Opinion

-Echan a volar el Aeropuerto del Sur

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GPS / Columna

sábado, 02 octubre 2021 | 05:00

-Nomás con dinero salen de Migración

-“El Machito” se cree independiente de Bienestar

-También “Chacarito” golpea a “Kike” Rascón

El lunes por la tarde habrá de ser inaugurada una envidia en el mundo empresarial, el llamado Aeropuerto del Sur de Chihuahua, además de que se pondrá la primera piedra de su recinto fiscalizado, con lo que podrá comenzar a recibir mercancías del extranjero.

El acto oficial será a las 16:30 horas, según las invitaciones que comenzaron a correr esta semana. Imágenes en GPS versión digital tanto de la convocatoria como de las pruebas de vuelo y la construcción del inmueble que ya tiene meses sin hacer mucho ruido.

Como es inversión exclusivamente privada de cabo a rabo, aún se esperan las confirmaciones de las autoridades federales, estatales y municipales.

Con una pista que ya registra actividad habitual de aviones pequeños en la localidad de El Charco, a unos minutos de la carretera Chihuahua-Cuauhtémoc, el nuevo aeródromo apunta a convertirse en el desfogue del “Roberto Fierro Villalobos” en un futuro.

La idea de una terminal aérea alterna había sido visualizada desde hace muchos años atrás, no tanto por la saturación del que maneja el Grupo Aeroportuario Centro Norte, sino como alternativa a la cerrazón de la empresa por invertirle recursos al actual.

Por muchos años el aeropuerto internacional de la capital había sido mantenido como una de las terminales aéreas más pequeñas y disfuncionales, desde sus pistas hasta los baños; así estuvo largo rato y algunos consideran que hasta la fecha sigue sin tener la altura que demanda la ciudad.

Lo dicen porque se dejó tirado por décadas, pese a que se abrían nuevas rutas incluso a ciudades de Estados Unidos, aunque su conectividad aérea sigue siendo bastante limitada.

Ahora, la ubicación estratégica de la nueva terminal le dará mayor conectividad terrestre de la que tiene la base actual, más alejada de los polos de desarrollo económico de la capital y en general del estado.

Pero sin problemas podrán operar, como lo han hecho hasta la fecha, las dos terminales de forma simultánea y tal vez dentro de unos años hasta competirán.

Lo más favorable de todo es que el proyecto se haga desde ahora con visión de largo plazo. Sin tener que esperar a que la ciudad se vea rebasada como otras metrópolis. Habrá que seguir de cerca el desarrollo del proyecto que por ahora se ha manejado con mucha cautela y discreción.

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Mientras decenas de migrantes deambulan por las calles o son víctimas de “polleros” sin escrúpulos que les quitan hasta el último centavo, el Instituto Nacional de Migración parece que se quedó detenido en el tiempo.

Dos o tres vehículos estacionados en el exterior, casi siempre sin gasolina y sin chofer, aguardan en el exterior de la sede del organismo federal, ubicado en la calle Cuarta a unos pasos del parque Vallina. 

Ni un letrero oficial puede verse, más allá de los logos que portan los vehículos. Dentro del local que pomposamente se denomina “Estación Migratoria” no hay más que oficinas administrativas donde cómodamente despachan los burócratas. Hay unos cuartos con rejas para detenciones.

A los cuartuchos de detención llegan, por supuesto, unos cuantos migrantes sorprendidos en camiones por carreteras de la entidad, pero no más. Ahí pueden ser retenidos por días en lo que la autoridad migratoria ordena su retorno al país de origen.

Los que entran y salen sin problema alguno son los extranjeros que cuentan con recursos, que tienen un empleo en la entidad o estudian en alguna universidad de prestigio. Ellos van por trámites para su estancia legal que siempre pueden agilizarse con dinero de por medio.

Ese es el estilo que impusieron el general Pedro Alcalá López, que ni por error inspecciona las instalaciones en Chihuahua, y Lorenzo Gabriel Pico Escobar, su fiel escudero; el primero ya fue echado como delegado, pero el segundo parece que habrá de mantenerse pendiente del negocio.

