-Más incapacidad de Fiscalía en caso de sacerdote

.

.
jueves, 07 febrero 2019 | 06:00

-Dos patrullas de vialidad y un deportivo de lujo
-Ninguna feminista protegió a Fátima Guzmán
N
o puede pensarse en cosa distinta que en otro manejo errático y torpe de la Fiscalía General del Estado en el caso del joven sacerdote encontrado muerto en las mismas instalaciones del seminario de esta ciudad.
Con todo el cuidado del mundo, por las implicaciones que el tema tiene, en una situación inédita, la Fiscalía actuó con demasiada lentitud, echándole lumbre a la hoguera, con una incapacidad rampante.
Se tardaron cuatro días en determinar la probable causa de muerte, cuando la lógica indica que, si fue un golpe, evidentemente existen elementos de ello en la simple revisión del cadáver, más aún cuando la lesión es de tal magnitud que provoca el deceso.
Mientras la Fiscalía revisaba el asunto, miles de especulaciones surgieron, que si era influenza por lo de los síntomas de resfrío, o hemorragia, o infarto. Es una victimización doble e inaceptable.
La autoridad se coloca en conducta reprobable cuando pudo atajar las murmuraciones con sólo dedicarle el tiempo debido al asunto.
Que por cierto no debe quedar solo en el señalamiento de la tardanza; la Fiscalía tiene un jefe, y ese es César Peniche, quien no se manda solo, es subalterno del gobernador, quien debe dar la cara en este y todos los asuntos delicados que se presentan, y que contrario a ello, se escuda en sus compromisos nacionales o internacionales.
El Fiscal ejerce con el mismo esquema del gobernador: trabaja de martes a viernes, de nueve de la mañana a tres de la tarde cuando mucho... y todo el resto del tiempo es para relax. Así cuándo.
No es el primer caso con las implicaciones ya reseñadas. Regresemos unos meses atrás y encontraremos la misteriosa muerte de la anestesióloga Karen Estrada, sobre quien también se construyeron mil especulaciones, hasta llegar a un dictamen -que por cierto no fue de la Fiscalía, sino de la PGR- en el que se señaló como causa de muerte el uso excesivo de medicamentos.
Ojo con lo que se dijo en aquel entonces y que parece que pasó de noche: carece la Fiscalía General de la capacidad de realizar autopsias completas, por eso en el caso de Karen no pudieron detectar el medicamento en el hígado. Las necropsias son parciales. Tuvo que ir la Fiscalía con la PGR para tener una solución a dicho caso.
Las fanfarrias echadas al vuelo por Corral, vanagloriándose de sus contratos con antropólogas forenses argentinas para identificar cadáveres, son golondrina que no hace verano, porque en los casos de urgencia y de extremo cuidado, la Fiscalía sigue en pañales, dando tumbos con resultados que no convencen.
***
Las administraciones públicas son por lo general opacas. Lo único traslúcido en ellas son las vidrieras de las oficinas cuando las hay.
Utilizan la transparencia como un mecanismo para negar la información o dilatarla hasta el infinito y más allá. Sólo basta echar una mirada en las páginas web de los sujetos obligados. Son un trabalenguas donde lo único claro es que no hay nada claro.
Por esa tendencia, a nivel federal, estatal y municipal se han emitido normas que regulen y obliguen a la transparencia y participación ciudadana.
En este último caso la ley es muy reciente. Es apenas de junio de 2018, y en ella hay rezagos graves de retraso en su implementación.
Uno de los municipios que ha destacado por sus avances es el de Parral. Mientras en otros lares apenas se están integrando en el cumplimiento de la ley, en dicho municipio van por la cuarta sesión de cabildo abierto, que es una de las modalidades de participación previstas en la ley.
La peculiaridad es que son cuatro sesiones abiertas en un mes y en ellas pueden los ciudadanos tomar la palabra y hacer propuestas al Cabildo.
Alfredo Lozoya, el alcalde parralense, está muy animoso con eso de la ley de participación. Más que cantado está el tiro. Las envidias, por supuesto, están a flor de piel.
***
Un carro deportivo de lujo, creemos que perteneciente a alguno de los clubes locales de automovilismo, fue colocado frente a la facultad de Derecho de la UACH.
El vehículo estaba flanqueado por dos patrullas de la dirección de vialidad, que se ostentan como unidades de proximidad.
La idea, entendemos, es generar conciencia en la peligrosidad de que los jóvenes utilicen las calles de la ciudad como verdaderas pistas de carreras.
El problema de fondo no es la actitud de los jóvenes. Es parte de la cuestión, pero no es lo más importante. El meollo está en la complicidad de agentes viales que hacen su agosto cobrando mordida en las zonas donde se practican las peligrosas carreritas.
Es más que una casualidad que los jóvenes organicen sus aquelarres de velocidad sin que sean detectados por vialidad. Es obvio que se sabe, pero se hacen de la vista gorda.
Es muy delicado. La idea de generar conciencia es buena, pero en la corrupción está el pequeño detalle.
Debe ponerse mayor atención en cuidar a los famosos mordelones y la comparsa en puestos directivos dentro del organigrama.
***
Es mucho más fácil cortar por lo sano, que atacar a la enfermedad. Y se llega a extremos inimaginables de intolerancia y persecución.
Al final, Fátima Guzmán fue removida de la Dirección de Profesiones del gobierno del Estado, dentro de la Secretaría de Educación y sustituida después de una penosa situación, donde se llegó al grado de privarla de la libertad.
El acoso fue permanente, sin que ninguna organización feminista haya salido en su defensa, cuando lo único que ella hacia era cumplir con su responsabilidad; polémica, pero haciendo siempre su tarea.
La suple una funcionaria con una larga trayectoria dentro de la misma Secretaría de Educación pero ligada por completo al recluido exsecretario de esa misma área, Ricardo Yáñez Herrera. Ella es Marcela Sandoval Herrera, desconocida en sus antecedentes por el gobernador Corral pero empujada desde el reclusorio por el padrino y por el actual secretario de Educación, Carlos González Herrera.