Opinion

-Hasta desnudos hubo en el ataque a Maru

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GPS / Columna

jueves, 07 enero 2021 | 05:00

-Los pagarés vencen en mayo... y no hay de dónde

-Las fuertes precisiones del rector

-Hasta la cuatrimoto ordeñan en el C-4

Le salió el tiro por la culata a quien haya planeado el boicot a la reunión sostenida por Maru Campos con más de 600 mujeres, paradójicamente aun y cuando hayan logrado su propósito de suspenderla.

Esos insultos y el desnudo de uno de los jóvenes que se coló a la reunión y se bajó los pantalones, proveyó a la precandidata del argumento insustituible y justificado de acoso, misoginia política y obstrucción permanente, con todo el lodo y lenguaje lépero.

Es hasta cierto punto sencillo que los sabuesos cibernéticos de la Fiscalía General del Estado encuentren a los responsables de los hechos. Pero hasta el momento no mueven un solo dedo ni ofrecimiento alguno existe hasta donde se sabe, cuando es preludio y advertencia de una mayor violencia política incentivada maquiavélicamente desde palacio de gobierno.

El hecho involucra también al partido político, en este caso al PAN, así como a los organismos electorales, tanto en el ámbito local, como federal, en su responsabilidad de tutelar las garantías mínimas indispensables para un proceso democrático.

Pues ni el PAN, ni el INE, ni el IEE, ninguno de ellos, ha dicho esta boca es mía, en un asunto que es precedente de intolerancia y agresión electoral, en comicios altamente competidos y, por lo que se vislumbran, altamente pasionales. 

¿Dónde andan las indispensables defensoras a ultranza de género, las Villarreal, las Saldaña... las Espino? Brillan como luna impactada por el sol, pero por su ausencia. No fue solo contra Maru, fue contra todas las mujeres asistentes al evento. 

Todo ello construye un coctel peligroso que le corresponde a los actores políticos poner remedio, de manera fundamental, al jefe político del Estado, el gobernador, que se ha convertido en el principal agresor.

Maru se tardó, pero en la noche salió con un mensaje contundente; no se metan con nosotras. Del otro lado, silencio cómplice sepulcral.

La violencia verbal puede escalar a otros niveles, a otro tipo de violencia. La reunión fue programada para el siguiente martes, a las seis de la tarde. El reto está lanzado.

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Por supuesto que hay desesperación de Arturo Fuentes Vélez, el flamante Secretario de Hacienda, porque tiene enfrente, para abril y mayo, el pago de dos mil millones de pesos... y no tiene de dónde sacarlos.

Ni cómo negar los pagarés que están ahí firmaditos con su puño y letra.

Son recursos que forman parte de los préstamos a corto plazo solicitados de manera irresponsable a partir del primer trimestre de 2019, para darle gusto a su jefecito.

Para el último día de abril se vencen 465 millones y para mayo el resto, unos mil quinientos y pico de millones, para lo cual no existe previsión alguna.

Es 2021 el último año de la administración, con un déficit de cinco mil millones, boquete tremendo sin solución y un problema recurrente de ausencia de flujo de efectivo para hacer frente a lo más elemental del gasto ordinario.

Por ello, en esas condiciones, tienen auténtica urgencia por el crédito de mil 600 millones de pesos entrampado en el Congreso, por la ausencia de elementos objetivos que lo justifiquen, más allá de la indolencia y omisión existente.

Prefiere Corral extenderle la mano al acérrimo enemigo Andrés Manuel López Obrador, antes que ceder ante sus propios diputados. Cero humildad, cuando lo único que piden es transparencia.

En el extremo hay una solución que a estas alturas es harakiri, un nuevo préstamo a corto plazo; si consigue que los bancos se lo autoricen, sería algo así como el último clavo en el ataúd de una administración malograda.

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Tuvo que llevar el rector Luis Fierro recibo tras recibo y ponerlos en el escritorio de Hacienda, para comprobar que la UACH ha cumplido con Pensiones y que la grave falla es del inefable “Tito” Herrera, tío de “El Higadito” Secretario de Salud, Eduardo Fernández Herrera.

