Opinion

-Gasera tiene a vecinos con los nervios de punta

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GPS / Columna

sábado, 05 junio 2021 | 05:00

-Coloca Edibray el dedo en la llaga

-Bajo cuerda los operativos son intensos

-Regresan diputados a exprimir salarios

Desde hace unas semanas los vecinos de fraccionamiento Los Nogales, en la zona del aeropuerto, están con los nervios de punta por la instalación de una nueva empresa gasera que realiza maniobras de riesgo a unos metros de sus casas.

Protección Civil del Estado, a cargo de Ana Gómez, no ha atendido ni los desastres ocurridos, menos el llamado de unos vecinos angustiados que se consideran en peligro. Es explicable porque la funcionaria está más metida en el proceso electoral -incluso contra su partido- que en las labores de la dependencia.

Es la empresa Hiper-Gas, desconocida en la capital del estado, la que en apariencia sin los permisos en regla y sin cumplir la normatividad municipal, estatal y federal, la que sin el menor recato comenzó a operar en terrenos donde habitan a la redonda más de 120 familias.

Se ubica en un gran predio de las calles Kiowa y Sierra del Puma, donde se resguardan los auto-tanques e incluso se trasvasa combustible de una pipa a otra, maniobras que se realizan a plena luz del día sin alguna medida de seguridad.

Ello llevó a los vecinos a presentar una queja formal ante la Agencia de Protección Industrial y Protección al Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA), hace poco menos de un mes. Fue dirigida a su titular, José Ángel Carrizales, que hasta la fecha no ha dado respuesta al reclamo.

La denuncia (puede verse en la versión digital de GPS) va documentada con imágenes y los preceptos legales que se violan, principalmente porque ha comenzado a operar en una zona cuyo uso de suelo es fundamentalmente habitacional.

¿Acaso el proceso electoral tiene tan ocupadas a las autoridades que se les olvida para qué están ahí, al “servicio de la ciudadanía”?

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La Canaco Chihuahua puso ayer el dedo en la llaga al dar la voz a un presentimiento que muchos ya comparten: una nueva ola de contagios de Covid-19, aumento en la demanda hospitalaria y hasta probable retroceso en el semáforo después de las elecciones.

¿Juegan a su propia conveniencia los gobiernos con los números y las estadísticas? Hay quienes responden sí, sin dudarlo un solo momento.

A unas pocas horas de las que se realicen elecciones prácticamente todo el país permanece prácticamente en verde, y las autoridades dan señales de que la pandemia se está controlando para infundir confianza.

Son signos que podrían resultar peligrosos frente a una sociedad cansada de la separación y de las restricciones y que podrían dar lugar a un bajón de guardia que ya ha probado sus efectos adversos en otros países, como en la India.

En Chihuahua se anuncia la reapertura de balnearios y centros recreativos, con permiso de consumo de bebidas incluido, mientras en el Hospital Central comienzan a disminuir la capacidad instalada de camas para pacientes de Covid-19 y hasta se despide a personal que fue especialmente contratado para ello.

¿Estamos saliendo de la pandemia? Los representantes de laboratorios y clínicas reunidos ayer en la Canaco no sólo lo dudan, sino que advierten que en 15 días estaremos padeciendo los incrementos.

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De cara al “Día D”, el trabajo de los equipos de campaña de los distintos candidatos en contienda no cesa. Por supuesto todo bajo el agua porque en la superficie nadie da un paso por temor a ser observado y puesto en la guillotina de las autoridades electorales.

Pero en las redes sociales y mensajería electrónica la maquinaria avanza. Los partidos aceleran la marcha de sus estructuras territoriales para promover a sus abanderados y criticar a los contrincantes, aprovechando que se trata de un terreno incontrolado.

Todo se vale, siempre que nazca de la “expresión natural” de un ciudadano y nada le ligue al grupo político en donde realmente ven la luz los mensajes de promoción o ataque.

En una contienda como la que se advierte, imposible quedarse con los brazos caídos y los dedos cruzados. Hay que aprovechar hasta el último minuto y aún después de que se abran las casillas.

Los nombres y las direcciones de los electores -de los ciudadanos de a pie- ya se reparten entre quienes formaran cuadrillas de promotores del voto.

Ellos serán los encargados de corroborar que sus posibles votantes a favor realmente acudan a las urnas. 

La movilización, el acarreo está listo y en todas las trincheras ya hay mapaches y cazamapaches apuntados.

La verdadera batalla, la definitiva, está a horas de comenzar. 

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Terminadas las elecciones Javier Corral ha ordenado “una gira de cierre con broche de oro”, que sus colaboradores por más que intentan no encuentran por dónde hacer brillar.

La instrucción girada a todas las dependencias es pasar un reporte de las obras que podrían ser inauguradas –incluso aquellas que estén en etapas a medias– y que puedan ser decoradas con un listón azul, sólo para que Corral se placee y se tome la foto.

Hasta ahora las ubicadas en Chihuahua se cuentan con los dedos de las manos. La Ciudad Infantil y su megarueda de la fortuna, se localiza al frente de la lista; insignificantes si hablamos del gobierno estatal.

La  corte de asesores y comunicólogos que han vivido adulando al gobernador no encuentra la hebra de dónde jalar una campaña final exitosa. La idea de “Corral, tu barrio te respalda” no levantó ni el polvo. 

No hay trabajo importante por acreditar. Andan secos. 

Pero Corral insiste y presiona. 

El Rey se niega a admitir que el lunes habrá muerto y se empeña por permanecer fuera del ataúd al que su incapacidad política y su carácter autoritario le han condenado.

Se niega a ver lo que todos ven: El telón ha caído, la farsa ha terminado.

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En el edificio del Congreso del Estado ya se dio la orden de limpiar e higienizar las oficinas de los diputados con licencia y de pedir a los suplentes que vayan retirando sus pertenencias. 

A partir del martes -dos días después de los comicios- se vencen los permisos temporales que solicitaron aquellos que van en busca de otro cargo de elección popular.

Dicen que retornarán a sus curules por amor al trabajo y por el compromiso adquirido con los chihuahuenses. ¿Será? 

Los malpensados afirman que también les mueve el interés de por lo menos cobrar media quincena, equivalente a más de 25 mil pesos por siete días de laborales.

Los legisladores, no perdonan ni una grilla, menos un centavo.