Opinion

-Más transas del “Jefe Tauro” en la Policía Vial

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GPS / Columna

lunes, 02 noviembre 2020 | 05:00

-Deja Corral solo a Chihuahua en pandemia

-Mal gusto y fatal de solidaridad en muerte de Meraz

-Aumenta estadística de médicos muertos por Covid

El director de la Policía Vial, Carlos Borja o “Jefe Tauro”, como lo conocen en el bajo mundo de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, sigue siendo el primer lugar en quejas de los agentes por un cúmulo de irregularidades sin sancionar. Todas se las achacan a él, como primer mando a cargo de un cuadro directivo corrompido hasta la médula.

Los agentes viales no saben de dónde está agarrado el comisario, pues suma unas cuantas denuncias por acoso laboral y otros pecadillos, pese a lo cual nadie se ha atrevido a tocarlo, menos el disminuido secretario de Seguridad, Emilio García Ruiz, enfermo de bilis y de incertidumbre por su impredecible futuro.

Pero ni porque le pega directamente a la caja recaudadora que es la Policía Vial han procedido a ponerle la mano encima a Borja, eso es lo más inexplicable.

Resulta que además de la “polla” semanal que sigue siendo práctica común entre los comandantes de la corporación, la cual le reportan al director, hay otras investigaciones como el apoyo que dio a transportistas hace poco más de una semana, para dejarlos bloquear el Periférico de la Juventud y el bulevar Antonio Ortiz Mena, quitándoles de enfrente a los agentes viales que los contenían.

Esas protestas de hace unos días ciertamente eran dirigidas a la Dirección de Transporte del Estado, pero “Tauro” actuó de forma por demás diligente a favor de los manifestantes, con una módica cuota de por medio para que no retuvieran los camiones que provocaron un caos vehicular por varios días.

Así que también eso le bajó a la caja estatal, como lo ha estado haciendo desde hace años, desde que tomó de facto el control de la corporación, por encima del anterior director formal, Javier Palacios Reyes. La tropa se cansa de tanta transa sin sanción alguna.

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Desde el anuncio del color rojo ha sido inexistente cualquier mensaje, aunque sea vil promesa, en relación con algún apoyo al sector industrial o comercial. Ni los héroes de la salud han salido a relucir con bonos o auxilio económico extraordinario.

A ello se suma un nuevo dislate. Hay contratos nuevos autorizados por la federación, pero hasta donde sabemos, temporales y forzosamente precarios, sin seguridad social ni estabilidad en el empleo, para que médicos y personal de enfermería se sumen a las tareas en el punto álgido de combate al Covid, y arriesguen su vida así nada más.

Si los médicos generales y el personal de enfermería han sido menos que receptivos a dicha convocatoria, poco se puede esperar de los especialistas, ante un riesgo elevadísimo de contagio y por tanto de muerte. Los tímidos esfuerzos de contratación han sido, como es de esperarse, un rotundo fracaso.

Están en la Secretaría de Salud con justa razón desesperados, por eso el régimen de terror hacia el interior, como ya hemos publicado.

Es grave la situación en el contexto de un incremento exponencial, no de ahorita, sino de hace varias semanas y no se había hecho nada. Esperaron que por obra y gracia del espíritu santo bajaran los contagios y las muertes. Inexplicable decisión y absurda la manera de enfrentar la carencia de personal.

Es de escándalo que de la semana 41 a la 42 se hayan elevado los contagios en tres mil, pero veníamos de un desastre desde la semana 29 con 949 casos, no es extraño entonces que superáramos los mil en la semana 34 y de ahí para adelante. Eran momentos en que irresponsablemente se cambió el semáforo como quien apaga la luz de la sala.

Por ello Mirna Beltrán, la comandanta anticovid, poco pudo decir para explicar lo anunciado en la mañanera, que en la pasada semana Chihuahua aportó el 80 por ciento de los muertos a nivel nacional, tanto confirmados como sospechosos de Covid. La cara de mil colores que puso en la conferencia matutina de ayer, no pudo esconder el bochorno del fracaso estatal.

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Arturo Meraz González, fallecido el sábado por las complicaciones de coronavirus, sirvió toda su vida profesional al Instituto Federal Electoral y después al Instituto Nacional Electoral.

Fue responsable de centro de cómputo y después encargado del Registro Federal de Electores, durante muchos años.

La Comisión del RFE fue durante todo ese tiempo auténtico ring porque en ella se autorizaba el padrón y el listado nominal, así como la credencial de elector. Meraz siempre supo llevar las cosas bien, pese a la rebatinga partidista.

En 2015 sintió la tentación de la renovación en el Organismo Público Electoral Local, denominado Instituto Estatal Electoral, acudió a la convocatoria y resultó electo por el Consejo General del INE.

Es inaudito que el homenaje a sus servicios se haya quedado en una esquela sombría publicada en la página del IEE, y una sesión con un minuto de aplausos, convocada de manera apresurada la noche de su fallecimiento.

Decimos apresurada, porque no hubo más palabras de reconocimiento, que una breve introducción, en el sentido de que Arturo hubiera querido que los trabajos no se detuvieran.

Ninguno de los consejeros, con quienes tenía una vieja amistad, dio algún discurso de reconocimiento, nadie lo hizo. Las palabras apenas fueron dos o tres. Organismos autónomos como el Ichitaip en silencio completo.

Lamentable que estando tendido su cuerpo hayan estado en la mesa discutiendo de ponderaciones de desempeño y autorizaciones de representación legal, aun y cuando muchos de ellos tenían un nudo en la garganta. Indudable mal gusto.

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En la administración estatal son cientos los empleados que se encuentran obligados a presentar declaración patrimonial y de conflicto de interés, pero poco se sienten estimulados a hacerlo cuando su jefe, el gobernador no es ejemplo de transparencia al respecto.

Tenemos las imágenes de las declaraciones patrimoniales públicas de los últimos cinco años, empezando por octubre de 2016, 2017, 2018, 2019 y 2020, que ha presentado el titular del Ejecutivo estatal.

Se limita los tres primeros años a hacer una reproducción de limitado formato que el exgobernador César Duarte utilizó para divulgar su situación patrimonial y que no dice absolutamente nada.

Los últimos dos años, el formato permite dar a conocer la situación patrimonial y el posible conflicto de interés.

En 2019 al menos hizo publicos dos “no” a las afirmaciones de posible conflicto de interés, pero en 2020 de plano se negó a transparentarlo.

“El servidor no aceptó hacer públicos sus datos patrimoniales. Declaración de posible conflicto de interés. No estoy de acuerdo en hacer publico mi posible conflicto de interés”, manifestó. Y ni modo de decir que no fue él quien llenó el formato, porque en la parte final el documento aclara “Toda la información fue capturada directamente por el servidor público”.

Terrible, de indolencia y ausencia de compromiso con la transparencia y rendición de cuentas, ya al final de la administración.

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Circuló a principios de la semana pasada una lista de octubre con médicos muertos por Covid e internados.

Dentro de los fallecidos se encuentran Priego, Venegas, Zambrano, Montelongo, Gómez, Madrigal, Mar, Ojeda; en los internados, Guangorena, Garza, Castillo, Campos, Mendoza, Leal, Chávez y Magaña.

Pero a la lista, nos hacen corrección, agregan dos defunciones en Delicias, Morales y Herrera, y una en Parral, uno más en Chihuahua, y otro muy enfermo en Guadalupe y Calvo.

En el cerrado grupo de la bata blanca, por supuesto hay preocupación, más cuando muchos de ellos, si no es que la mayoría, lo mismo trabajan en el sector público que privado, con alto riesgo permanente en su integridad.