Opinion

-‘Nachito’ hace la vida insoportable en la Municipal

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GPS / Columna

lunes, 20 enero 2020 | 05:00

-Parece reír Corral por ranitidina en centro de salud


-Tienen Ichisal y pagan seguros caros por salud


-En derechos humanos...¡sin prestaciones!



Después de su fracasado intento de ser Auditor Superior del Estado, Ignacio Rodríguez Bejarano “Nachito”, terminó refugiado como subdirector administrativo de la Dirección de Seguridad Pública Municipal.
Con eso debió consolarse “Nachito” luego de ser nombrado en el alto cargo de la ASE por una bancada mayoritaria del PAN que fue doblegada por el capricho y la intromisión del gobernador Javier Corral, en los albores del nuevo amanecer.


Así fue que quedó a su cargo el manejo de una cuarta parte del presupuesto de la ciudad, que se destina a la Policía Municipal, dirigida por el inamovible Gilberto Loya.
Pues bien, tal vez producto de frustraciones pasadas o de la falta de ganas por hacer bien las cosas, la administración de la DSPM ha ido en picada cada año, cada mes. Es la realidad.


El control de gastos y la transparencia no es lo suyo, como tampoco el poner orden en el manejo administrativo de la institución, donde cada quien hace lo que quiere gracias a un entramado burocrático que nada cuida, en especial el capital humano.


Ahora llegan quejas de los policías municipales y bomberos por la excesiva tramitología impuesta para los casos de incapacidades, pues aún a los agentes lesionados en la guerra que todos los días libran en las calles, deben padecer regateos y malos tratos de las áreas bajo el mando de “Nachito”, en concreto el área de Recursos Humanos, donde despacha Francisco Portillo de la Fuente.

El solo trámite de incapacidad de un lesionado -no se diga en los casos de enfermedad general- representa quedarse dos o tres meses sin sueldo o con ingreso del 65 por ciento, pues les retiran bonos y prestaciones que hacen un poco más dignos los sueldos de los despreciados agentes.


Además cada lesionado, por muy grave que se encuentre, debe ir a recorrer departamentos administrativos de la DSPM, donde lo común es encontrar al titular y al personal en la chirinola, para luego hacer más trámites centralizados en la Presidencia Municipal o el Instituto de Pensiones.
No hay, pues, el mínimo cuidado a los agentes que luego de un “accidente de trabajo” deben pasar semanas o meses en recuperación, lo que obviamente tiene a muchos pensando en cambiar de giro.


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Poco antes de salir de vacaciones en diciembre, el Comité de Compras del Instituto Estatal Electoral estuvo muy activo con una licitación pública impecable.
Se adjudicaron a diversas empresas del rubro de seguros cinco partidas: seguro de vida, gastos médicos mayores, seguro de parque vehicular, seguro de edificios y mobiliario y un seguro de equipo de contratista.


Por los montos sólo uno llama poderosamente la atención. Es la segunda partida relativa a gastos médicos mayores, que es por dos millones 126 mil pesos.


Los otros contratos asignados no llegan a los 800 mil pesos a pesar de que son coberturas muy importantes porque resguardan para cualquier eventualidad o siniestro los bienes prioritarios de la institución.
El seguro de gastos médicos ha sido fuertemente criticado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, como un exceso de las anteriores administraciones.


En el Ople es una prestación para los altos directivos, nos dicen que de director para arriba, incluyendo a los consejeros electorales.
Gracias a la cobertura no se atienden en las instalaciones y hospitales de Ichisal, sino en clínicas particulares de gran prestigio donde la aseguradora tenga convenio. 

No van al Hospital Central como el resto de los servidores públicos.
Nos dicen que las primas van de los 60 a los 80 mil pesos por funcionario beneficiado incluyendo a su familia inmediata, dependiendo de las edades y antecedentes clínicos.


La empresa beneficiada con el contrato de seguro de gastos médicos lo es Metlife de México S.A. La licitación es la IEE-LP-03/19. El fallo es firmado por la presidenta del Comité de Adquisiciones, María del Carmen Loya.


