Opinion

-Neumólogo... ¡con especialidad de contador!

.

GPS/Columna
jueves, 21 marzo 2019 | 05:24

-Chalanean feo a los Uber eats

-Viene con caballo aumento al transporte

-Las becas de AMLO al nuevo amanecer


Roberto Alfonso Perea Sánchez es un neumólogo que labora en el Hospital Central, dependiente del Instituto Chihuahuense de Salud. Es nada menos que el subdirector médico.

Tiene como cédula profesional de licenciatura la número 306182, de especialidad la número 92161 y de AECEM, o sea del Consejo de Neumología, la número 32322.

Sin embargo, algo anda mal. La cédula profesional de licenciatura no tiene problema alguno. Es de la década de los setentas y está en regla, pero la de especialidad tiene un detallito.

En la consulta en el Registro Nacional de Profesiones, corresponde a un Contador Público, y no a una especialidad en Neumología.

La cédula 32322 sí corresponde, pero según nos informan, no puede haber cédula de consejo si no hay cédula de institución educativa superior que avale la especialidad, porque el Consejo sólo certifica y recertifica.

El dato nos llega porque hay malestar dentro del hospital hacia quienes consideran protegidos del secretario Jesús Enrique Grajeda, que, sin importar detalles de esta naturaleza, se hace de la vista gorda con ellos.

Es una situación muy delicada que exige de profesiones una inmediata investigación, y del Secretario de Salud, atención y medidas administrativas inmediatas.

***

En las barbas de las autoridades federales y estatales, las plataformas digitales hacen negociazos millonarios, evadiendo obligaciones fiscales y laborales.

Uber es una compañía trasnacional que ha desplazado con el uso de una aplicación a las anquilosadas unidades de taxi que, con la complacencia de la autoridad, siguen prestando un servicio pésimo a precios carísimos.

Contrario a ello, Uber presta un servicio en unidades de reciente modelo, limpias y con personal atento, con lo cual se ha ganado a pulso un mercado millonario del transporte.

Pero en el fondo, es la misma gata sólo que revolcada. Si el dinero que se paga en taxis se lo llevan los choferes y el sindicato, más las mordidas a transporte, en Uber la ganancia pingüe es para la empresa trasnacional.

Los socios Uber cada día resienten el gasto de gasolina y la depreciación de sus unidades, deben enfrentar por sí mismos los accidentes, por lo que para salir más o menos tablas, deben dedicarle diez o doce horas diarias a la plataforma.

Pero nos dicen que si Uber es un negociazo, lo es más el famoso Uber eats, de reciente creación, que trae personas en bicicleta, moto o automóvil, por una auténtica bicoca.

Cada socio de Uber eats debe aspirar a no más de veinticinco pesos por viaje, cuando la aplicación se lleva un porcentaje de la venta total, según nos comentan algunos desalentados socios de la plataforma.

El asunto fue tema en la ciudad de México ayer, cuando frente a Palacio Nacional, sindicatos de taxistas ofrecieron una conferencia de prensa, para exigir la intervención oficial contra la plataforma.

Las ganancias de Uber son calculadas anualmente en cerca de mil quinientos millones de pesos, libres de polvo y paja.

Es un negocio calculado de manera total en 5.5 mil millones de pesos al año nada más en nuestro país y pensando sólo en Uber.

***

Se anuncia una reunión de consejo consultivo para analizar la propuesta del pulpo camionero, que exige aumento a la tarifa.

Hay pluma cuata en el estudio. Se aparenta una supuesta inviabilidad financiera para prestar el servicio, en rutas de baja ocupación y alto costo de combustibles.

Pero nada se dice del mal servicio, con choferes que no mejoran nada en su trato ni comedimiento, recuérdese la persona mayor golpeada por un energúmeno chofer hace unas semanas en esta ciudad. Se sienten -y se la creen- rápidos y furiosos.

Tampoco se habla de la saturación en horas pico, donde los ciudadanos deben esperar mucho tiempo para abordar a las unidades, y los que alcanzan a subirse, cuelgan de las puertas, o se van cayendo por los trompicones de los choferes al conducir.

Menos se dice algo de las unidades que en un alto porcentaje violan la ley por el tipo de modelos antiguos utilizados en la mayoría de las rutas.

Hay un supuesto acuerdo de autorización a una tarifa de 13 pesos con 50 centavos, el doble de lo que cuesta actualmente, con cargo a los incautos pasajeros que son víctimas de la voracidad de los transportistas y de la inactividad de transporte.

Al final, no pasa nada. Los altos funcionarios se mueven en las suburban, compradas con el dinero público a un millón cada una, con gasolina pagada por los contribuyentes.

¿Qué le puede importar a una persona así el pésimo servicio de transporte y su precio elevado?

Por supuesto, nada.

***

La Coordinación de Comunicación Social del Gobierno del Estado anda muy creativa aprovechando las bondades de la cuarta transformación, a quien un día sí y otro también crítica su gobernador.

Resulta que lanzó una convocatoria para contratar, con subsidio federal, a jóvenes que deseen desarrollar habilidades con experiencia laboral.

La oportunidad es para realizar actividades de periodismo móvil, locución, entrevistas, ruedas de prensa, comunicados, comunicación gráfica y multimedia, redes sociales, análisis y monitoreo de medios.

Así como lo lee, los muchachos tendrán una beca pagada mediante el proyecto jóvenes construyendo el futuro, dependiente de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social.

Debajo de la convocatoria se observa el logotipo oficial del Gobierno de México, el logo de la coordinación de comunicación social y la marca de la casa, Unidos con valor.

Curioso que Andrés Manuel sea quien patrocine las becas a muchachos que pudieran ser utilizados como carne de cañón por el nuevo amanecer, desde la comunicación social.