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Mejor conocido como “El Machito”, Genaro Vázquez Soto, encargado del programa de becas Benito Juárez, marcó su raya del superdelegado federal Juan Carlos Loera. 

Todo apunta a que se envalentonó cuando la dependencia a su cargo, dependiente de la Secretaría de Bienestar, cambió a ser parte de la Secretaría de Educación Pública; como si eso lo sacara de las áreas de influencia de Loera de la Rosa.

Definitivamente a Vázquez le cayó de peso la independencia del programa. Entre otras cosas, negó toda información a la oficina de la superdelegación federal y durante la semana pasada se desapareció varios días. Las malas lenguas, por supuesto, soltaron la versión de que andaba de parranda.

Pero independientemente de la vida personal del funcionario, los empleados del programa están preocupados porque con ese cambio ya ni siquiera habrá dónde presentar quejas contra Vázquez, quien es uno de los funcionarios federales que mayores señalamientos enfrenta.

Con antecedentes en el C-4 de Chihuahua y formado en círculos policiacos, al ahora representante educativo federal le sobran reclamos. 

El más nuevo es por la instalación de cámaras que le trasmiten directo al celular audio y video, como si los jóvenes que van en busca de becas o los empleados fueran amenazas públicas. Así, aplica la austeridad para todo, menos para satisfacer su paranoia.

Mientras esto pasa, la oficina estatal de las becas Benito Juárez es de los últimos lugares en desempeño a nivel nacional. Seguramente Loera de la Rosa no va a aguantar mucho tiempo esos desplantes y en un descuido “El Machito” podría pasar a ser parte de la limpia emprendida por el superdelegado.

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El golpeteo del que ha sido objeto el priista Enrique Rascón, nombrado como titular de la Comisión Estatal de Pueblos Indígenas (Coepi) por la gobernadora Maru Campos, no es obra solamente de los grupos corralistas. También se ha detectado la mano de otro priista.

Ya fue ubicado como otro autor intelectual el profesor Miguel Ángel González, conocido como “Chacarito”, quien años atrás fue jefe del antecesor de la Coepi, la Comisión Estatal de la Tarahumara.

El exfuncionario estatal que ahora busca acomodo como asesor del Congreso, es de los que ha estado moviéndole los grupos en contra a Rascón. De ahí que hicieran más ruido algunas protestas.

Sin embargo, han pegado en vano con la idea de presentar al titular de la Coepi como un joven sin preparación alguna en la materia. Al contrario, parece que hasta lo han fortalecido, porque si alguien no conocía su formación, ahora ya la sabe. 

Rascón, licenciado en Derecho, también tiene estudios profesionales en Finanzas, además de una maestría en Análisis Político por la Universidad Complutense de Madrid. 

En cuestión indígena, conoce a fondo la realidad de la Sierra Tarahumara, pues fue, desde España, impulsor de varios proyectos turísticos. 

Quienes lo han tratado, saben que su intención es cambiar el asistencialismo en que sumió la administración corralista, en manos de la Peti Guerrero, a la Coepi.

También busca darle un giro hacia la elaboración de proyectos que impulsen a las comunidades a desarrollarse, por lo que no llega a la dependencia estatal sin un plan de acción. Así que no fue un nombramiento improvisado, sino bien estudiado.

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El periodista Carlos González fue designado como nuevo titular de Comunicación Social del Congreso del Estado. Su nombramiento salió por unanimidad de la Junta de Coordinación Política, lo que habla del aval que le dan las fuerzas legislativas.

Con más de 30 años de experiencia en el medio, González Estrada llegó también a esa posición por los acuerdos entre el PRI y el PAN que han marcado el comienzo de la nueva legislatura y la naciente administración estatal.

Aunque es más cercano al tricolor, a sus gobiernos y en especial al diputado priista Omar Bazán, no enfrentó tampoco cuestionamientos a su profesionalismo que lo ha distinguido.

Sin duda es un buen acuerdo en la Jucopo y sin duda, también, hará un destacado papel en el difícil reto de comunicar con eficiencia la labor legislativa.