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Lució imágenes, cuatro para ser exactos, de la reunión sostenida por el Grupo de Coordinación para la Construcción para la Paz.
En todas ellas presenta el que suponemos es su mejor ángulo. Atento, conversador, determinante, es la imagen que pretende dar Óscar Aparicio el aún titular de la Comisión Estatal de Seguridad.
La reunión corresponde al 16 de enero, muy temprano. 

A su lado se observa al encargado del despacho de la Secretaría de Seguridad, Emilio García Ruiz, muy serio y tomando café.
Menos de veinticuatro horas después de las mentadas fotos fue tomado a sangre y fuego el pueblo de La Poma, en Madera, donde los delincuentes tienen establecida su ley sin que nadie se atreva siquiera a molestarlos.


Fue un enfrentamiento y ataque que se prolongó por horas, sembrando terror en los pobladores. Nada más veintidós casas fueron agredidas a balazos.
Esos sicarios no saben de imagenes en twitter ni en face, ni de mesas rimbombantes para la paz, mientras deambulan con la complicidad de la autoridad, prendiendo fuego a casas y vehículos.
Con protagonismo y abulia en una secretaría que se niega a nacer aún, el panorama no es nada alentador, más aún cuando se minimiza la gravedad de los hechos acontecidos.


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Le parece de risa y da pie a sus bromas una caja con medicamento en el recién inaugurado centro de salud de El Tule.
La imagen que mostramos en nuestra edición digital de GPS muestra al gobernador Javier Corral en su superficialidad frente a una lacerante realidad de ausencia de medicamento y atención de calidad.
Juguetón con el dirigente del sindicato de salud, Pablo Serna, el titular del ejecutivo anduvo muy activo inaugurando obras. 

Esa tejana negra con una buena cantidad de equis es de Pablo.
Los edificios ya están listos, muy bonitos con su pintura reluciente, pero salvo algún equipo nuevo, siguen las carencias de personal e insumos.
Nadie se quiere ir a trabajar a la zona rural por los bajos sueldos y el alto nivel de peligrosidad. 

Los pasantes prefieren esperar mejor oportunidad incluso en otra entidades, en lugar de correr riesgos.
Pero además, muy poco margen hay para la risa. Las fotos que se divulgaron por el mismo titular del ejecutivo, pertenecientes al centro de salud de Basaseachi, presentan un almacén con estantes vacíos.


El poco medicamento que se observa es ranitidina y algún medicamento para el dolor. En términos generales aspirinas por hablar del más famoso analgésico.
Tal vez por eso bromea con su peculiar estilo. 

Toma un medicamento en sus manos y se lo muestra a su interlocutor, quien también ríe.
Mientras los médicos y enfermeras sufren por la ausencia hasta de gasas y la mala calidad del insumo que para colmo es adquirido con sobrecosto mediante subrogación.


La foto fue tomada del mismo video elaborado por el área de Comunicación Social del Gobierno del Estado como parte de la divulgación del último maratón de inauguración de obras, que fue prolijamente cacaraqueado.


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Es peculiar que siendo la Comisión Estatal de los Derechos Humanos la protectora en contra de violaciones a derechos de las personas, tenga en su nómina personal ya no digamos precario, sino sin una sola prestación, aún cuando realizan tareas sustanciales para la institución.
Van desde archivo, capacitación, apoyo y tramitación de expedientes o emisión de certificados médicos.


En 2019 la institución firmó cuando menos ocho contratos a personal que tiene mediante el régimen de honorarios y honorarios asimilables a salarios.
Cinco de los contratos son por sueldos muy decorosos, de 17 a 38 mil pesos mensuales. 

Pero el resto son de nueve a cinco mil pesos.
Algún personal viene desde la anterior administración. Pero todos ellos comparten la misma situación de carecer de cualquier tipo de prestación.
Por las funciones deberían ser contratados fuera del régimen de honorarios, que los deja siempre con un pie fuera como trabajadores de tercera categoría aún y cuando tengan sueldos de envidia, muy por encima del salario del resto de sus compañeros.