Opinion

-La ‘reapertura’ en Avenida de las Industrias

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GPS / Columna

lunes, 01 junio 2020 | 05:00

-Hoy hace lo que criticó a rabiar

-Pruebas serológicas que las paguen empresarios

-El camionetón de humilde servidor de la nación

Toda la Avenida Industrias, pasando Nogales, se convirtió ayer en una gran concentración multitudinaria.

Desde ropa de segunda, ropa nueva, burritos, tacos, tortas, herramientas, plantas para jardín, en cientos de puestos ambulantes que a la luz del día funcionaron desde temprana hora hasta pasado mediodía.

El olor característico de las gorditas y los tacos en aceite son el deleite de los chihuahuenses del norte de la ciudad, pese a las advertencias de sana distancia que ayer terminaron y la nueva normalidad que hoy inicio de nombre.

Pocas personas con cubre bocas, tampoco se vieron los geles antibacteriales, ni las recomendaciones pulcramente presentadas para delimitar distancias.

Esto no es casualidad. Es resultado de la incapacidad para comunicar, que han adoptado las autoridades de salud, saturando de información. Nadie pela sus conferencias de prensa virtuales.

Por ello, de nuevo acertó la alcaldesa con su mensaje en relación a la continuidad en las medidas de prevención contra Covid-19.

El discurso sencillo, claro y breve, transmitido en redes sociales, es una demostración de lo que no están haciendo las autoridades en otros niveles, particularmente el estatal.

“...el lunes primero de junio NO debemos regresar a las actividades normales, sino que debemos continuar con los cuidados preventivos, la sana distancia, la restricción de actividades y de movilidad”.

El video clip apenas tiene una duración de un minuto con 52 segundos. No se requiere más para transmitir su contenido y que quede claro.

Los mensajes oficiales de Salud, por el contrario, son largos, muy lejos de estar focalizados en el elemento que se quiere comunicar, como resultado, el desorden imperante.

No es extraño entonces ese largo tianguis de las Industrias, por el mensaje que no llega y la desesperación existente.

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Durante toda su carrera electoral hizo Javier Corral chilar y huerto con las decisiones de los militantes en el Partido Acción Nacional (PAN).

Utilizó sus contactos y privilegios con el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) para capturar candidaturas cuando el voto no le favoreció, ausente del territorio chihuahuense durante largos años.

La última es su segunda candidatura al gobierno estatal, cuando fue designado por el Comité Nacional de Elecciones. Dedazo vil.

Caprichoso se había negado a cualquier otra ruta argumentando precisamente la intervención de fuerzas externas ajenas al partido. Hoy hace lo que criticó sin pudor alguno.

Ahora, cuando la militancia ha tomado conciencia del abandono de cuatro años en el gobierno corralista en el que se otorgaron posiciones a personajes de pensamiento diametralmente distinto, pretende Corral modificar las reglas. Ya se le olvidaron sus suspicacias de injerencias ajenas. Cambia su discurso a conveniencia.

Como ha perdido el control en la base, abre la puerta de par en par para que todos los ciudadanos puedan votar en las elecciones internas de selección de candidatos. Va a la pipiluya, al volado, sin importarle el destino de su partido.

En el fondo poca creatividad hay, porque ya antes se han abierto a la participación ciudadana.

La clave está en que se trata de una imposición, violentando desde su mayoría en el Congreso con partidos satélites la autonomía de todos los institutos políticos.

Con el uso del aparato estatal podrá incidir directamente en la selección de candidatos, en forma desesperada ante el hecho de que su aspirante a la gubernatura, Gustavo Madero, quien fue su cómplice en candidaturas anteriores, no crece. Aunque ahora se dice que también puede optar por Alfredo “El Caballo” Lozoya.

Su tuit de fin de semana, sobre la recuperación de la esencia de los partidos, es todo menos eso, es simulación, apuesta en serio a capturar la candidatura a como dé lugar.

Lo suyo es el clientelismo, el arreglo cupular y el compromiso ominoso de interés grupal. Y son sus propias palabras.

