Opinion

-Migrantes por alcantarillas, JC en elegante bici

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GPS / Columna
lunes, 13 mayo 2019 | 05:00

Se arriesgan a perder la vida por donde él disfruta

-Don Alejandro ninguneó al gobernador

-Se supo de Narro por Patricio y don Fernando

-Va Maru a territorio dividido, Ciudad Juárez


Hoy tocó raid en El Paso, fue el titulo de la nueva publicación del delegado de programas federales, Juan Carlos Loera de la Rosa.

Él es -se supone- el principal defensor de la propuesta progresista, de izquierda, humanista, de la cuarta transformación en Chihuahua.

Es quien debería estar pensando en la defensa de los migrantes mexicanos y centroamericanos que por miles cruzan el río en condiciones infrahumanas, como nunca había ocurrido y que la federación ignora y es omisa.

Recorren el país con una visa humanitaria, en condiciones depauperadas, sólo para llegar a Juárez, donde se las ingenian para brincar el charco.

Se meten en las alcantarillas con todo y bebés para salir en las calles de El Paso y ser detenidos por agentes migratorios o de seguridad pública, con riesgo a su seguridad y salud.

Otros cruzan por el desierto, donde ahora se paseó Juan Carlos en bicicleta de montaña, ceñido en un ajustado traje de ciclista.

Los migrantes se arriesgan a perder la vida por donde él disfruta esa vista con una sonrisa de oreja a oreja.

Lo delicado es que su paseo por las montañas norteamericanas ocurre en vísperas de una reunión con funcionarios del Instituto Nacional de Migración, que también posteó en sus redes sociales.

Ahí, confesó, buscaron soluciones integrales en la materia, que supervisa haciendo algunas millas de pierna. 

Y probablemente es así, pero resulta que por donde él alegremente se recrea, hay un riesgo adicional para los migrantes, con células de norteamericanos que los cazan para arrestarlos y hacerles daño.

Las imágenes en nuestra edición digital.

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Imposible evadir lo que queremos creer es ingenuidad de Javier Corral en la Ciudad de México o Tenochtitlán como él mismo lo dijo, particularmente en la Fiscalía General de la República, el viernes pasado.

Fue materialmente maltratado por el abogado de la nación, Alejandro Gertz Manero, que no quiso atenderlo en su visita.

Pretextó un evento previamente establecido para darle una pequeña lección, enviándole a un funcionario menor que fue invitado de piedra en la conferencia de prensa.

Hubiera sido mejor presentar las denuncias ante la oficialía de partes, como lo ha hecho anteriormente, y no presumir de voluntad política o relaciones inmejorables imaginarias, que en el asunto contra Duarte no existen.

Corral ha caído en el garlito del procedimiento ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con la ministra Norma Piña, que resolverá diversos amparos, unos de gobierno del estado y otros de Alejandro Gutiérrez, incluso la controversia constitucional de Peña Nieto.

Mientras el gobierno de la cuarta transformación lo encarrila al formalismo de procedimientos que pueden tardar milenios, le enjuga el dedo en la boca y no mueve un milímetro el asunto.

Si hubiera realmente voluntad, nos dicen los que saben del proceso, el gobierno de la república hubiera retirado la controversia e inclusive hubiera reiniciado el procedimiento penal contra Gutiérrez y no estaría durmiendo el sueño de los justos en una sala de un ministro. Así sin más.

Obviamente no hay voluntad política. El gobernador de Chihuahua no entiende el pacto entre la presente y la anterior administración.

Peor, en el mejor de los casos, nos confían, la Corte terminará por considerar que las entidades federativas no pueden perseguir presuntos delitos cometidos en materia de recursos federales, porque ello es competencia de la Fiscalía General de la República.

Situación que no ocurre con los 1.7 millones de la reciente acusación, que si son de origen estatal y no federal.

No es entonces el mismo asunto, el de los 250 que el de los 1.7 millones, como Corral pretendió presentar en una conferencia de prensa, donde se vio chiquito, en una sala improvisada y con un enviado de quinta por parte del Fiscal General, que no lo esperó ni para el saludo, por atender otros asuntos que sí son de su interés.

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Con más pena que gloria vino el médico José Narro a hacer una especie de precampaña no autorizada ni auspiciada por ninguna convocatoria oficial del PRI.

Igual como han hecho otros personajes como Carolina Viggiano o Ivonne Ortega, con el elemento adicional de su llegada sin notificar a la dirigencia local del PRI ni por mera cortesía.

Llegó el exrector de la UNAM con una carga cierta y real de estatura moral, pero no política. No hubo una convocatoria de liderazgos locales que hablaran de un peso real.

Lo acompañaron Minerva Castillo, Karina Velázquez y Alejandro Domínguez. 

No hubo priístas VIP, salvo la reunión de la mañana con los exgobernadores Fernando Baeza y Patricio Martínez...aparte, alejados del evento “proselitista”.

Le salvó la tarde el tío Fernando, porque Patricio ya no se apareció en la comida con militancia. 

Esa es la principal crítica al prestigiado académico, su lejanía con la base, que él considera una fortaleza, pero que Alito, Alejandro Moreno, le recuerda cada vez que tiene oportunidad.

Por lo pronto, el baño de pueblo le puede hacer muy bien.

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Estará Maru Campos ante la militancia panista en el Comité Directivo Municipal de Juárez el miércoles a las cinco de la tarde.

Dice la invitación circulada entre los panistas que es el mismo Comité fronterizo quien invita a platicar con la alcaldesa mejor evaluada de México.

Es interesante la visita, que no puede ser desligada de futurismos próximos de tipo electoral, donde el PAN empezará a desfilar a sus principales figuras.

Más aún, por el contexto en que ocurre la comparecencia ante la militancia juarense, dominada sin duda por el independiente Armando Cabada, quien generosamente recibió la semana pasada en sus alforjas de los regidores panistas el voto para su Juárez Iluminado.