-Fin a las gallinas de los huevos de oro

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miércoles, 20 febrero 2019 | 02:19

-Libre el Cerro Grande de los pies a la cresta
-Marijose hace perdedizas fotos de Tony Meléndez
-Detonarán abusos contra ‘duartistas’
L
o que son las cosas. Se la pasó los dos primeros años peleando con cuanto fulano se le puso enfrente, en lugar de gobernar y mirar por los suyos en las posiciones naturales que el poder otorga, como es el caso de las notarías. Hoy ya va siendo tarde.
Sus palabras anunciando una modificación a la Ley del Notariado, allá en diciembre, cuando atestiguó el cambio de mesa directiva del Colegio, suenan huecas y vanas. Tampoco eso podrá hacer. López Obrador está por arrebatarle incluso la potestad de legislar al respecto.
Como quien quita un caramelo a un niño, será despojado el señor gobernador de una atribución que lo convertirá en el primer gobernador en no poder ejercer a placer.
Está en puerta la modificación a la Constitución General para dotar al Congreso de la Unión de la facultad de crear una ley general del notariado. La propuesta fue nada más y nada menos que de la actual Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.
En los transitorios, donde se esconde la letra chiquita se ordena que no haya ninguna autorización de aspirante a notario público a partir de su publicación en el Diario Oficial de la Federación; los que hayan sido autorizados serán reconocidos y los que sean interinos, deberán esperar cinco años para ser aspirantes. ¡¡Bolas!!
El proyecto de ley, cuyo texto se encuentra en nuestras manos, incorpora como único elemento para ser aspirante el examen de oposición, que será de conocimientos teórico-prácticos, frente a un panel donde predominen los integrantes del Colegio de Notarios.
Con ello les arrebatan a los gobernadores, Corral incluido, cualquier posibilidad discrecional en el tema.
Que se olviden sus cuates de aspirar a una gallinita de los huevos de oro vitalicia como es ahora campechanamente. Ahora el trámite escapará de las manos del gobernador.
Nos dicen que difícilmente los notarios acompañarán a Corral en alguna impugnación del afán centralista, porque son precisamente ellos los beneficiarios directos y porque tampoco les conviene que nadie rasque el origen del político privilegio.
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Es inaceptable que nuestros cerros, particularmente los que son símbolo de la ciudad, sean propiedad privada. Quién sabe con qué malas artes se hicieron de ellos. Un emblema citadino no puede estar en esas manos.
Está bien que haya una o varias gasolineras, infraestructura de todo tipo incluso, pero con base en un plan sustentable.
Que haya armonía de protección al medio ambiente y al entorno, mediante un esquema de zona protegida. Con andadores equipados para que los chihuahuenses disfruten de estos espacios que son de todos.
Minúsculo empezó este problema relacionado con la construcción de una gasolinera en el Cerro Grande, hoy ha crecido como bola de nieve.
Es un tema que ya obligó históricamente a una audiencia pública inédita, donde el ayuntamiento cumple con la ley y lo demuestra con apertura a riesgo de rechiflas y trompetillas.
Un asunto donde debe indudablemente cumplirse la ley, y en el cual la autoridad no puede ni debe apartarse de la misma. Pero en ese marco construir acuerdos, involucrar a otros niveles de gobierno, el federal y estatal, que hoy se hacen los occisos, cuando tienen responsabilidad directa en el trámite mismo.
Ni la Semarnat, ni obras públicas o protección civil estatales, han asomado siquiera la cabeza. Le hacen al avestruz.
Pero de que el Cerro Grande, igual que el Coronel, deben ser disfrutados en completa libertad por los chihuahuenses desde su inicio hasta su cresta, de eso no hay duda... Ni gasolineras, ni cercos que los impidan.
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En ninguna imagen que tomó el buen Alex Panchito Alanís -fotógrafo personal del señor gobernador- ni su ayudantía, al menos las que se enviaron por parte de Marijose, ayer con motivo del día del Ejército, aparece Tony Meléndez amenizando el evento.