La pluma cuata inició desde 2014, cuando se cobró por cuota el 3 por ciento en lugar del 9 por ciento señalado en la Ley de aquel año.

Pero Tito siguió en la práctica perniciosa, con un agregado, le sumó actualizaciones, gastos de ejecución y mil arrimadijos, que elevaron la deuda a 800 millones de pesos.

Inaudito, cuando el diferencial médico apenas era de unos 80 millones de pesos. La pluma cuata trae unos 400 millones en recargos.

Para colmo, la solución del cobro a la moda china de 150 millones fue afortunadamente abortada, porque significaría perder otro tanto del empate federal. Harán malabares.

Decisiones tomadas sobre las rodillas por empuje del Director de Pensiones, que tiene pleito cantado inexplicable con la máxima casa de estudios.

También sobre el escritorio de Hacienda quedó deslizado un desvío de recursos pagados por la universidad que se fueron a liquidar otros conceptos, y que en términos lisos y llanos es figura penal que debe ser perseguida.

Imperdible la entrevista efectuada en Radio Universidad y que sirvió de catarsis en un asunto que puede escalar peligrosamente en año electoral.

Fueron 800 los trabajadores universitarios que salieron a la calle, pero faltan mínimo el doble de docentes sindicalizados.

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Se tuvo a principios de semana la falsa ilusión de una baja sorprendente en los fallecimientos con motivo del Covid-19. Se informó que cero personas habían muerto.

Pero se develó la triste realidad. El reporte último trae 34 decesos, un número impresionante, dados los bajos números de hospitalización e intubados, 301 y 51 respectivamente.

Es elevadísimo en el análisis estadístico el número en comparación con esos datos de hospitalización, repartidos los intubados mitad a mitad entre IMSS y Servicios de Salud.

 Sigue la falla en suministro de medicamentos e insumos para el combate al Covid.

Por supuesto, el estrés no baja entre el personal médico que se vistió de luto por el deceso de dos ginecólogos reconocidos en la ciudad, los doctores Jesús Alfredo Chitika Franco y Blas Roberto Ruiz Ceballos.

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Del área de vigilancia del Centro de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C-4), a cargo del inspector Juan Solís, se ha perdido de todo, desde cloro para la limpieza hasta gasolina de una cuatrimoto asignada a los agentes para hacer sus rondines.

El agua no ha desaparecido porque viene de la red pública, pero de ahí en fuera todo se pierde en cuanto mandan suministros las áreas administrativas del complejo de seguridad. 

Ni alcohol en gel ni cubrebocas, menos el indispensable jabón para el lavado de manos duran un día, porque el jefe Solís se encarga de darle otro destino a los bienes que son para el uso de los agentes, especialmente en estos tiempos críticos para la salud.

El colmo es que el mismo inspector había sido reprendido por ordeñar la cuatrimoto a su cargo hace unos meses. Lo denunciaron con sus superiores por sacarle el poco combustible que le cabía al tanque de la unidad, pero ni por eso se tomaron la molestia de relevarlo.

Ahora que siguen perdiéndose los insumos básicos para hacer el trabajo de contacto cotidiano que tienen los elementos, han hecho nuevas quejas ante los mandos del C-4, sin que les den respuesta.

Señalan directamente al inspector Solís por esas misteriosas desapariciones de los productos básicos, pero también por actos de hostigamiento contra las agentes a cargo de la vigilancia y por cobrar módicas sumas por debajo de la mesa a quienes necesitan permisos de ausencia o cosas por el estilo.

El haberle perdonado irregularidades pasadas parece haber empoderado más al inspector, quien además amenaza con el arresto a quienes se atreven a cuestionarlo.

Si así está la seguridad en el C-4 qué se puede esperar al exterior.

Javier Corral sigue aplaudiendo desde sus alargadas vacaciones al Secretario de Seguridad, Emilio García Ruiz, jefe de esas instalaciones.