Opinion

-El Covid y el mundo al revés en Chihuahua

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GPS / Columna

lunes, 10 agosto 2020 | 00:03

-Confesión panista sobre abandono indígena

-Sobre precios en puentes juarenses

-El Quimiotón o el grito en el desierto

Es un auténtico anti anuncio Covid, en el mundo al revés del gobierno corralista, el hecho ayer. Ni un médico en la responsabilidad más delicada. Ni una sola bata blanca que dé confianza.

Se cree que los problemas de salud se resuelven por decreto publicado en el Periódico Oficial como en el caso de la seguridad.

Ese es el contexto del anuncio realizado ayer en la Casa Chihuahua, con la presencia de tres exgobernadores que saben de Covid lo que Corral de administración. El desprecio por autoridades municipales y federales, en cambio.

Sin consulta mínima a los sectores sociales, con un Consejo de Salud que se dice se reunió en su quinta sesión, pero de lo cual no hay evidencia alguna, Corral se presenta colgado sobre los exgobernadores, porque solo es impresentable.

Para llorar el Secretario de Salud, Eduardo Fernández, un dandy de la alta sociedad, sin un solo título registrado en México, nuevo gerente de la atención médica de los chihuahuenses, tronando dedos y haciendo gala de desconocimiento.

El plan es que no hay plan. Estadística, amenazas y exigencias de que los ayuntamientos se hagan cargo, y que los ciudadanos se cuiden y además sean los vigilantes. La responsabilidad no es del Estado.

Quiso justificar la perorata de incapacidad lléndose a la yugular de López Gatell, que no se cree ni él mismo en su ignorancia de los temas clínicos y mucho menos políticos.

Fue una hora y cacho de desahogo y justificación, de los errores cometidos y que se siguen cometiendo. Ningún anuncio de inversión, no hay un dato duro. Ni siquiera la puntualización del pago del bono covid a los afamados Héroes de la salud.

La audiencia mediocre del evento transmitido en redes sociales. Pese a los bots y réplicas en otras páginas contratadas es reflejo de la desconfianza que existe en ellos.

La responsabilidad ahora en el combate al Covid es de los ayuntamientos y de la ciudadanía. Salud estatal seguirá jugando a la estadística y a la auditoría de reservas de medicamento, arriesgando a 120 muchachos universitarios en los hospitales.

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Mucho folklore con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, donde fueron muchos y muy variados los eventos tanto a nivel nacional como local. Hasta armaron encuentros vía plataforma de teleconferencias para debatir cuestiones como la preservación de la lengua y la cultura a nivel nacional, pero en lo local gobierno del Estado dormido. Le pasó de noche.

Todo muy bien hasta ahí para quienes se hicieron presentes, sólo se olvidó un detalle fundamental dentro de tanta parafernalia mediática. El problema de hoy en la comunidad es el hambre y la miseria en la que se encuentran sumidos, tanto en la lejanía de la sierra como en la ciudad, donde muchos hermanos de distintas etnias ya tienen varias generaciones asentados.

Necesitan atención a sus necesidades de alimentos, salud, empleo, todo ello en un marco de respeto a su identidad cultural.

En el caso de Chihuahua, la población indígena sufre de discriminación y marginación, en el empleo, en sus condiciones de vivienda, la mayoría no cuentan con agua entubada y sus pisos son de tierra. 

El diagnóstico es del mismo PAN en un documento reciente titulado, Pobreza indígena: Situación actual en Chihuahua. Han sido excluidos de la agenda y construcción de políticas públicas.

Hay asociaciones que salen al quite, principalmente encabezadas por colectivos sociales y de empresarios, que reúnen víveres y ropa para llevarlas a la sierra, aunque esto sólo servirá como paliativo, pues la política tiene como criterio que la pobreza es parte de los usos y costumbres de la inmensa mayoría de los indígenas.

La falta de eficacia para avanzar en el camino de la sustentabilidad y desarrollo en los pueblos originarios, los mantienen en condiciones de mucha vulnerabilidad, en un contexto aún más grave con motivo de la pandemia del COVID-19.

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Es dato que no puede pasar desapercibido. Los puentes tortugas construidos en la frontera como obra impuesta al ayuntamiento y a los juarenses, se encarecieron de un año al otro de manera inexplicable.

Hay una cifra en la página del Plan de Inversión Estatal y otra en los boletines oficiales enviados desde la oficina de comunicación social estatal.

El puente de la calle Arizona y Juan Pablo Segundo tiene un sobre costo de dos millones de pesos; el de Aldabas y Francisco Villarreal de 2.4 millones y el de Juan Pablo Segundo y Francisco Villarreal de 16 millones.

La diferencia en éste último puente es abismal. Alguna explicación existirá para justificar el sobre precio, que bajo ningún concepto debe ser aceptado. Mínimo debería la Auditoría Superior iniciar indagaciones.

Las obras fueron realizadas por medio de constructoras privadas por el Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Desarrollo Urbano, que ha lucido por su ausencia, y que en la práctica abandonó su responsabilidad pese a que están consideradas dentro del programa denominado Ciudades Amigables.

De esto último poco tiene, porque las obras han sido mal planeadas, con errores graves en su diseño, por una ausencia de previsión elemental a elementos del paisaje urbano y necesidades de tránsito de los juarenses.

Lo mismo ha hecho gobierno del estado en el resto de los ayuntamientos. Las obras han sido impuestas sin consulta alguna.

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En la publicidad del Quimiotón realizado ayer en la Plaza de Armas, el Congreso Nacional Ciudadano hace el señalamiento directo: “El Gobierno te Abandona nosotros no”.

Federación y estado se han echado la pelotita unos a otros, mientras los padres de familia tienen que hacer esfuerzos extraordinarios para conseguir el medicamento.

La marca de la casa es la insuficiencia de recursos y opacidad. Nueve míseros millones fueron redireccionados al DIF estatal para compra de medicamentos sin licitación en el ámbito internacional.

Poco ayudan esas cantidades a paliar las condiciones actuales, bajo el pretexto de ausencia de recursos. Mientras sigue el despilfarro de millones en viajes de la flota aérea y producciones en video para buscar imagen con fines políticos.

La atención a las personas con cáncer en Chihuahua, particularmente a los menores de edad, es un gravísimo tema que no es atendido de manera suficiente. El Quimiotón es un grito en el desierto.