Opinion

-Hay detestable transa en Hospital Regional

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GPS / Columna

miércoles, 27 marzo 2019 | 19:39

 -Lecciones para Canaco, Cota y Edibray

-Aclaración del doctor Perea González

-Sobraron mentadas pero no hubo aumento... 

Hay pluma cuata en el Hospital Regional en el manejo de la hemodinamia, un aspecto harto sensible.

Son pacientes cuya vida depende de un procedimiento, con el cual se lucra indebida moral y jurídicamente.

Hace un par de semanas llegó un paciente con una taquicardia que pudo haberlo matado. Se le había sacado de un hospital privado de esos ubicados en la zona del Periférico de la Juventud y llevado convenientemente al Regional.

Se le puso un marcapasos y con ello salvó su vida. Por el procedimiento dejó una cuota por insumos y uso de sala de hemodinamia por doce mil pesos, más menos.

Pero los médicos tratantes, nos dicen, se llevaron más de 300 mil pesos a cambio del procedimiento efectuado.

Se utilizó equipo, insumos, personal, y todo lo que ello conlleva, como si hubiera sido una atención privada, cuando ocurrió en un hospital público.

Hace un mes aconteció lo mismo, pero con un paciente procedente de otra institución privada fifí, con el mismo método mediante el cual se obtuvo un lucro indebido.

Todo ello con la complicidad de la dirección del hospital a cargo de Carlos Benítez y el jefe de hemodinamia Daniel Frías y, sin duda alguna, desde la Secretaría de Salud, de la cual depende. No podemos pensar otra cosa.

Un dato adicional, en ninguno de los procedimientos se utilizó el marcapasos que ha donado el Club Rotario, sino que fue proveído por la empresa del sexenio, Sima, con “s”.

Ese marcapasos es colocado de ¡manera gratuita!, pero convenientemente se quedan en el cajón, porque con ellos no puede hacerse negocio.

Obvio hay molestia entre los socios de la agrupación altruista. 

No requiere gran esfuerzo investigar el asunto. Hay una bitácora en la cual constan los procedimientos. Es cuestión de confrontarlo contra el ingreso económico derivado de las intervenciones.

Ahí está el apellido y nombre del médico tratante. Dr. Carlos Aguirre, para mayor referencia.

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El proceso electoral recién concluido en la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) dejó lecciones para todos.

El candidato derrotado, Javier Cota Arizmendi, cayó en el error de confiar en una inexistente estructura azulada dentro de la cámara y de sujetarse a un discurso de cambio radical que nadie demandaba. 

Aunque haya necesidad de cambio, -eso nadie lo niega-, debe ser sin estridencias, sin radicalismos, ni populismos que no caben en el top de los hombres de negocios.

El perdedor confió, y debió haber aprendido de eso, en un supuesto apoyo de un grupo panista a cargo del diputado Jorge Soto Prieto, que jamás llegó. O al menos no llegó con la fuerza y dimensiones prometidas, pues 298 votos contra 117 dan cuenta de que la aplanadora no tuvo problema alguno en avanzar.

El dirigente saliente, Carlos Fierro Portillo, también se llevó una lección. No hay enemigo pequeño, debió darse cuenta con la venganza de los “yonkeros” que le metieron un susto cuando llegaron a apuntarse en bola para votar.

Los echó del gremio antes pero no acabó con ellos. Y a la hora del proceso revivieron, forzándolo a meter el acelerador y a dar la impresión de que iba de subida, por más que todos dijeran que ya estaba resuelta la contienda a favor de su gallo.

Edibray Gómez, por su parte, se estrenó en las alturas de la política con bastante éxito. Le ayudaron las ofensivas de su rival, pero aprendió a unir hasta los más disímbolos intereses.

Ahora tiene el reto de aprender a sacudirse las ataduras y compromisos que no le sirvan al gremio, una vez que pase la luna de miel que comenzó con los grupos del comercio organizado el pasado martes por la noche.

Edibray tendrá la responsabilidad de restañar heridas, pensando en evitar al máximo la parálisis en sus responsabilidades si llega el proceso a la judicialización.

Como se sabe la cámara es una institución de interés público, regulada por una ley en cuanto a su organización interna. El asunto entonces no está muerto, más aún con la polarización alcanzada en los últimos días.

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Pidió derecho de réplica el doctor Roberto Alfonso Perea Sánchez, subdirector médico del Hospital Central sobre tema abordado aquí la semana pasada. 

Nos mostró entre otros documentos, uno expedido por la Secretaría de Educación Pública Federal de fecha 26 de mayo del 2000, donde se le autoriza para ejercer la especialidad en neumología, registrada a fojas 130-1 del libro A003 de autorizaciones definitivas.

A la letra señala: “En relación con la solicitud que usted presentó para ejercer la especialidad en Neumología se ha dictado un acuerdo… en virtud de que ha acreditado haber cursado los estudios previstos, en los planes correspondientes a la especialidad de referencia…”.

Esos estudios los acredita con un acta de examen final de fecha 30 de marzo de 1977, relativos al curso de especialización en Neumología 1975-1976, así como con un diploma extendido por la Facultad de Medicina de aquella época. 

Muestra también una cédula profesional estatal con número 92161 como médico especialista del 1992 expedida por la Dirección Estatal de Profesiones dependiente de Desarrollo Social y otra cédula otorgada por el Consejo Nacional de Neumología en el 2000, la número 32322. De 1977 al 92, o al 2000 no hay cédula.

Del famoso video porno, no se explica él porqué tanto escándalo, cuando se han subido producciones de más color y calor al mismo chat.

Ahí está el dato, con disposición plena del galeno en explicar su posición, la cual insiste es de regularidad. 

Quienes saben el ABC sobre el tema nos dicen que para obtener la especialidad es necesario contar en estricto orden cronológico con licenciatura acreditada con título universitario y cédulas federal y estatal; diploma de especialista emitido por el hospital donde realizó el curso y su título universitario de especialista, con su respectiva cédula, así como diploma de certificación del Consejo de Especialidad.

Es un área donde los colegios profesionales y la misma Dirección General de Profesiones, estatal y federal tienen mucho qué decir.

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No hubo alza al transporte. Al final gobierno debió recular al carecer de elementos reales. Las galletas y el café endulzaron el rato, pero la discusión fue ríspida, sin cesión de ninguna parte. 

Los transportistas se tiraron al suelo, exigiendo un aumento y los estudiantes rechazaron la petición.

El secretario general de Gobierno, César Jáuregui, simplemente miró como el chinito, divertido, sin tomar partido alguno, hasta un par de ocasiones cuando la sangre estuvo a punto de llegar al río. Por lo general dejó pasar de largo la agria discusión y escapó por la tangente.

Hubo de todo. Sesión violenta, concesionarios groseros, acusaciones de intereses electoreros, un director de transporte trenzado con una concesionaria, todo a puerta cerrada, sin prensa que sólo tomo fotos. Todo en lo oscurito.

La cuestión es que el asunto queda en nada. Los transportistas van a seguir incumpliendo con la mejora de transporte, con el pretexto de que no hay alza; gobierno haciendo como que exige para no conflictuarse. Focos rojos al norte, por la gran población usuaria.

Así como no pasó el alza, tampoco la obligación del antidoping.

Todo en la normalidad.

Nomás queda esperar que no salgan al rato con qué repentinamente sí hay aumento... porque los pros y los contras ya fueron discutidos ayer.