Opinion

-Llegó tarde y mal preparado ante el Coronavirus

.

La Columna de El Diario

domingo, 22 marzo 2020 | 05:00

Chihuahua, como gobierno, llega muy tarde -y mal preparado- a la prevención y freno del Coronavirus que ya ronda las casas de todos los chihuahuenses. La única contención posible está en las manos de cada ciudadano.

La solución está en la sociedad y su capacidad para afrontar la crisis y superarla con base en sus capacidades y voluntad inquebrantable. Enfrente, pareciera que no hay autoridad a cargo.

Con una coordinación deficiente, ausencia de equipo e instalaciones inadecuadas, y en particular con un optimismo desbordante que raya en la irresponsabilidad, poco se puede esperar.

Apenas la presencia del gobernador se reduce a la difusión de encuentros apresuradamente realizados con alcaldes, algunos tuits y la reunión de seguridad a la cual trató indebidamente de darle un cariz de vinculación con el combate al bicho. Por supuesto, el famoso video del estornudo en el codo y su escabullida a Mazatlán.

Pero no solamente eso. Es un mandatario temerario, que no se distingue mucho del presidente López Obrador a quien tanto se critica por su debilidad a los abrazos y besos en mítines, que afortunadamente ya suspendió.

Corral también ha infringido gravemente el distanciamiento social necesario e indispensable. ¿Qué hacía el 13 de marzo en el despacho del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, que no pudiera resolver por teléfono?

El alto funcionario mexicano tiene una agenda internacional intermitente. Venía de reuniones privadas y públicas con cientos de personas, de varias latitudes del mundo. 

En los primeros de marzo anduvo por Durango en un encuentro internacional, recibió a una delegación de Colombia, incluido el presidente, más múltiples encuentros privados. Todos de riesgo de contagio.

Si a ello se agrega la convención bancaria realizada en Acapulco en esas fechas -a la cual él no asistió pero si lo hicieron López Obrador y el secretario de Hacienda, con quienes de continuo tiene acuerdos personales-, donde un alto funcionario del Banco Central fue contagiado, el asunto se pone indudablemente serio.

No puede jugarse con el Covid-19. Los números de personas fallecidas en España e Italia son aterradoras, como para hacerse el gracioso sosteniendo reuniones de riesgo y luego aparecerse en Chihuahua para encuentros con alcaldes, medios de comunicación, tomas de protesta, y un largo etcétera que da pavor... pero nada relacionado directamente con la pandemia.

*** 

Es indispensable un breve recuento. A finales de diciembre se empezaron a escuchar las voces de alarma en el mundo, por un extraño virus similar a la influenza y al SARS, altamente contagioso pero menos letal.

Fue Wuhan, en China, el epicentro del mal, asociado popularmente al consumo de mariscos crudos. Para enero el brote alcanzó visos de epidemia. Para finales de febrero era una pandemia, que había alcanzado a Europa, con brotes importantes en Italia y España.

De pronto en México ya estábamos en contingencia sanitaria. Pese a las insistencias de la opinión pública, los pasos de la autoridad fueron tímidos a nivel nacional y local.

Se apegaban -como hasta la fecha- al librito para adoptar las medidas necesarias. Hicieron, para infortunio nuestro, lo que China, Italia y España.

A la fecha el dato nacional es estremecedor, dos muertos, 203 confirmados, 606 sospechosos, y mil 111 negativos al día de ayer.

Para una población de 130 millones de habitantes, la información parece ser irrelevante. Mueren más personas por cáncer, diabetes, afecciones coronarias, incluso homicidios. Se minimizó el problema.

Lo mismo ocurrió en Chihuahua. No se valoró la información de manera oportuna. La ausencia de liderazgo en el gobernador y la debilidad del secretario de Salud, permitieron estirar la liga hasta el final.

Se celebraba que no hubiera un solo caso de contagio, y cuando lo hubo, se dijo que era importado, y por lo tanto, no era momento de adoptar medidas de mayor prevención.

