Opinion

-El fracaso va más lejos de una maldición gitana

.

GPS / Dominical

domingo, 04 octubre 2020 | 05:00

Tiene sin duda visos de maldición gitana el suceso ocurrido en 2016 cuando Corral aceptó la bursatilización de seis mil millones que se repartieron él y Duarte. Uno para entrar y el otro para salir del gobierno.

Se quedó -en teoría- el nuevo gobierno panista con recursos para arrancar en un contexto que no era nada venturoso desde el punto de vista financiero. 

Aquello pudo ser la condenación si enseguida hubiéramos sabido que en realidad se trató de impericia, de mucha impericia, toda vez que no se acabalaron con ese dinero de la bursatilización sino que pidieron su primer crédito a corto plazo.

Utilizaron sin rubor el gran hoyanco dejado por la legislatura anterior que extendió tarjeta de crédito ilimitada para contratar deudas a corto plazo, sin necesidad de ir al Congreso a pedir autorización.

Apenas se sentó en su escritorio el Secretario de Hacienda, Arturo Fuentes Vélez, y ya estaba marcando el 01800 de la banca privada solicitando mil 800 millones.

A la fecha son más de 12 mil millones los que se han solicitado en esta tramposa y costosa vía, que genera obligación del pago de millones en intereses cada trimestre.

Al segundo trimestre de 2020 debía 2 mil 500 millones de esos dichosos créditos, por los cuales en lo que va del año y hasta junio se habían pagado 120 millones en puros intereses.

No pudieron con el paquete de meter orden como infantilmente lo anunció en el discurso de toma de protesta, cuando se lamentó de bancarrota y que no había recursos para pagar a proveedores e incluso a trabajadores.

Dijo que se iba a “...renegociar la deuda, bajar las tasas de interés y conseguir mayores plazos. Esto nos obliga a revisar el gasto, la nómina para mejorar las finanzas públicas. Esto va a ocasionar un fuerte ajuste del gasto público pero honraremos los compromisos de pensiones de los trabajadores. Los proveedores serán liquidados de acuerdo a la capacidad de pago del gobierno”.

Pues ni una cosa ni la otra. La renegociación fue un rotundo fracaso al no aprovecharse las oportunidades del mercado financiero, se pagaron millones en comisiones, multas por amortización anticipada de bonos y costos de rompimiento de los mismos.

Un solo rompimiento de bono tuvo un costo de 156 millones de pesos. La danza del dinero oculta bajo las operaciones financieras nada claras.

 Se deben cientos de millones a proveedores de la anterior y de ésta administración.

El panorama que retrató Corral en aquel entonces sigue siendo el mismo. Sin variación alguna se aplica con rigor el adjetivo de irresponsabilidad que con tanta soltura utiliza, y que sintetiza cuatro años de infortunado manejo financiero estatal.

No hay dinero para cumplir con proveedores e incluso los sueldos de los trabajadores se encuentran en riesgo. El ajuste al gasto ahora sí será obligado y no simulación como jugó con la falsa austeridad anunciada, que no tocó ni por error al primer círculo, ni sus sueldos, ni sus viáticos ni sus gastos de representación.

Si en aquel entonces los nubarrones eran oscuros hoy son negros en absoluto.

***

Insistimos en que es la ausencia de pericia y de organización, conocimiento y técnica financiera, lo que luego derivó en la catástrofe que tiene sumidas en el fondo de un barranco a las finanzas del Estado.

Ese desastre ahora se asoma como una posible crisis en todas las áreas de gobierno al anunciar que habrá un descuento del veinte por ciento en el presupuesto del año que entra, con temibles recortes en la burocracia.

La dedicatoria del despido de personal caerá con seguridad en el eslabón más débil, primero los precarios, aquel personal que es de contrato y jamás ha recibido prestaciones, con salarios apenas arriba del mínimo, pero donde también se encuentran trabajadores de la salud indispensables para la prestación de los servicios y personal de la mayoría de las dependencias. 

Son de acuerdo a lo previsto, cientos de familias las que quedarían sin el soporte del sustento en un año fatídico en lo económico y social por la pandemia.

 Es inaudita la ausencia de creatividad.

Se pudiera tocar a la casta dorada de la administración, súper asesores contratados con sueldazos, subsecretarios y directores, que ganan con mucho igual que decenas de esos trabajadores más desfavorecidos, pero no lo creemos.

Es tal el distanciamiento de la realidad por parte de quienes dirigen a la administración, que el médico militar Ernesto Ávila, el de los bonos de cien mil, acaba de ser contratado como asesor en materia de infraestructura médica. Lo que no hizo como Secretario ahora se le pide que haga en la más profunda ausencia de recursos económicos.

También pudiese realizarse una ingeniería real y no simulada en el obeso aparato burocrático de mando, como la recién creada Secretaría de Seguridad o la Subsecretaría en Salud, que no han aportado a la solución del problema de la violencia ni del combate al Covid, temas en los cuales Chihuahua se encuentra pésimamente manejado.

Podría voltearse también a la Secretaría de Cultura, que es de reciente creación y cuyas funciones eran desarrolladas por un Instituto que funcionaba bien dependiente de la Secretaría de Educación, pero que fue elevada a ese rango donde hoy se despacha desde los cómodos sillones de viajes nacionales e internacionales, dizque para conseguir espectáculos, cuando aquí en el terruño se maltrata a los artistas, como ocurrió recientemente con el rarámuri Romeyno, extraordinario pianista a quien se le adeuda un concierto del año pasado ofrecido en el Festival Internacional. Le pretenden pagar con “publicidad”.

*** 

Empezó Corral despidiendo gente y terminará su gobierno, la última navidad en palacio, despidiendo gente.

Es imposible negar que hay un rango muy amplio de discrecionalidad entre las prioridades en el ejercicio de gobierno, por lo que es menester preguntar a dónde se han ido 280 mil millones de presupuesto ejercido en cuatro años (si sólo hablamos de 70 mil millones de presupuesto anual).

No sólo parece, es mucho dinero, aun cuando la mayoría está etiquetado, aún hay posibilidad de manejo, pero no cuando el recurso se mal utiliza en falsas austeridades, viáticos y comilonas al por mayor.

Si a ello sumamos los intereses y las malas decisiones financieras, hay boquetes imposibles de solventar ni siquiera en condiciones normales, no digamos en contextos como el actual donde el Covid produjo una severa crisis que se ve coronada con el pésimo manejo político que provocó un rompimiento con la federación.

Hubo una ausencia de capacidad para aprovechar las relaciones con interlocutores de mucho peso en la administración federal. Se despilfarró el poco capital político con un Marcelo Ebrard o incluso con un Alfonso Durazo. El tema quedó en lo banal y no se construyeron bases sólidas de comunicación, por ejemplo, para atraer inversión, o mínimo para que se quedará igual.

Quiso jugar a las vencidas con López Obrador como hizo con Peña Nieto. Las consecuencias están a la vista.

Si en 2016 la federación tenía para Chihuahua mil millones, luego 400 y al último quedó en nada, en el rescate de fin de año, ahora ni eso. 

Apenas el recurso contemplado en participaciones y aportaciones y rasurado, para que se paguen las obligaciones mínimas e indispensables. El año que entra será duro, severo.

El plantón en Juárez que le dio el presidente augura un devenir tétrico de un gobernante estatal extraviado en sus estridencias y veleidades, que ha perdido el piso, todo por sus sueños absurdos de dictadorzuelo sin asidero real, mientras su gobierno se desmorona por falta de cuidado y oficio.