Opinion

-Las mentiras de Salas y el tenga para qué aprenda

.

GPS / Columna

martes, 14 septiembre 2021 | 05:00

-El doble castigo en las cárceles municipales

-Mezquinos, se sirvieron con la cuchara grande

-El Escudo no será para los mordelones

Existen evidencias contundentes para poder afirmar que fueron contadas muchas mentiras a los superiores jerárquicos por parte del director de Seguridad Pública Municipal, Julio César Salas, en el inaceptable y bochornoso suceso en que un reportero de esta casa editora fue arrestado por realizar su trabajo informativo.

Jorge Ibarra llegó a un acontecimiento informativo de interés público y cumplía su labor con respeto a las víctimas y sus familiares, sin violentar la cinta amarilla preventiva que se coloca para proteger escenas de crimen.

Nunca hubo violación de ese radio de protección. Ni siquiera es escena de crimen, fue un accidente automovilístico. Lo que enfureció a los oficiales, es que nuestro reportero salió en defensa de otros colegas que trataban de cubrir informativamente los hechos, soportando el acoso e interferencia de los elementos de la Policía Municipal.

Lejos, muy lejos de existir el mínimo criterio y tolerancia a la labor informativa, los policías, debidamente identificados, se hicieron de palabras y esposaron a nuestro compañero, lesionándolo innecesariamente en sus muñecas.

Lo subieron a un vehículo y ahí le propinaron golpes en el rostro, con la técnica muy utilizada para no dejar huellas visibles del auténtico tormento ejercido de manera física y psicológica. Aún así quedó evidencia médico-forense.

No conformes con esto, lo metieron a una celda con una persona en mal estado, intoxicado, dejándolo esposado, a merced de cualquier abuso, porque el periodista seguía inexplicablemente sin poder defenderse al continuar esposado. El acompañante de la celda se dedicó a ofenderlo con palabras soeces, amenazando con lastimarlo.

Sabían muy bien lo que hacían los agentes de policía, sin que hubiera el más mínimo cuidado por parte de los mandos, al conocer de manera perfecta que era un periodista el detenido, y que permanecía esposado en una celda en las condiciones narradas. Todo mundo, los que tuvieron conocimiento en la Dirección de Seguridad Pública, solaparon, consintieron el escarmiento propinado al periodista. Tenga para qué aprenda.

Casi cuatro horas estuvo en esas circunstancias nuestro colega, hasta que se movilizó esta casa editora reclamando el proceder con los superiores del mentiroso director policiaco Salas y su amorcillado vocero, Jesús Reyes. Debió intervenir también la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

El asunto es gravísimo por lo que pudo ocurrir dentro de los separos de policía, por los golpes propinados a nuestro compañero -de lo cual como dijimos existe evidencia médica- y, claro está, por lo que originó todo este asunto, el abuso de autoridad de retirarlo de una escena que era cubierta desde el punto de vista noticioso, violentando de manera flagrante la libertad de expresión.

Esa es la verdad, no las mentirotas contadas a la máxima autoridad municipal. Es ridículo, grotesco y ofensivo achacar todo a una falta de comunicación como lo está haciendo Salas. Hubo dolo, premeditación y ventaja en el abuso cometido. Del tamaño de la mentira debe ser el castigo a los responsables y cómplices.

Un policía con esas características no sólo debe ser despedido sino llevado a prisión. Las pruebas y las denuncias respectivas están presentadas.

***

Precisamente en este tema del funcionamiento de las policías municipales, hay cuando menos nueve recomendaciones emitidas el año pasado por las condiciones insalubres e inhumanas con que son tratados los detenidos.

Fueron reconvenidos los ayuntamientos de Moris, San Francisco del Oro, Buenaventura, Guazapares, Santa Bárbara, Aquiles Serdán, Jiménez, Guadalupe y Calvo y Nonoava, para que tomaran medidas urgentes e inmediatas. Desconocemos a estas alturas si realmente hicieron algo, o al menos aceptaron la llamada de atención.

Son las recomendaciones 39, 40, 41, 42, 45, 46, 47, 48, y 50 del 2020, que de manera oficiosa efectúo la CEDH.

