Opinion

-Estalla bomba en las manos de Corral

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GPS / Columna

sábado, 06 febrero 2021 | 05:00

-No hay forma de descarrilar a Maru

-City Manager, un lujo innecesario

-Inseguridad, fuera de agenda gubernamental

Le explotó una bomba a Palacio de Gobierno con las manifestaciones del notario Luis Raúl Flores, dejando en claro que existe un halo de duda justificada en relación a los supuestos recibos certificados de un pago a Maru Campos en la pasada administración.

No acababa de digerir el contenido del video de 15 minutos, cuando ya estaba tuiteando Corral un auténtico chorizo de texto, hígado en mano, echándose encima de la humanidad del fedatario público.

Es más, los escasos conocimientos jurídico-notariales no le dan al mandatario para entender siquiera de fondo el asunto, por eso se fue por peteneras, desacreditando con adjetivos de todos colores, incluso de tipo religioso.

Ni hablar del Secretario General, Luis Fernando Mesta, cuestionando también la labor notarial, en boletín oficial, sin pensar que él igual que el gobernador, son superiores jerárquicos en la función notarial, y debieron guardar una mínima prudencia. 

De nada sirvió patear para el martes una posición oficial de gobierno.

 Mesta es el jefe del director del Notariado y del Registro Público, y el gobernador es su patrón. Por supuesto, justificada la molestia -soterrada aún- del gremio notarial ante las increíbles manifestaciones de ambos.

Si hubieran escuchado con detenimiento, y con el cerebro, el audio pudieran haberse percatado que el notario se lava las manos. No recuerda la certificación entre las miles que realiza, menos cuando se señala haberse efectuado en 2014, y apela al injustificado linchamiento desatado en su contra. Jamás dice que depende del gobernador, sino que la función es delegación del gobernador.

Innecesario el nuevo capítulo del pleito, en donde una vez más, como chivo en cristalería, Palacio se echa en contra a un sector que pesa política y socialmente, con reconocimiento en la comunidad.

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Cabe recapitular que, en ese tema anterior, las pifias de la Fiscalía General del Estado contenidas en el expediente multimencionado podrían permitir incluso que Maru asumiera la gubernatura aun bajo proceso.

O es una estrategia de la Fiscalía entregar un bodrio de expediente con 26 mil fojas para a ganar tiempo o de plano no hay elementos para ir por la candidata. A estas alturas es más evidente lo segundo.

Por lo pronto un par de jueces le han pedido al Ministerio Público seriedad y poner orden.

No se puede creer que la Fiscalía, la segunda con mayor presupuesto estatal, no cuente con personal e infraestructura suficiente para integrar un expediente.

Amén de que se trata del segundo en importancia para Corral, si le concedemos que los primeros son de Duarte.

Si la Fiscalía quería tiempo, pues tuvo suficiente durante todo el quinquenio, pero también fue demasiado tiempo que ellos mismo se lo acabaron.

Fuera del linchamiento mediático, amenazas y persecución de Corral, se empieza a desvanecer la intención de descarrilar a la candidata Campos.

 Con independencia de lo que el juez resuelva, el tiempo procesal corre a favor de Maru Campos y su proyecto político.

Aun bajo ese esquema, puede realizar campaña y hasta en caso de ganarla, asumir como gobernadora, pues sus derechos políticos permanecen intactos, pese a que se le impute, vincule y se le dicte prisión preventiva.

Dicho por la de la Suprema Corte de Justicia, en su jurisprudencia, sus derechos se suspenden sólo, y sólo sí, recibe sentencia condenatoria.

 Una hipotética sentencia que en los hechos, podría tardar varios años, en donde para desgracia de Corral, la gobernadora (si gana la elección) tendría fuero constitucional.

Es el escenario extremo para Maru Campos, en donde el juez tomará una determinación, salvo que el Ministerio Público se desista.

Lo públicamente trascendente, es que la intención de bloquear la carrera política y candidatura de Maru Campos pende de alfileres y que por lo tanto la opción político-electoral está vigente para los ciudadanos.

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¿Cuál es el fundamento o por lo menos justificación de los legisladores locales para crear la figura del city manager en Ciudad Juárez (que ya lo tiene), Chihuahua, Cuauhtémoc, Delicias y Parral? Es decir, para los municipios que tienen más de cien mil habitantes.

¿Cuál es el espíritu de legislador para engrosar la burocracia de estos municipios en tiempos de crisis? ¿Concibieron la ineficiencia o exceso de trabajo de las direcciones de los gabinetes o de plano de los alcaldes?

Crear la figura del city manager, una copia mal hecha de ciudades del vecino país del norte, es en los hechos una posición con cargo a las arcas municipales, esas que llenan los ciudadanos.

Un administrador que trascienda los trienios, no garantiza la continuidad de los programas o planes a largo plazo.

Finalmente son los presidentes municipales en turno, los que establecen sus políticas, en coordinación con los otros niveles de gobierno.

Con esta novedosa figura, se les permitirá a los alcaldes dedicarse sólo a atender las actividades sociales y de corte de listones.

Hay que ver cuáles serán las funciones del Tesorero, el Oficial Mayor, áreas que atienden la administración de los municipios.

Si el pretexto es la planeación con el city manager, qué va a pasar con los institutos que se ocupan de esta tarea, con la direcciones de Planeación y Evaluación.

Y si se trata de fiscalización, cuidado y buen manejo de los recursos, entonces hay que eliminar al síndico, a los órganos de control interno y los despachos de auditoría.

En qué estaba pensando el diputado Miguel Latorre para promover esta cuando Chihuahua incluso tiene un jefe de gabinete más los grupos de asesores temáticos, esos que aparecen cada 15 días.

Seguramente los diputados ya se vieron ocupando esa pomposa posición en esa burocracia de élite, que por cierto, mucho se parece a las diputaciones que tienen la dualidad ser premio y regalo a la vez.

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Entre más verborrea más se corre el riesgo de repetir conceptos, caer en inexactitudes, mentiras y abusar del tiempo ajeno.

Así le sucedió a Corral en la presentación pública del cuarto informe en Palacio. Se aventó casi tres horas para leer ideas y narrativas, las que él mismo quería escuchar.

Textos a modo, incompletos, con verdades a medias, pavoneándose de los grandes logros, la generación de empleos, los grandes ideales de democracia, transparencia, gobierno abierto y rendición de cuentas.

Como si los hubiera practicado, Corral se confunde y los expresa como logros, cuando en realidad son obligaciones.

Es como creer que los gobiernos son generadores de empleos, cuando en el mejor de los casos, sólo acompañan a las empresas.

Un informe sin sustancia, lleno de testimoniales con textos dictados desde Comunicación Social, en donde el común fue el agradecimiento a Corral. Ni esos detalles cuidaron.

Evento faraónico de autopromoción y culto a la imagen del mandatario, que demostró que la oratoria y la retórica suenan huecas si no son acompañadas de hechos.

No se ha dado cuenta que el tiempo se agotó y que no hay posibilidad de hacer en seis meses lo que no hizo en casi cinco años.

Ahora pocos aplausos y en soledad; así termina otro año en donde los grandes temas que preocupan a la sociedad, como inseguridad, violencia, salud, desarrollo económico quedaron fuera de la agenda gubernamental.

Corral está en otra dimensión, obsesionado con Duarte y Maru con su deteriorada bandera anticorrupción, esa de dientes para afuera.