Opinion

-Lo único que le queda es aplaudir

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GPS / Dominical

domingo, 28 marzo 2021 | 05:00

Aplaudir es lo único que puede hacer Javier Corral por las acciones que realiza la federación en el tema Covid-19 y en el resto de la agenda de problemas prioritarios, la seguridad entre ellos.

Ha perdido cualquier capacidad de maniobra política y funcional. Es la suya una administración que está endeudada hasta la coronilla, prácticamente en bancarrota.

Pero no solo es el alto nivel de apalancamiento financiero en que se encuentra, sino el empecinamiento por hacer las cosas mal y de malas. Irresponsable hasta la médula.

Desperdició el bono electoral del 2016 en sus devaneos por el golf, el tenis y los costosos viajes con cargo a una depauperada hacienda estatal, y encima de todo defiende su vena autoritaria y veleidosa.

Todo ello lo sabe con puntual exactitud el Presidente de la República, más aún cuando es demasiado evidente. En su última visita se le presentó ante sus ojos y lo resintió su humanidad.

Tuvo que transitar Andrés Manuel López Obrador entre claxonazos y cartulinas, por las protestas ciudadanas en contra de “Javier”.

Pasó más tiempo sorteando el lento tránsito vehicular que lo que duró en el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez. 

La frontera está destrozada por capricho de un gobernador que se gasta en créditos el último remanente de solvencia estatal, si es que la existe.

En ese contexto, lo único que está en posibilidades exitosas de llevar a cabo es agradecer que la federación esté sacando su chamba, en los estertores de un quinquenio que se niega a morir, aunque le duelan las manos.

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La imagen de Corral chocando las palmas, casi a punto de sangrar, ejemplifica lo que está ocurriendo ante la pandemia.

Es menos que decorativa su figura. Un florero es de mayor utilidad. El presidente colocó a Chihuahua casi en semáforo verde pero luego López Gatell dijo naranja, y de inmediato el estado aceptó sin chistar el regreso.

Fue el gobierno federal quien ha realizado las gestiones para conseguir las vacunas en el resto del mundo. China, Estados Unidos, India, Argentina...Rusia.

El anuncio de dos millones y medio de dosis enviadas por el gobierno de Joe Biden, remata la gestión diplomática emprendida, turbulenta, nada fácil por el cambio de administración norteamericana.

Luego, vino la planeación, diseño e implementación del operativo de aplicación de las vacunas, con las características específicas de cada una de ellas de acuerdo a su naturaleza y características peculiares, refrigeración, doble dosis, etcétera.

Primero se dispersaron los biológicos en beneficio del personal médico, después alcanzaron a los adultos mayores de municipios que carecen de cobertura médica inmediata. Mañana inicia fase intensiva para aplicar la vacuna en esta ciudad de Chihuahua y Juárez, mediante centros localizados en distintos puntos de la ciudad, por orden alfabético y edades.

Todas estas acciones, bajo la égida y conducción federal. Myrna Beltrán y Wendy Ávila, por más que se aparente otra cosa, son funcionarios federales, que responden a las estrictas medidas adoptadas desde la subdirección de epidemiologia federal, o sea, Hugo López Gatell.

El que paga manda. Sus sueldos, de ellas y del personal del organismo descentralizado estatal Servicios de Salud de Chihuahua y gran parte de quienes colaboran en el Ichisal, corresponden a partidas que la Secretaría de Salud federal mensualmente ministra en cuentas etiquetadas.

Pero hay más. La conducción y supervisión del proceso de vacunación se encuentra coordinada por la Secretaría del Bienestar, donde la poderosa subsecretaria Ariadna Montiel, no deja ni un recoveco vacío.

Ahí estuvo a un lado de “Javier”, como lo llamó el presidente, en el presídium de su octava visita a la entidad.

El registro, verificación de documentación, todo el operativo sustantivo, correrá por cuenta de empleados federales subordinados a ella.

Muy lejos de ser realidad lo que plasma en su comunicado de prensa Manuel “Igor” del Castillo, y el manejo del anuncio oficial por las mismas doctoras Beltrán y Ávila.

Es lastimoso, pero no es cierto que “el gobierno del estado en coordinación con las Secretarías del Bienestar y de la Defensa Nacional, trabajarán en conjunto para garantizar la aplicación de la vacuna contra Covid-19...”.

La administración estatal sólo se limitará a mirar como el chinito y volver a prodigar aplausos, por la ejecución de la faena efectuada para inocular a miles de chihuahuenses en contra del temible virus.

La coordinación real es de la federación con el Estado...oficiales de vialidad cuidando el tránsito, la contratación de señalética, si la hay, y algún local o espacio para aplicación de vacunas, le tocarán al gobernador. Todo lo demás se realiza con recursos y personal que provienen de la federación.

Lo demás forma parte de la mitomanía quinquenal, en faceta que da pena ajena. El aparato estatal inventa mentiras y, lo peor, se la cree.

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Los palmoteos corralistas al presidente contrastan con lo que ha dicho durante los últimos meses, en lenguaje florido, agreste y pedestre, en relación con la figura presidencial.

La imagen enviada por su equipo de prensa donde se observa a un efusivo Andrés Manuel, distan de la realidad.

El choque de puños fue más obligado que otra cosa. Corral se mantuvo distante, pensativo, con su celular en la mano. Basta con ver el video colgado en redes sociales para darse cuenta de ello.

Los dos metros de distancia obligados por la cuestión higiénica, fueron cómodos, porque el hielo se sentía a lo lejos.

El discurso fue en extremo muy respetuoso, las exigencias en realidad constituyeron peticiones, sugerencias o propuestas. El tono se volvió meloso, ni la vista alzó Corral al leer unas cuartillas donde traía los apuntes. Cuidó cada una de sus palabras como nunca.

Hasta nervioso se veía cuando confundió la octava visita con la novena.

El aire grandilocuente del gran tribuno autosuficiente se esfumó...para limitarse a aplaudir.

La verdad es que no le queda de otra a estas alturas. El estado no tiene capacidad, no puede movilizar ni a un trabajador, carece de recursos.

Se lo gastó en superficialidades, derroche en vuelos privados con alto costo al interior y exterior del país, muchos de ellos a lugares de descanso.

Se está gastando el dinero, el poquito que queda de colchón crediticio, el del fideicomiso de puentes internacionales, en el caprichoso proyecto de la troncal en Juárez.

Jamás cuidó los centavos, menos los pesos. Hoy está más que nunca necesitado de un salvamento de la federación, que no va a llegar. Le adelantaron participaciones en enero, pero sólo fue un breve respiro.

La calamidad financiera estatal es mucho más aguda que mil millones.

La caja chica, que era el ejercicio de recursos federalizados por parte de la federación, que se calientan y engordan, sudan en cuentas de la Secretaria de Hacienda estatal, se han venido haciendo pequeñitos.

En ese sentido lo único que queda es aplaudir y no hacer gestos. Ver como la federación, esta semana, aplica miles de vacunas.

Él, rumiando su pena, disfruta lo poco que le queda de tiempo, encerrado en el palacio estatal, de donde sólo sale para viajar, inaugurar pequeñísimas obras y seguir perdiendo el tiempo en frivolidades y sueños de grandeza.

Mientras, el presidente y su equipo, hacen el ejercicio real del poder, distribuyen miles de millones de apoyos, mejoran el salario, atienden a los inmigrantes y sacan adelante el programa de vacunación, porque él está auténticamente privado de cualquier posibilidad de acción, especie de huelga de brazos caídos por incapacidad e indolencia.