Opinion

-La censura... y los cobros ilegales

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GPS / Columna

martes, 30 junio 2020 | 05:00

-Nuevas leyes electorales, la casa de la risa

-Otra vez la gasolina por las nubes

-‘El Compita’ y la torta bajo el brazo

 

Muy por encimita se quedó Cruz Pérez Cuéllar en su crítica a la censura de información y beneficios económicos que recibe el canal 28 convertido en auténtico adulador del Gobierno del Estado de Chihuahua y de Javier Corral.

Si el Senador quisiera, podría rascar poquito y encontrar algo más que una crítica de carácter político. Incluso podría tener elementos para impulsar acciones desde el Congreso de la Unión por franca violación a la ley federal de radio y televisión.

En primer lugar, la concesión no es comercial. Es de una radio con fines sociales, por lo tanto, no puede vender abiertamente publicidad. El simple hecho de hacerlo los coloca en la ilegalidad y la fulminante pérdida de la concesión.

En segundo lugar, las mieles del poder, los han llevado a utilizar dos mecanismos de facturación, mediante el uso de las personas morales mercantiles Sistema Regional de Televisión y Unidad Corporativa de Televisión, mediante los cuales ha obtenido contratos millonarios. Está acreditado el uso de figuras jurídicas distintas a la naturaleza del canal para darle vuelta a la ley.

Se han servido con la cuchara grande. Únicamente en el 2019 juntaron ingresos por esa vía superiores a un millón 492 mil pesos, tan solo en la primera razón social y por la segunda, agárrese, 8 millones 903 mil pesos, según la página de transparencia del Gobierno del Estado. No creemos que sea todo.

El pequeño detalle, como dijimos líneas arriba y que tiene un innegable sentido legal de responsabilidad, es que Canal 28 sólo tiene autorizada la transmisión de contenidos sin fines de lucro directo, con excepción de patrocinios que no son manejados como tales, sino como publicidad vil.

Algo turbio debe estar pasando para que nadie note que esas carretadas de dinero no se justifican, más que en la ilegalidad del capricho voluntarioso de Corral.

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Al menos en posibilidad, podrá ser el Poder Ejecutivo del Estado una auténtica gerontocracia, casa del abuelo, con la determinación adoptada ayer por el Congreso, que también tuvo modificación, pero contraria: a partir del próximo año podría ser un kínder garden. Inconsistencia a más no dar.

 No habrá límite de edad para ser titular del Poder Ejecutivo. Podrán tener setenta, ochenta o noventa años los candidatos. Y, paradoja increíble, para ser diputado será suficiente con brincar los 18.

Viniendo la propuesta de la fracción parlamentaria Corral-morenista, se aprecia una dedicatoria especifica en favor de Víctor Quintana para la gubernatura. Es inevitable.

Fue el argumento central para proponer esta modificación a la Constitución que tenía como límite los setenta años, la no discriminación de las personas de la tercera edad.

La base convencional y jurisprudencial fue robusta y nada enclenque, pero tiene un vicio de fondo. Quita el tope máximo, pero deja el tope mínimo de 30 años.

Incongruente hasta la médula la decisión del pleno y de la comisión dictaminadora, porque en la misma sesión se autorizó reducir la edad para ser electo diputado de 21 a 18 años.

Así como lo escucha, un chaval recién salido de bachillerato podrá postularse para ser candidato a diputado o ser ungido por la vía del regalo, la representación proporcional.

Habrá por ahí hijos, sobrinos o ahijados que merezcan por supuesto ser legisladores, construido su mérito en la simple relación filial.

Estamos curiosos. Será el Poder Ejecutivo gobernado por una gerontocracia y el Congreso del Estado podrá ser guiado cómodamente por personas que apenas han cumplido la mayoría de edad y ya se tienen que enfrentar a las decisiones trascendentales de darle sustento jurídico, económico y político al Estado. Es la casa de la risa.

