Opinion

-El cubrebocas colgando de la oreja “federalista”

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GPS / Columna

martes, 08 septiembre 2020 | 05:00

-Pronóstico reservado en conflicto transportista

-Maru recibió felicitaciones pero aguantó críticas

-71 millones para la Deportiva suenan a bla, bla...

 

Era un momento muy propicio el del encuentro con ocho de los gobernadores del país, y en su calidad de anfitrión, para que el titular del Ejecutivo chihuahuense explicara su doble lenguaje con la federación.

Pero no lo hizo, porque es más cómodo plantarse con un discurso anti AMLO y en contra del centralismo, que aceptar su juego oculto con los actores de la cuarta transformación. En público se desgarra las vestiduras y en corto simplemente accede condescendiente.

Lo ha hecho en salud, educación y seguridad, donde las cosas no funcionan nada bien, pero contrario a asumir una posición congruente, se placea por la Ciudad de México. Aquí se desvive en elogios un día sí y otro también.

La arenga a la guerra pronunciada en el patio de Palacio de Gobierno dista mucho entonces de las acciones que ha asumido desde 2018 con el gobierno federal y desde la administración estatal con los ayuntamientos y demás instituciones.

Pasó por encima lo mismo de su partido al sustituir al coordinador parlamentario; lo hizo con la Auditoría Superior, con el Ichitaip, con la cordialidad hacia los principales ayuntamientos, a los cuales ha pretendido ningunear a placer mediante el uso del manejo caprichoso de la inversión y la obra pública, con el Poder Judicial. Lo hace con el tema del agua, de nuevo ausente y manipulador, incendiada la zona sur de nuevo.

El discurso inaugural del encuentro fue una pieza para el recuerdo de un mandatario voluntarioso, chivo en cristalería.

La reunión cobijada con el pretexto del Covid, y acompañada de cortes y vinos que ya quisiera la CNDH, le dio el escaparate para ir de nuevo contra su propio partido, y la incapacidad de la oposición. 

Aletargamiento de contrapesos, le llamó, ante lo cual sólo queda él y los gobernadores. Más mitomanía no es posible encontrar.

Incongruencia plena, desdén por el cubrebocas en público y privado. Expresiva la imagen de Corral con el cubrebocas colgando de la oreja que le mostramos en la edición digital. 

El Salón Rojo deberá ser desinfectado hasta el más mínimo rincón. Tiene sospecha de Covid de 9 entidades federativas.

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Claro que sí puede con la mano en la cintura el gobierno ir en contra del pulpo camionero e iniciar el procedimiento para cancelar las 600 y pico de concesiones anunciadas.

Debió incluso iniciarlo desde 2016 por el reiterado incumplimiento en la prestación del servicio. Se cortan a la hora que quieren y se detienen igual en parqueaderos donde se les antoja.

No se diga nada de la limpieza de unidades, el chofer y su ayudante, la simulación en las placas y concentración de unidades en pocas manos, con traspasos ilegales de concesiones.

Hay un tráfico que no es nada oculto, siempre ha existido, por la impunidad y colusión del área de transporte, que ahora depende de Desarrollo Urbano, a quien se echó la pelotita para sacar el asunto de la Secretaría de Gobierno.

Es entonces muy retrasada la decisión, con el único fin político electoral de aparentar que están haciendo algo.

Hay mano negra. No están todos los que son, ni son todos los que están. La lista va muy rasurada y con afanes políticos.

Los procedimientos se detendrán con base en amparos y mil recursos por parte de los concesionarios que no quieren perder la prebenda.

El pronóstico por tanto es reservado, más aún cuando salgan a la calle y, como al inicio de la administración, se vea la fuerza de presión que ejercen.

Sabe muy bien Luis Felipe Siqueiros, el secretario que se sacó la rifa del tigre, que no irán a tomarle su oficina. Irán, como siempre a la Aldama y Venustiano Carranza, donde tiran la piedra y esconden la mano.

