Opinion

-Menor muerto en celdas, descuido policiaco

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GPS Columna

viernes, 20 enero 2023 | 05:00

-Terminó Corral en la calle y con frío

-Es librería auténtica trampa leonera

El lunes por la noche, sin que hasta el momento hayan quedado claras las causas de su detención, un menor de edad fue encontrado muerto en las celdas de la Policía Municipal de Camargo, en un hecho que la autoridad local se empeña en catalogar como un suicidio.

El reporte de la corporación establece que el jovencito fue ingresado por haber entrado a un salón de eventos, sin especificarse la infracción a la ley o a los reglamentos municipales. Dos horas después se colgó con una cinta supuestamente sacada de su pantalonera.

Obed N., como fue identificado, no contaba con registro previo como depresivo o suicida, pero además, falló la vigilancia que debe tener el gobierno municipal en las celdas durante las 24 horas del día, como debe ser en cualquier corporación que se respete.

El hecho cimbró a la tambaleante gestión del presidente municipal panista de Camargo, Jorge Aldana Aguilar, pues hay versiones de que la seguridad pública quedó desatendida, como pasa de forma recurrente, dado que los empleados y funcionarios salen a ver asuntos políticos o personales.

El caso es tan delicado que ya ameritó el comienzo de una queja de oficio por parte de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, además de la correspondiente investigación por agentes de la Fiscalía General del Estado.

En lo ocurrido, debe clarificarse el motivo por el que fue detenido Obed y, en caso de haber sido suicidio, como insisten en presentarlo los personeros de Aldana Aguilar, debe sancionarse la irresponsabilidad demostrada con el abandono de un menor en las celdas.

No debe perderse de vista que al momento de la detención de un menor de edad, queda bajo la tutela de la autoridad que lo retiene, por lo que el deceso, si no fue ocasionado como se sospecha, conlleva la responsabilidad de los funcionarios municipales.

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Fiel a su modo de vivir, trabajar y operar en la ilegalidad, Javier Corral abrió su nueva librería al margen de la ley, sin licencia de funcionamiento. 

Quiso pasar inadvertido, pero cuando los inspectores realizaban su recorrido de supervisión en varios locales, llegaron a la casa de Independencia esquina con Nicolás Bravo, donde antes fueron sus oficinas, y ahora hasta una cafetería instaló, encontrando que tenían días abiertos al público sin cumplir con todos los ordenamientos que se establecen en los reglamentos municipales.

De inmediato lanzó acusaciones por redes sociales queriendo escudarse de su incumplimiento. Y montado en su actitud “rebelde” inauguró su librería, aunque tuvo que hacerlo en el parque Revolución porque los sellos de clausura ya estaban colocados.

Y al parecer, de la inauguración sólo se habían dado cuenta algunos morenistas que han salido a arropar a Corral en varias ocasiones, pues eran los únicos presentes en el evento, que logró hacerse mediático por el papelito de víctima que asumió nuevamente.

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El sol y el frío del Parque Revolución, le dieron precisamente a Corral Jurado un regreso a la triste realidad, de que ahora ya no es su non sancta y caprichosa voluntad la que gobierna el estado.

Pensó el muy gandalla que podía ir a Palacio de Gobierno a colocar cartulinas en contra de la gobernadora y encabezar una deslucida marcha, sin que existiera natural reacción, por donde menos lo esperaba.

Pensó que un mensajito hipócrita y lisonjero al alcalde Marco Bonilla lavaría las afrentas.

Efectivamente la Secretaría del Ayuntamiento lo atendió como debía pero hasta ahí. Ahora que le arrimaron el chicote se le acabó la diplomacia con el presidente municipal.

La multitud de irregularidades conocidas y otras más por conocer, lo pusieron de pechito para que el programa inaugural de su librería Sándor Márai, tuviera que llevarse a cabo en un espacio público, enseguida de la tumba de Villa, donde seguramente tampoco tenía permiso.

Hizo una cartelera que presumió como muy atractiva, con invitados nacionales e internacionales, políticos, Raúl Padilla de la Feria Internacional del Libro (FIL), Daniel Giménez Cacho; el exgobernador también de mala memoria, Francisco Barrio; y la tristemente célebre exvicegobernadora, Leticia Corral.

Estuvieron los pocos que aún siguen a Corral Jurado, como Petty Guerrero, Miguel Riggs, Gustavo Madero, Francisco “La Coty” Muñoz, y hasta ahí.

Anunció con gran pompa que ofrecería un vino Monfema-Sándor Márai, con el cual celebraría sonriente, alzando copa, “un triunfo” más, paladeando con sus aliados a unos cientos de metros de donde despacha a quien persiguió rabiosamente.

El gusto le duró poco, con la visita tempranera de los inspectores, que colocaron sendos sellos de clausura en el negocio, donde alguna vez lució en bronce un letrero que decía abogado, en honor de quien volvió a demostrar supina ignorancia en leyes.

La notificación pública llegó en voz de su exsecretario particular, Roberto Fuentes, con quien vivió íntimos momentos inolvidables como aquel viaje a Boston.

Hasta ahora conoce realmente que su quinquenio concluyó.

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Es la librería de Javier Corral, montada sobre una casita californiana, en la Independencia y casi Bolívar, una verdadera trampa leonera, imposible que pasara cualquier inspección de protección civil por laxa que fuera.

Fue colocada madera en cada espacio posible hasta la exageración, y sobre ella, libros y más libros, hasta en los pasillos y pocos espacios que pudieran estar libres.

De por sí es un inmueble pequeño, apenas por arriba de los 200 metros cuadrados de construcción, amontonar así los libros es auténtico despropósito.

La aplicación del articulado 11, 12, 22 y 24 del Reglamento de actividades comerciales, aderezado con el 65 y 67 del Reglamento de protección civil y, 254 y 255 del Reglamento de construcciones, todos del municipio, era obligatoria.

Imposible no observar la carencia de dispositivos de seguridad para evitar incendios, o la ausencia de señalamientos de salidas de emergencia, para agravar aún más las condiciones de amontonamiento de libros, madera y demás material inflamable, que la hacen un verdadero peligro para quienes laboran o son clientes ocasionales.

Era obligada la clausura por necesidad de salvaguardar la integridad de incautos clientes, que buscan “las novedades editoriales” de Corral.

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Deberán los suspirantes a cargos de elección popular de Morena irse resignando a permanecer más de ochenta horas sentados, en 35 sesiones, de febrero a junio próximos, con motivo del requisito ineludible de cursar el programa de formación para aspirantes a cargos de elección popular del año próximo.

Los que no hagan el pesado –y dogmático- curso, en automático quedan fuera de la posibilidad de participar en los procesos de selección de candidatos morenistas para alcaldes, regidores y diputados, que estarán en juego el 2024.

Deberán acudir a clases donde recibirán materias como el neoliberalismo como sistema corrupto y corruptor, la cuarta transformación de México, ética-política y los principios de la 4T, proyecto de nación y su territorialización, y estrategia y comunicación política.

El primer módulo tendrá una duración de 62.5 horas y el segundo 25; las clases serán por videoconferencia, y algunos talleres y conferencias presenciales, todo con cupo limitado y estricta inscripción que concluye nada menos que el día de hoy, con obligación de llenar diversos formatos, donde casi juramentan lealtad a los principios de la 4T y aceptan las reglas del juego, incluida la posibilidad de que no sean designados.