Ya son dos casos comprobados. Por sus antecedentes eran sospechosos desde el principio. Uno de ellos procedía -ni más ni menos- que de un viaje internacional de Italia.

 ***

 

El respirador artificial o ventilador médico es un aparato controlado electrónicamente que permite impulsar y extraer aire u oxígeno a los pacientes con padecimientos agudos, como es el caso de la insuficiencia respiratoria que provoca el Coronavirus.

Es fundamental contar con suficientes equipos en situaciones en las cuales es imposible estar bombeando mecánicamente el aire durante días. Cada paciente requeriría una persona a su lado.

El problema es que en Chihuahua ni en México hay suficientes aparatos de esta naturaleza y los que hay son viejos.

Recientemente el Insabi solicitó a la Secretaría de Hacienda federal varios cientos de millones para adquirirlos y distribuirlos a nivel nacional.

Muy a su estilo, Javier Corral alardeó a mitad de semana que en Chihuahua los hospitales estatales tienen más y mejor equipo que los federales. Serán simplemente insuficientes en una situación de propagación del Coronavirus como la que podría esperarse, dada la experiencia internacional.

Hasta al momento, no se tienen noticias de medidas necesarias e indispensables de equipamiento. En el juego de palabras se dicen muchas cosas, pero se actúa poco.

 Vamos tarde también en eso.

De las unidades hospitalarias ni hablemos. Saturadas de por sí por el trabajo ordinario que realizan, las tres o cuatro decenas de hospitales y clínicas públicas y privadas con atención de segundo nivel no podrían darse abasto, ni habilitando las unidades de primer nivel que han sido concluidas y se encuentran sin equipar. Una vez más el optimismo desbordante sin tener datos duros que lo sustenten.

La ausencia de coordinación total del gabinete es otro de los problemas que enfrenta Chihuahua.

Mientras el Tribunal Superior de Justicia suspendió inmediatamente operaciones -siguiendo a pie juntillas la determinación del Consejo de la Judicatura Federal-, y lo siguió la Junta Arbitral y el Tribuna Laboral, entre otros organismos jurisdiccionales, la Junta de Conciliación Local, continuara funcionando con normalidad.

La Secretaría del Trabajo se ha convertido en una ínsula en donde las audiencias se realizarán a puerta cerrada, hacinados en cubículos de ¡metro y medio por tres de largo!

Obviamente el asunto no puede ser desestimado. Es ahí donde se requiere liderazgo, que infortunadamente es ausente. Debiera imponerse el urólogo Jesús Enrique Grajeda, como cabeza real de la contingencia.

Mientras todas las dependencias e instancias de gobierno reducen la actividad al mínimo indispensable, en la junta laboral se vive en un mundo aparte e inmune.

Pero además, la ausencia de coordinación se observa en la ausencia de gel antibacterial, mascarillas, distancia social, y un largo etcétera en las oficinas que permanecerán de guardia, que no puede pasar por alto. 

 ***

 Fue el 20 de marzo pasado cuando se reunió el gobernador con los alcaldes. Les pidió irónicamente ser ejemplo de responsabilidad, solidaridad y templanza. Que no se magnifique la emergencia, pero que tampoco se tome este periodo como asueto en los centros de recreación.

Venía Corral hace días de una escapada a Mazatlán y el encuentro ya relatado con Marcelo Ebrard en la Ciudad de México. No guardó el gobernador la distancia social que pregona.

Es un asunto grave que requiere de un liderazgo firme y no de un gobernante que asume un liderazgo gerencial, ajeno y distante, superficial e irresponsable que no pregona con el ejemplo.

Quizá siente debilidad por acumular millas aéreas, pese a la contingencia que ya era real, en lugar de honrar su palabra en los mismos términos que exige, en una semana -que inicia hoy- y que será crucial para derribar la tendencia de propagación del virus.