El ejemplo de Moris es uno de los más patéticos.  Las celdas, de adobe, de cuatro por cuatro metros, con piso de cemento y colchonetas sucias y malolientes; sanitarios sin agua corriente, sin iluminación y sin ventilación. No hay vigilancia permanente ni personal médico de planta.

Cero dignidad ni el mínimo cuidado. Así por las mismas se encuentran el resto de las celdas municipales revisadas… ¿cómo estarán el resto de los 67 municipios?, en particular los que se encuentran alejados, en lo intrincado de la geografía chihuahuense.

***

Hay un dato muy interesante en la revisión que hizo la Auditoria Superior del Estado a la Secretaría de Hacienda en particular por los recursos vinculados a la institución Pensiones Civiles del Estado, y que vio la luz apenas hace tres meses.

Están por supuesto los cientos de millones no pagados a la UACH y al Tribunal Superior de Justicia, las aportaciones de seguridad social no cubiertas, y un largo etcétera.

Pero el dato es que en 2020 no hubo déficit real en el presupuesto total autorizado por el Congreso del Estado. Lo que hubo es una pésima administración.

Inicialmente se presupuestaron 73 mil millones con un déficit de 4 mil 900 millones en números redondos…y al final los ingresos sumaron 79 mil 255 millones. Hubo una ampliación neta de 5 mil 796 millones 437 mil 437 pesos.

Es criminal entonces que se hayan omitido recursos no sólo a Pensiones Civiles, sino a muchos organismos descentralizados y poderes, y se hayan jineteado los dineros de fideicomisos, cuando tenía la Secretaría de Hacienda Estatal los recursos suficientes para ello.

Más aún, se contrataron diversos créditos a corto plazo y se ejercieron los 800 millones del fideicomiso carretero, más los recursos del Fideicomiso de Puentes Fronterizos.

Es, por tanto, evidente la manipulación de cifras y de los recursos económicos de todos los chihuahuenses.

Inaceptable que se hayan dejado miles de millones en deuda con proveedores y contratistas, y sin un peso la hacienda pública, estrangulando el funcionamiento de la administración, cuando tenían suficiencia para eso y más, y simplemente de manera mezquina y desordenada hicieron mal uso de los dineros.

Si eso hicieron en 2020…necesariamente lo hicieron antes y después, en algo que se llama mala administración, deficiente y porosa, por incapacidad e irresponsabilidad, y por qué no pensarlo, con fuerte olor a corrupción.

***

El alcalde Marco Bonilla ya le negó al Consejo Consultivo de Vialidad una propuesta para que la Policía Vial (o los mordelones, para decirlo en términos sencillos) tenga acceso a la Plataforma Escudo con el fin de aplicar multas a los conductores.

El diseño del Escudo, adelantó Bonilla Mendoza, está hecho para disminuir la incidencia delictiva, no para imponer sanciones por infracciones a la norma vial, que para eso son los agentes viales, tránsitos o como se les quiera llamar.

Dicha herramienta de la Policía Municipal que arrancó la antecesora de Bonilla, la hoy gobernadora Maru Campos, cumple una función diferente a la que debe cumplir la corporación estatal, cuya labor ha sido siempre una piedra en el zapato de todos los mandatarios estatales.

En la medida en que la Policía Vial cumpla su función preventiva, en vez de esconderse para cazar conductores incautos y bajarles dinero, podrá dar mejores resultados.

Pero eso se logrará con una estrategia estatal propia, que si bien se pueda apoyar con el Escudo y cualquier otra herramienta de otras corporaciones, es una cuestión de coordinación y trabajo conjunto entre autoridades.

La Policía Vial será responsabilidad ahora del que fuera director de Seguridad Pública Municipal, hoy secretario a nivel estatal, Gilberto Loya. 

Nadie mejor que él para diferenciar entre el Escudo de la Municipal y la estrategia que deberá adoptar la corporación vial, siempre sumergida en acusaciones de corrupción por el comportamiento de sus angelitos, los que menos confianza generan en la sociedad.