Dos elementos adicionales de contexto en la propuesta, el aprovechamiento de la coyuntura epidémica, que tiene al Estado de bruces.

Es en esas condiciones, con cientos de muertos y miles de contagiados, Corral pretende el albazo legislativo.

Segundo, la evidente inconstitucionalidad, porque las elecciones son materia federal y no local desde las últimas reformas que crearon la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Topará con piedra lastimosamente el nuevo amanecer, como ocurrió con Bonilla en Baja California.

De nuevo, gasto inútil de dinero. No le importa, no es de su bolsa.

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El acuerdo 083/2020 publicado el sábado en el Periódico Oficial del Estado, concerniente a la reapertura de actividades, no tiene más novedad que un detalle pequeñito.

Se trata de una extensa normativa para que las empresas apliquen pruebas serológicas con cargo a sus presupuestos.

Deberán hacer acopio de paciencia y de recursos, porque son pruebas que en el mercado se cotizan hasta en dos mil pesos y que requieren de una complicada logística propia de expertos en el manejo de epidemias.

Son siete largas páginas de un anexo técnico infumable que deben aplicar las empresas con más de 250 empleados.

Evade el Estado aplicar pruebas PCR o serológicas, grave omisión a recomendaciones de la Organización Mundial de Salud, pero le manda la carga a los empresarios, que han tenido que enfrentar tres meses de verdadera pesadilla.

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Al cuarto para las doce, el jueves pasado emitió el Consejo de la Judicatura Estatal acuerdo para prorrogar la suspensión de plazos y términos en todas las materias. 

Lo hizo, como se había previsto, siguiendo a la judicatura federal, con la misma fecha probable de reanudación para el 15 de junio.

En concreto, seguirá sin funcionar plenamente el Tribunal Superior de Justicia, con las excepciones en asuntos de urgencia.

No tendrán de otra los abogados que continuar presentando escritos y demandas que continuarán en escritorios, y si bien les va, pasarán a algún escribiente para su estudio.

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Ha regresado con otro escándalo quien dijo haber ocupado la titularidad de Comisión Nacional de Pesca en Chihuahua, José Alberto Lara Hernández. 

Al último resultó que el “funcionario” nunca estuvo en la nómina de la Conapesca, pero sí era “operador” político de la 4T en la región de Camargo y Jiménez.

Lara Hernández enfrentó denuncias el año pasado por hacerse pasar como funcionario federal gracias a la cercanía que tenía con otros que sí lo eran. También fue protagonista de un pleito familiar por falta de pensión alimenticia que trascendió de lo privado a lo público.

Bueno, aunque no fue funcionario de Conapesca sí fue “servidor de la nación”, un humilde cargo de 9 mil 200 pesos mensuales que ocupó de enero a marzo de 2019, de acuerdo a los reportes de transparencia de la Secretaría de Bienestar.

¿Por qué alguien que presumía tener gran influencia y poder político hubiese aceptado un sueldo y cargo tan bajo? Vaya usted a saber. Pero el asunto es más complejo que eso.

Ahora el sujeto de los escándalos apareció como trabajador del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), con sueldo desconocido. Para colmo hay sospechas de que también es un próspero contratista de la dependencia federal.

Por sus líos le han buscado hasta debajo de las piedras a su patrimonio. Y sus amigos morenistas se llevaron una sorpresa. En el sistema de registro vehicular de Gobierno del Estado aparece el humilde servidor como propietario de una camioneta Cheyenne a todo lujo, dada de alta el mes de enero del presente año. 

La compró el 31 de diciembre del 2019. Pueden verse las imágenes del registro en la versión digital de GPS.

La pick up, adquirida en una agencia de la avenida Universidad de la capital, tuvo un costo de casi un millón de pesos. El vehículo modelo 2020, de cuatro puertas, con número de serie 3GCPY9ED8LG133404, cuyo uso no está especificado, no es para cualquiera. 

Obtenerlo con el sueldo de un servidor de la nación es imposible y hasta para un político del más alto nivel es difícil darse semejante lujo.

Y todavía hay quien dice que la 4T no ha traído prosperidad y bienestar. Cómo no, ahí está un buen ejemplo.