Debe haber sido un gazapo. No queremos pensar que el vocalista del grupazo Primavera le recuerda lo fallido que ha sido en su afán por detener al exgobernador Duarte. Tony fue de los favoritos del ex.
Pero lo que, si es cierto, es que seguramente tuvo que tomar jugo de naranja para evitar cualquier accidente en su desayuno, cuando con esa voz aguardentosa y delicada -paradoja de la música norteña- el vocalista y exdiputado federal entonó ‘La tumba abandonada’.
Fue aplaudido Tony por esos versos que dicen: “De sus dorados, nadie quiere recordar/ Que Villa, duerme bajo el cielo de Chihuahua/ Sólo las aves que gorjean sobre Parral/ Van a llorar hasta su tumba abandonada”.
Oda infaltable al Centauro del Norte y a Parral. Un Pancho Villa que desde que llegó a Palacio, el señor desterró de su despacho sin miramiento alguno, para colocar en imagen al prohombre de su devoción, cada uno sus gustos, primero Abraham González y luego, a contentillo, Manuel Gómez Morín.
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Están por salir a la luz pública los abusos del que son víctimas quienes para su infortunio trabajaron en la administración del ex gobernador César Duarte. Uno de esos casos es el del abogado Edmundo Felipe González Lui, quien fuera asesor del Departamento de Adquisiciones en la Secretaría de Hacienda de la pasada administración, recluido desde el pasado 26 de junio del 2018 en el Cereso de Aquiles Serdán, acusado por el delito de peculado agravado, según consta en la causa penal 1884/2018.
El asunto es que el abogado se encuentra en prisión acusado de un delito que no está considerado con prisión preventiva oficiosa, cosa común en los casos de la Operación Justicia de Corral; y algo que la juez de control, Delia Valentina Meléndez Olivas, a solicitud de la agente del Ministerio Publico Berenice de la O Coronado, se pasó de largo para decidir su internamiento en el penal.
En esa causa a González Lui se le adjudica la complicidad en una supuesta red de corrupción que tuvo como finalidad distraer recursos públicos para fines diversos, sin embargo, en la acusación del Ministerio Público no se observa actuación contraria alguna a las atribuciones de quien fungió como asesor técnico adscrito a la mencionada dependencia de Gobierno del Estado.
Lo más extraño es que González Lui, durante los meses de noviembre y diciembre del 2017 y enero, febrero y marzo del 2018 aventó críticas en algún medio informativo.
Lanzó fuertes señalamientos contra la administración de Corral Jurado, hasta que comenzó a recibir llamadas telefónicas en las que fue amenazado, razón por la cual decidió suspender su efímera participación en el maravilloso mundo de las letras opinativas.
Casualmente, el 26 de junio de 2018, cinco días antes de la celebración de los comicios electorales en la entidad, le fue ejecutada una orden de aprehensión por la cual se encuentra actualmente preso.
Además de lo anterior, a González Lui el gobierno del nuevo amanecer lo vinculó por sus pistolas con el ex gobernador, pero resulta que el abogado ha declarado en varias ocasiones no haber tenido nunca relación alguna, es más, ni siquiera lo conoció en persona.
Corral acusó al abogado de contubernio con Antonio Enrique Tarín García, Gerardo Villegas Madriles y otros pesados más del duartismo; sin embargo, resulta que González Lui sólo fue un funcionario de tercer nivel, un mero subordinado del primero de los mencionados, sin que hubiera ningún tipo de relación más que el de índole laboral.
Debido a lo anterior, la familia del abogado en prisión ha resultado gravemente afectada en su patrimonio, además de los daños morales y emocionales que ya padece su hija, quien es menor de edad; tampoco goza su familia de cuentas bancarias, pero esto no ha medrado el ansia de venganza del gobernador panista.
El caso parece destinado a sentar un precedente importante y muy negativo para la Operación Justicia, que tiene su tino en algunos puntos, sin lugar a dudas, pero no deja de caer muy seguido en los excesos y falta de credibilidad