Opinion

-La imagen de su tumba es símbolo de lucha

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GPS / Columna

lunes, 05 octubre 2020 | 05:00

-Hubo metida de pata en evento anticorrupción

-La penosa intervención de Santiago Nieto

-Tienen efecto los detallitos de Marco

Imposible que pase desapercibido que en seis días Jessica Silva Zamarripa cumpliría 36 años, de no haber sido segada de manera violenta.

Pese a la desgracia, Yessi trataba de salir adelante. La muerte de su hermano gemelo le marcó luto hace seis años en el ranchito cercano a Estación Consuelo, donde vivía con su esposo.

Era una mujer muy trabajadora y persistente, carismática, obsesionada con aprender y superarse siempre, hizo la primaria en la escuela 5 de Febrero, tres semestres de Cobach en Cárdenas, se hizo quiropráctica caminando cuatro kilómetros todos los días, luego empacaba alfalfa, incluso manejaba el tractor, y el fin de semana cocinaba pasteles.

Fue una mujer que dio la vida en la lucha por la defensa del agua, ejemplo de vida, de trabajo... Es la descripción que aparece en el grupo de Face de defensa del agua. La imagen es la de su tumba.

Hace un mes ya de su asesinato.

Ha pasado desapercibida para la administración estatal; en lo federal, la investigación estancada. No hay información para la familia. Hay un olor a impunidad inaceptable. Impartición de justicia evidentemente selectiva.

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No sólo se le extravió entre papeles la clausura del desmejorado encuentro anticorrupción, que infantilmente llamó cumbre, sino que por completo ha perdido la brújula.

Hizo del encuentro un mecanismo político para lanzar advertencias y ataques a sus adversarios, pero también para ensalzar a sus principales funcionarios con fines de visibilidad electoral. Hasta Stefany Olmos salió a relucir, cuando fue ella la principal encubridora en la primer parte del quinquenio desde la Secretaría de la Función Pública.

El intervencionismo sobre los ministerios públicos y jueces de consigna está más que acreditado en las denuncias de los inculpados por diversos procesos, donde se les han negado las medidas cautelares un día y al otro les son otorgadas o retiradas sin razón de fondo alguna. Negarlo sólo forma parte del folclor.

Pero donde de plano perdió piso fue cuando considera el plebiscito electoral del 2016, su elección pues, como el hito en el combate a la corrupción. Dejó de al 2018 morenista en una simple anécdota fracasada, cuando ha sido su administración prolija en violaciones a la norma que son auténticos delitos. 

Está Pinedo con los contratos a modo, Ávila con los bonos, Cuevas en Delicias con la planta tratadora y un extenso etcétera.

Metido de lleno en lo electoral, se entromete en la selección de candidatos de los partidos. Lo del viernes es indudablemente llamada de atención de dados cargados e intervencionismo inaceptable, algo muy similar a lo que aconteció en Puebla, y que fue motivo ni más ni menos que de la atracción de la elección estatal por parte del INE, desplazando a la Ople local, controlada por el titular del Ejecutivo estatal.

De ese tamaño es la gravedad del discurso encendido que todos los funcionarios de gobierno y empleados de nómina asistentes le aplaudieron a rabiar en la Casa Chihuahua, cuando el señor se desgañitaba. Ni cuenta se dio de la metida de pata y sus consecuencias.

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Por el adjetivo patético entiende la Real Academia de la Lengua Española lo que es penoso, lamentable o ridículo.

Define con mucha claridad el video enviado por Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, el pasado viernes.

Trató el funcionario federal quedar bien con Dios y con el Diablo y quedó, como ocurre en estos casos, mal con los dos.

El video en contraluz, elaborado con teléfono celular patito, en alguna esquina, de algún lugar, atropellado y balbuceando conceptos, sin hilar idea.

Era una presentación estelar y terminó siendo una intervención con marca de mal chiste, ejemplo de la sobre actuación estatal con fines de reflector, en los estertores de una fallida administración. La imagen habla por sí sola.

Nieto andaba muy apurado atendiendo convenencieramente a otro gobernador, el de Tlaxcala, con el cual sí departió el pan y la sal, y se tomó sendas fotos firmando convenios.

Ni para qué ahondar en el otro video, el enlace de María Amparo Casar, académica reconocida a nivel nacional e internacional, a quien se coloca en singular incomodidad de ausencia total de previsión y técnica. Patético es el concepto sin lugar a dudas.

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Hay un elemento que debe ser clarificado a la distancia y que tiene que ver con las reestructuras bancarias realizadas por la administración estatal.

Se le denomina costo de rompimiento de bono, y entendemos que se trata de una sanción por terminar contratos de manera anticipada.

Los costos de dicha operación no son nada menores. De acuerdo con la información existente en la Secretaría de Hacienda Federal, en la página donde se da seguimiento a la deuda de las entidades federativas, arroja un monto total de 276 millones de pesos.

Se pagó por algunas reestructuras seis u ocho millones, pero por los montos, las más cuantiosas tuvieron un costo de 156 y 81 millones. Cifras nada despreciables.

Si se suma a estas cantidades el fracaso de la operación en términos de que las tasas de interés no fueron del orden que se pretendía, y que las negociaciones implicaron los mismos plazos y términos, pues no se entiende dónde está el beneficio.

Pero además, no es todo. En plena crisis, la reducción de veinte por ciento del presupuesto para 2021, hay un pleito ratero entre hacienda estatal y la federal en relación con los montos de saldos reportados, que nada más no cuadran, ni van a cuadrar.

Son asuntos que sin duda tendrían que ser clarificados en términos de una administración financiera transparente y no caótica como la que existe en el Estado de Chihuahua.

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Desde hace dos semanas ni los pies se le ven al director de Desarrollo Social y Humano de la capital, Marco Bonilla. Está aprovechando hasta la mínima rendija para asegurar el triunfo en el caso de que haya una elección interna en el PAN para tener candidato a la alcaldía.

Arropado por el grupo de la alcaldesa María Eugenia Campos, Bonilla Mendoza tiene enfrente a un ala de Acción Nacional, la del Palacio de Gobierno, que se encuentra fragmentada entre varias ofertas: el diputado federal Miguel Riggs, el síndico Amín Achondo, el director de la Junta de Agua, Roberto “El Pony” Lara y el converso diputado Miguel “Pelón” La Torre.

La fragmentación ha favorecido al funcionario municipal en el análisis frío de las fuerzas panistas realizado a principios del mes, luego de que el funcionario municipal dejara en claro que va con todo y por todo. 

En dicho análisis del padrón de más de 3 mil militantes panistas en la capital del estado, en números redondos el funcionario cuenta ya con el voto seguro de más del 45 por ciento del listado.

En el equipo del funcionario municipal aseguran que le faltan un par de amarres para garantizar el 50 por ciento más uno, cuando apenas estamos en octubre y faltan muchas semanas para la hora de las definiciones internas.

Desde luego que esto no se da por arte de magia, sino por el trabajo de afiliación que se hizo hace ya dos años con miras al proyecto 2021.

También cuenta, por supuesto, el trabajo de mantener aceitada la maquinaria, realizando más de 200 visitas a panistas por las tardes, enviándole pasteles a los cumpleañeros, detallitos a todo el padrón, y haciéndose presente hasta en la sopa. Esos detallitos ya surtieron efecto.