Opinion

-Ni tortas ni refrescos para acarreados de la vocera

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GPS / Columna
martes, 14 mayo 2019 | 05:00

-Ahora es la dorada emancipación de Jáuregui

-AMLO viene del 63 al 45 por ciento...

-Compromiso incumplido con la rotonda de los ilustres


Mal y de malas Mari José. No son lo suyo las presentaciones aun y cuando sean ante estudiantes llevados como en mitin, como ocurrió ayer en el salón Gobernadores de Palacio de Gobierno. Nomás les faltó la torta y el refresco.

La Coordinadora de Comunicación Social del Gobierno del Estado de Chihuahua se presentó ante alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas de la UACH, sin un argumento sólido y lógico en un tema que se supone domina, la mercadotecnia y la tecnología aplicada en medios de comunicación.

Para empezar los horarios son un problema para ella. Pese a estar a unos metros, llegó tarde como se ha hecho costumbre en los compromisos de la funcionaria.

Desaprovechó la oportunidad de presentar -si es que lo hay- su trabajo en seis meses al frente del área en la administración corralista. 

Es cierto que poco había que hacer al respecto, fuera de la decisión de eliminar la impresión del bodrio Cambio 16 no hay más. La política de gobierno sigue siendo la misma o peor frente a los periodistas y empresas de comunicación.

Sólo cambió el titular que quincenalmente cobra los miles de pesos por mantener incomunicada a la población, sin difundir las escasas acciones de gobierno.

Pero otra cosa más. Ya hizo cambios materiales en la ubicación del personal y oficinas. Afuera de su despacho ya no hay un recibidor con una secretaria.

Ahora hay mesas plegables, computadoras y personal, ¿haciendo qué?, quién sabe. Quienes operan comunicación fueron relegados a varias oficinas de distancia.

¿Están haciendo estudios de mercado con cargo a qué presupuesto? ¿Sembrando bots o fake news? No lo sabemos.

Y ahora ella se encierra a piedra y lodo construyendo un muro que ni Donald Trump tiene.

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La imagen lo dice todo y explica de alguna forma la decisión que al final tomó César Jáuregui Robles, para alejarse de la administración corralista, renunciando a la Secretaría General.

En esa foto que presentamos en versión digital, sonríe al lado del ministro en retiro Sergio Aguirre Anguiano, con quien lo une una relación de amistad de mucho tiempo.

Dice en el mensaje que nos ayudaron a recuperar de uno de sus muros sociales “nada ha cambiado (para bien) en la Fundación que encabeza el ministro en Retiro Sergio Aguirre Anguiano”.

Al fondo, con letras doradas, se distingue el nombre del despacho del ministro, Aguirre Anguiano y Asociados S.C., y debajo, el nombre de la fundación “Aguirre, Azuela, Chávez, Jáuregui, Pro Derechos Humanos A. C.”

Allá ha construido su vida el abogado litigante, con un paso en el Consejo de la Judicatura del Poder Judicial de la Federación, que le permitió consolidar relaciones a muy alto nivel.

Esos negocios le permiten llevar una vida holgada, lejos de los caprichos y descuidos del gobernador de Chihuahua, con quien las diferencias habían sido demasiado continuas.

A tal grado llegó la desconfianza, que le pusieron a un personaje muy cerca, Luis Fernando Mesta, creándole una subsecretaria inexistente, para que hoy, a unos meses, se haga cargo del despacho.

Ahora, a partir del mediodía de ayer, Jáuregui volverá a esbozar una sonrisa como la que le mostramos en la edición digital.

Es una renuncia más en el gabinete corralista. Después de Barrio, educación, salud, fortalecimiento municipal, la coordinación del gabinete, la consejería jurídica, la secretaria particular, la representación en la ciudad de México, la Función Pública, Comunicación Social, Desarrollo Rural, Desarrollo Urbano, Cultura, más lo que se agregue.

Unos por incapacidad, otros porque fue imposible sostenerlos en el cargo por la cauda de cola larga que los acompañaba, en procesos que tarde que temprano deberán iniciarse.

Una administración con la incertidumbre como divisa, a poco más de dos años de su culminación, al garete y sin un líder auténticamente responsable.

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Resultan demoledores los datos que arroja la más reciente evaluación realizada por la consultora Arias, en relación con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Contra un 63 por ciento de aprobación en diciembre, que alcanzó un pico de 65 por ciento en enero, se ha desplomado en abril al 45 por ciento.

Pero no sólo ello, los indiferentes se han reducido y han tomado el partido de quienes desaprueban el ejercicio actual de la administración, que en diciembre era del 23 por ciento, pero actualmente se ubica en el 44 por ciento.

Tal vez uno de los aspectos más delicados consiste en que la percepción ciudadana de combate a la corrupción es terrible para la cuarta transformación, porque el 65 por ciento considera que no ha mejorado este rubro, el más sensible y al que más tiempo le ha dedicado el Presidente.

La economía con un 68 por ciento de negativos y la seguridad con un 79 por ciento, son clavos inmisericordes en el ataúd de la administración morenista que no ha podido despegar.

Y si Andrés Manuel va en picada de acuerdo con esta empresa consultora, peor está el partido que lo llevó al poder, Morena, que se encuentra en el 32 por ciento de la preferencia, pero con igual número de negativos, lo cual constituye en términos electorales un duro lastre.

Por ello es explicable que los ciudadanos consideren la pobreza y la seguridad como los principales rubros que debe atender la administración federal.

Aspectos que como ya vimos se encuentran en la calle de la amargura, pese a la principal estrategia de comunicación que son las conferencias mañaneras y miles de millones de pesos distribuidos por todo el país.

Es probable que mucho del problema no este en el mismo Presidente. Sus colaboradores principales, los más expuestos, son duramente calificados por los ciudadanos, con puntuaciones que no pasan de los 30 puntos de aprobación.

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En el gremio de la cultura local anda la versión de que se quieren traer los restos del dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda a la rotonda de los chihuahuenses ilustres.

La idea no es mala, de no ser porque el monumento tiene ya casi dos décadas en el abandono.

Primero se trasladó de la Ciudad Deportiva a la Plaza del Ángel, a un costado del Palacio de Gobierno, dizque para hacer un monumento vivo y permanente a los hombres y mujeres que le dieron vida e identidad a la patria chica.

Ya en el lugar, desde hace varios sexenios, la rotonda permanece más como una bodega de tiliches que como un monumento formal a los ilustres.

Pero además si se traen a Rascón Banda, que indudablemente merece un lugar en la historia del estado, habría que ver qué pasará con los demás chihuahuenses ilustres cuyos restos están fuera de la entidad o sepultados en panteones donde nadie los recuerda.

Hace dos años, en mayo de 2017, un grupo de historiadores le pidió al gobernador Javier Corral -cuando tenía audiencias públicas, de las que ya ni siquiera se acuerda- que la rotonda se abriera al público y dejara de utilizarse como bodega.

Ahora que andan algunos acomedidos en gestiones para traerse a Rascón Banda, ojalá la autoridad estatal recuerde que había un compromiso de la Secretaría de Cultura para darle vida al monumento.

 

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