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El ejercicio democrático de discusión que se dio en el Cabildo fue ejemplo de tolerancia y piel gruesa, de unos y otros, pero más que todo de la alcaldesa Maru Campos, que se plantó en una posición receptora de felicitaciones pero también de críticas, que aguantó estoicamente.

Incluso al final del evento formal de entrega del informe tuvo la delicadeza de agradecer los comentarios y manifestar su disposición por tomarlos en cuenta. Cachetada con guante blanco.

Fue un informe breve en términos generales, la formalidad de la entrega a la espera del mensaje político por la tarde vía redes sociales.

La batalla más intensa estuvo en el chat de facebook, donde morenos y azules se agarraron del chongo defendiendo posiciones.

Uno de los más lastimados de la reyerta fue Fernando Tiscareño, el perdedor del 2018, que no desperdició momento alguno para hacer puntualizaciones con picor punzante, pero le llovieron reacciones.

 Es un informe que marca necesariamente una pauta en el camino al 2021.

Ya quisiera el gobernador tener un ejercicio de esta naturaleza. Se ha negado a ello pese al compromiso pactado de comparecer al Congreso cuantas veces fuera necesario.

Cero capacidad de tolerancia.

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A raíz de la publicación de las recomendaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), nos dicen que hay perversidad dentro del área jurídica de la Secretaría de Salud, no de ahorita, sino desde el inicio de la administración.

Algunos de los abogados, como es el caso de Octavio Sepúlveda, son ejemplo de ello. Se habla de prepotencia que entorpece negociaciones en asuntos que se convierten en millonarios inexplicablemente, cuando empezaron siendo pesos.

Acosa laboralmente a los empleados quién sabe si por indicaciones de arriba, como se justifica para presionar en busca de renuncias y plazas.

La razón parece muy simple. Hay un hilo conductor entre el abogado Sepúlveda y la anterior administración de Duarte. Es muy amigo de quien fue el operador de todas las tropelías en el área de recursos humanos de los servicios de salud, Cristian Rocha.

La imagen que le mostramos es de una celebración de cumpleaños del Papá de Cristian. Ahí está Sepúlveda, después del pastel y algunas bebidas espirituosas. Es el segundo de izquierda a derecha de los que están sentados.

Bien dicen que el dinero y el cariño no se pueden ocultar.

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La semana pasada el gobernador Javier Corral y su protegido director del Instituto del Deporte, Juan Pedro Santa Rosa, anunciaron una inversión de 71 millones de pesos en la Ciudad Deportiva. 

Se trata, según el boletín oficial que difundió el Gobierno del Estado, de un amplio proyecto de remodelación y mejoramiento de diversas áreas de dicho pulmón de la ciudad, al que nadie le ha metido mano desde hace tres décadas.

Si fuera real el anuncio, de lo que se duda, sería una inversión histórica y muy favorable para la ciudad. Así fuera sólo para que el gobernador jugara tenis de vez en cuando con las bardas pintadas y el pasto bien recortado.

Los usuarios de siempre de la Deportiva, sin embargo, dudan que se concrete la dichosa inversión millonaria. No es mala leche, así lo creen porque muchos de los que acuden a ese lugar también eran asiduos visitantes de la alberca de Santo Niño, que ya tiene más de dos años cerrada por otra inversión histórica y trascendental que le harían.

Los usuarios de la alberca no han podido volver a usar sus instalaciones porque cerró en 2018 con el pretexto de una filtración de agua. Desde entonces se dijo que se le habrían de invertir más de cinco millones de pesos en su rehabilitación... y bla-bla-bla. A la fecha sigue cerrada.

No han podido terminar una de las obras sencillas del Instituto del Deporte y anuncian otra que supuestamente será más grande. Si no han podido invertir cinco millones de pesos en dos años en una simple alberca, ¿podrán invertir más de 70 millones en el complejo deportivo y de esparcimiento más grande de la capital? El mal chiste se cuenta solo.