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Primero le quedó chica la Convención Nacional de Gobernadores. Habló pestes de ella, de institución anodina y arcaica no la baja, pero cuando asiste aprovecha las reuniones de seguridad en la cual ocupa una comisión, para sacar raja, y colarse entre los funcionarios federales que acuden.

Posteriormente, luego de tres años de ocupar la gubernatura de Chihuahua, por fin, casi a mediados del 2019, se dio cuenta que existe una asociación de gobernadores de Acción Nacional. Se hizo del rogar, pero ya tiene un año acudiendo con discontinuidad. Va cuando le conviene.

Ahora, el nuevo capricho, es la reunión de gobernadores que nació plural, con fines de realizar acciones en materia de Covid y la crisis económica, pero ahora cambió de denominación y busca fines federalistas y democráticos.

En ella están nueve gobernadores, cuatro del PAN y el resto del PRI y PRD, así como el independiente de Nuevo León.

 No puede en casa con la política interna, menos a nivel nacional. Su ecumenismo político lo lleva a abandonar las siglas que le han permitido gozar del erario público casi 30 años. Veamos que se le ocurre próximamente. La brújula azul pérdida completamente.

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Casualidad, ironía del destino o consecuencia lógica, pero conforme la movilidad urbana y los sectores de la sociedad mexicana recuperan dinamismo, así también el precio de los combustibles llega a los niveles normales, de tal manera a que para estas fechas difícilmente en alguna estación de servicio obtendrá gasolina barata.

Hasta los 13.99 pesos fue posible adquirir la versión regular o magna de dicho energético en la capital de Chihuahua, cuando no había nada que hacer y el aparato productivo y de diversión estuvo detenido.

 No tenía sentido llenar el tanque del vehículo si iba a permanecer durante semanas estacionado en el frente de la casa.

Hoy que se ha recuperado la movilidad, que ya es necesario llegar a cargar combustible para ir al trabajo o ir a alguna reunión social -con los limitantes del aforo- no la consigue por menos de 17 pesos cuando bien le va, en las tres o cuatro estaciones de servicio escasas que tienen ese precio. En algunos casos ronda los 19 sin pudor alguno, en promedio arriba de los 18.

 De la roja ni hablar. Ya es tocar el cielo, casi los veinte pesos.

 Las promesas de gasolina barata quedaron en eso, simples promesas de carácter electoral.

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El diputado deliciense Jesús Valenciano presumió en redes sociales la llegada al mundo de su tercer hijo. Obviamente lo llenaron de felicitaciones y parabienes, como es lo lógico en estos grandes acontecimientos.

Pero ni por ser los tiempos del Covid los panistas de la región sur se aguantaron las ganas de enviarle algo más que buenos deseos y abrazos virtuales. El grupo del legislador, que ya aglutina varias corrientes internas del PAN, rápidamente se puso a difundir la idea de que los bebés de “El Compita”, como le dicen a Valenciano, sí traen torta bajo el brazo.

Y es que cuando nació su primer hijo obtuvo la nominación para ser regidor, de hecho alcanzó la coordinación de los ediles panistas de Delicias en la administración del entonces alcalde Mario Mata. 

Cuando nació el segundo se le hizo dejar la regiduría para convertirse en candidato a diputado, posición que ganó en el año 2016 y refrendó en 2018 con la primera reelección aprobada para legisladores. Se ha mantenido al frente de la influyente Comisión de Programación, Presupuesto y Hacienda Pública, un arma poderosa de negociación política, aunque con dos filos. La ha sabido manejar a conveniencia.

Ahora que anda en pos de la silla de Eliseo Compeán en su municipio, donde enfrenta en realidad muy pocas resistencias, dicen que la bendición recibida el pasado 26 de junio es su pase garantizado cuando menos a la candidatura.

La idea no está lejos de ser realidad dado que los grupos azules, incluido el que gobierna la ciudad, lo reconocen como el aspirante natural. Así las proyecciones en el principal municipio de la zona centro sur de la entidad.