicio que puso al secretario nacional adjunto del PRI en libertad, pese a los berrinches realizados en palacio por el gobernador, con una operación Chihuahua que hace agua. Un asunto que aún se encuentra sub judice, atraído por la Corte.

Collado, en la cárcel, y Urzúa fuera del círculo de decisión federal, cada uno en su estilo y situación, provocaron un alivio en Corral, una sonrisilla en sus adentros, porque al respecto, en lo público, se ha mantenido calladito. Se limitó a un retuit de la renuncia en Hacienda.

Si con el renunciado le fue mal, con el nuevo secretario, que será ratificado fast track, el pronóstico es peor, porque llega a reforzar el posicionamiento ideológico de la cuarta transformación, de la cual Corral, pese a su doble juego, se encuentra muy lejos.


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Redonda fue la jugada del día de ayer para los legisladores de Morena, tanto Miguel Ángel Colunga como Francisco Chávez.
 Fueron ellos quienes capitalizaron las manifestaciones contra el alumbrado público y contra las reformas en materia familiar, en el derecho de corrección a menores.

Fue tanto el afán de esconder la mano, que los panistas ni sus luces, pese a que ellos firman también los proyectos y presiden dos de las comisiones que los autorizaron para ser presentados al pleno.
 Todos se hicieron ojo de hormiga.

Fueron Colunga y Chávez, más alguna diputada que por ahí anduvo del mismo color, quienes salieron del edificio.

Una torre legislativa fuertemente custodiada de manera innecesaria, como si fueran miles los manifestantes. Eran apenas unas decenas.
 En el caso del alumbrado público, tanto para Chihuahua como para Juárez, hasta parecía que esperaban la manifestación.

No tenían los diputados la más mínima intención de pasar el proyecto para aprobación. Desde un día antes prácticamente se había caído.
 Se lesionan proyectos emblema de las administraciones municipales líderes en la entidad, condenándolas al resultado de un plebiscito que desde ya está muy manoseado.

En cuanto a las iniciativas en materia de modificación al código civil para sancionar la corrección de los hijos, fue hasta de risa.

Las diputadas panistas están muy echadas para adelante en el tema de estandarizar la legislación local con la nacional y la internacional, aun y cuando vaya en contra de los principios de su partido, entre ellas la presidenta de la comisión, Marisela Terrazas.

Pero ni se asomaron al exterior. Hicieron el juego del avestruz.
 
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 Todavía no se entiende porqué Pensiones Civiles del Estado prefiere tener entre sus pasivos más de 600 viviendas ecológicas heredadas de la administración anterior, en vez de capitalizarlas.

Los fraccionamientos que se construyeron en Chihuahua, Parral, Juárez y Delicias bien podrían convertirse en activos para la institución que dirige Alberto “Tito” Herrera, pero el funcionario ha preferido dejarlos que sean invadidos por paracaidistas o que sean vandalizados.

Ya hay más de 50 casas destruidas, literalmente, en dichos fraccionamientos. Para esas primero habrá que rehacerlas antes de poder venderlas.

Pero desde hace años, Herrera pudo haber convenido con Carlos Borruel, director de la Comisión Estatal de Vivienda, la forma de sacarles provecho a esos bienes, en vista de tantos males que enfrenta PCE.

El pasivo actual y actuarial de Pensiones tiene en quiebra a la institución de servicio médico y seguridad de los burócratas estatales.

Dentro del patrimonio del organismo se encuentran esos fraccionamientos que según los cálculos conservadores, valen más de 300 millones de pesos, dinero que no le vendría mal al barril sin fondo de las pensiones estatales o al precario servicio médico por el que todos los días hay quejas y protestas.

Avanza cierto acuerdo entre PCE y la Coesvi, pero camina tan lento como si no fuera tarde ya y no se hubiera permitido la degradación de esos bienes.