Opinion

-Mueve a risa numeral en Ley del Cubrebocas

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GPS / Columna

martes, 10 noviembre 2020 | 05:00

-Cree que el fuero lo protege del Covid

-La lección de Biden al corralismo

-Los municipios apoyan, el Estado no

Pudieron simplemente por técnica legislativa incorporar el uso obligatorio de los cubrebocas en la Ley Estatal de Salud, como un instrumento de concientización, pero en lugar de ello, optan por el camino sinuoso de una propuesta colgada con alfileres y viciada de origen.

Carente de técnica legislativa y con visos de inconstitucionalidad, la iniciativa será de nuevo sometida a la Comisión de Salud, que en términos concretos debería rechazarla, no sólo por su contenido recaudatorio y abierta inconstitucionalidad, sino por lo absurdo de las disposiciones contenidas en su articulado.

Si bien la Comisión ya realizó modificaciones sustanciales, entre ellas la conformación de un fondo para adquirir cubrebocas, aún adolece de graves fallas que la convertirán en un instrumento inútil en términos prácticos.

Por ejemplo, insistimos, fuera de las sanciones que son persecutorias, sancionadoras y violatorias a la Constitución por no ser proporcionales, el numeral nueve es de risa.

¿Habrase visto que en una ley se está incorporando el lavado de manos, la comprobación de que el cubrebocas no esté sucio o que se instale sin huecos a los lados?

¿Quién va a vigilar esto? ¿Estarán revisando cubrebocas por cubrebocas para ver cual está sucio o mal colocado?

Los asesores al interior del Legislativo no aguantan la risa y la indignación por la ausencia de calidad en la propuesta enviada desde la Consejería Jurídica y la Secretaría General de Gobierno.

Pero además, en el colmo, se sacude el gobierno de la obligación de proporcionar el cubrebocas, cuando en otros países, que pone como ejemplo por el uso de este insumo, están produciendo millones de cubrebocas, que venden a precio simbólico a los ciudadanos.

El uso de la razón debe caber en los diputados. 

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El coordinador de los diputados de Morena, Miguel Ángel Colunga, cree que el fuero lo protege del Covid. Sólo así se explica que esta semana ha convocado a una reunión en Guerrero, en pleno semáforo rojo, para apuntalar sus aspiraciones políticas.

Ni a los morenos, menos a priistas o panistas, les cayó en gracia que desde hace unos días corrieron las invitaciones al encuentro con Colunga, quien está entre buscar de nuevo una curul local o apostarle a San Lázaro; en cualquier supuesto su aspiración debe pasar por Guerrero, el punto fuerte del Distrito 13 estatal y uno de los pilares del séptimo federal.

Colunga Martínez llegó al Congreso como mejor perdedor de un distrito de la capital, pero lo suyo, lo suyo, está en la zona rural; por eso es por lo que antes del semáforo epidemiológico en rojo había empezado a trabajar buena parte del noroeste de la entidad.

El legislador es mejor visto por los opositores priistas y panistas que por los morenistas, que no aprueban el salto entre distritos locales, menos a una diputación federal. Si a eso se le suma el comportamiento inoportuno, como eso de convocar a encuentros en plena emergencia sanitaria, pues nomás no supera la reprobada que le ponen sus compañeros de partido.

No obstante, el pastor del rebaño moreno está decidido a trabajar por su candidatura así tenga que burlar las reglas sanitarias… y luego criticar a las autoridades de salud porque son incapaces de frenar los contagios o disminuir la intensidad de la pandemia. 

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Son auténticos cinturones de miseria los que se están presentando en las grandes y pequeñas ciudades, sin distingo alguno, agravadas con motivo de las restricciones anunciadas por Covid.

Desde marzo han sufrido las familias para el sustento diario, porque en la mayoría de los casos dependen de actividades no esenciales, incluida la economía informal. Si ya estaban con una mano adelante y otra atrás, ahora es crítica su situación.

La cuestión es que se cumple una semana de la decisión por el súper cierre, sin anuncio alguno de apoyos extraordinarios realmente de fondo por parte del Estado.

Empezando por el Ejecutivo estatal y sus funcionarios, todos han guardado silencio, aceptando su incapacidad.

Por eso las acciones que algunos ayuntamientos han adoptado son apoyos indispensables; en Parral, el alcalde ordenó cancelar el cobro de estacionómetros; en Chihuahua, Maru Campos dispuso la entrega sin parar de ayudas alimentarias.

Pero se requiere de la decisión fundamental del Estado en la recta final del año, que abandone su posición autista.

No ven, no escuchan y no sienten, pero las familias no sólo tienen problemas para el sustento diario, están enfrentándose al obligado impago de servicios elementales, como la luz y el agua, con la angustia del corte en cualquier momento. Al respecto ni un solo anuncio. Cero solidaridad.

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Muy importante la lección que dio Joe Biden, al anunciar una inmediata acción aun antes de tomar posesión, preparándose para el momento en que asuma las riendas del gobierno norteamericano.

Lo primero fue convocar a un grupo de expertos médicos, cero grilla y posiciones caprichosas, para que revisen críticamente la estrategia en materia de combate al Covid.

Corral debería ser igual de oficioso aprendiendo del próximo presidente norteamericano, en lugar de simplemente comportarse obsequioso en sus mensajes de redes, que siguieron a pie juntillas sus principales colaboradores, digno coro cortesano.

El gobernador posteó un mensaje en el cual reconoce con entusiasmo en el nuevo mandatario norteamericano una esperanza para Latinoamérica.

Pero no dice nada de romper con la cerrazón de los “especialistas” en salud del Estado, que se han encapsulado en decisiones mediocres para enfrentar la pandemia, adoptadas con simplismo político.

Pudiera el mandatario chihuahuense convocar a los especialistas de los colegios médicos, universitarios, hospitales privados, pero en lugar de ello, prefiere actuar -inaudito- haciéndole caso a un no médico en la Secretaría de Salud, con su propio consejo asesor, desplazando a los escasos expertos existentes al interior de la dependencia, como Gumaro Barrios, el presumido epidemiólogo “de confianza”.

En lugar de ello, hace caravana con sombrero ajeno con los hospitales Covid móviles enviados por la federación, irónicamente proporcionados por Donald Trump. Sus especialistas hacen de conductores de televisión, presentando una unidad médica que debería estar funcionando desde el fin de semana, en lugar de ser usada como locación de anuncios cargados de mercadotecnia.

Combate la administración corralista al virus con medidas de encierro y grave afectación económica, para administrar las muertes y los contagios como objetivo, para que no colapse el deficiente sistema estatal de salud.

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No ha declarado oficialmente el Tribunal Superior de Justicia la suspensión de términos y plazos, pero en la práctica es lo que está ocurriendo.

Los acuerdos pendientes están siendo publicados con retraso inusual, aun y cuando sean de mero trámite.

Poca información hay al respecto, pero los abogados entienden que dentro de los juzgados están guardando los escritos hasta catorce días, para poder iniciar su trámite, como prevención por Covid.

De esta forma, ya dan los litigantes por perdido el año entero en el avance de sus asuntos. Viene el inhábil del 16 de noviembre y luego ya diciembre encima y el periodo vacacional.

Son escasos los jueces y secretarios que están acudiendo físicamente al tribunal. En casa están ya pensando en el pavo y los buñuelos.