Opinion

-Otro premio: el Cereso para Aparicio

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GPS / Columna
lunes, 11 noviembre 2019 | 05:00

“En los penales reina la ley del más fuerte”


-Cede AMLO por presión ante los EU


-“El Caballo” toma el Club de Leones


-Listo para que papá entregue Derecho a su hijo




Tuvieron que cumplirse tres años para que Javier Corral se diera cuenta -¡¡gran novedad¡¡- que mucha de la extorsión y la violencia en Chihuahua y Juárez, es ordenada y operada desde los centros penitenciarios.
Es una verdad que se grita a los cuatro vientos que en los penales reina la ley del más fuerte, con una complicidad entre autoridades penitenciarias y criminales, con canonjías sin límite.
Momento crucial de oportunidad que no podía dejar de aprovechar Óscar Aparicio para asestar un golpe severo a la estructura de la Fiscalía General del Estado, al asumir directamente el control del Cereso 3 de Juárez.
Desplazó a la Fiscalía legalmente responsable, que es la de Ejecución de Penas y Medidas Judiciales, con repercusiones políticas en detrimento del fiscal, César Peniche.
Sin embargo, por las vísperas, la decisión pocos resultados buenos traerá, cuando la entidad se tiñe en color rojo, precisamente por la incapacidad y corrupción de Aparicio.
Hay una indudable pérdida de control, que esta semana tuvo un punto de inflexión por la terrible muerte de los LeBaron, así como las imágenes de una fronteriza Ciudad Juárez incendiada.
Para colmo, el sábado la psicosis se apoderó de nuestra ciudad, con amenazas y disparos dentro del campus uno de la Universidad Autónoma de Chihuahua, situación jamás vista, que ha provocado una indiscutible ingobernabilidad.
La cereza del pastel en este cóctel de inseguridad que sufren los chihuahuenses, es la declaratoria del consulado norteamericano, que alerta de viajes a la entidad, en un duro golpe a la economía, que no puede ser pasado por alto.
Sólo falta escuchar los argumentos del nuevo amanecer negando la situación gravísima que padecemos en el programa semanal del preferido por oficialista Canal 28.


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Debió ocurrir la masacre de la familia LeBaron para que el gobierno mexicano cediera la participación “oficial” del gobierno norteamericano en investigaciones en territorio nacional.
Veremos agentes del Buró Federal de Investigación acompañando a los policías investigadores y agentes del ministerio público federal y local de Sonora y Chihuahua.
Se supone que no estarán armados y sólo acompañarán a los oficiales mexicanos en las indagatorias que se realicen.
La invitación que extendió México de última hora a los Estados Unidos para acompañar la investigación por el homicidio de los LeBaron, ocurre en un entorno de gran presión para el presidente, Andrés Manuel López Obrador, y el escurrimiento indolente de los gobernadores de las entidades afectadas, Javier Corral y Claudia Pavlovich.
Es paradójico que el Secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo, no haya pisado por mínima solidaridad el territorio municipal que lo vio nacer.
Se tendrá como objetivo la detención de los autores materiales, pero no debe dejarse de lado a los responsables intelectuales, más aún cuando existen grandes lagunas en las primeras investigaciones.
La primera de ellas es que el ataque fue directo, por el número de impactos y la saña con que fue cometido, no hay dudas de la inexistencia de cualquier error como se trató de evidenciar en un primer momento.
Se realizaron los funerales de todas las víctimas mortales, pero el dolor por la pérdida de los seres queridos está presente en la comunidad LeBaron.
Particularmente un sentimiento de inexplicable abandono por parte de la autoridad estatal, que hoy más que nunca fue negligente a más no poder.


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Ahora fue la comunidad parralense que se encuentra avecindada en la ciudad de Chihuahua, la que se reunió con el alcalde Alfredo Lozoya.
La fiesta estuvo a nivel de buen ambiente para arriba. Las muestras de atención al alcalde parralense fueron continuas, con presencia de personalidades de la Capital del Mundo, que sin empacho alentaron sus aspiraciones.
La reunión se realizó en el Club de Leones y fue con los integrantes de la Asociación de Parralenses de Chihuahua, con asistencia de cientos de personas.
Lozoya no se midió y ofreció viajes con todo pagado en fin de semana, otorgó reconocimiento a parralenses distinguidos con placa de la puerta del tiempo y una medalla conmemorativa.
La asociación le regresó el cumplido, nombrándolo parralense distinguido, con reconocimiento de por medio. El convivio, se prolongó por varias horas.


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Salvo alguna decisión de último momento, está cantado que en la Facultad de Derecho hay humo blanco anticipado.
Deberá ser ungido a mas tardar el jueves como director de la Facultad el abogado penalista Alfonso Rivera Campos, hijo del actual director interino y decano Luis Alfonso Rivera Soto.
Rivera Campos es maestro de la Facultad de Derecho desde hace bastantes años, donde siempre ha mantenido presencia pese a los puestos públicos que ha desempeñado. Tiene un carácter campechano y buenón que le consigue simpatías.
Genera confianza a las oficinas centrales de la UACh y consenso en la misma facultad de Derecho, después de tres años de constante incertidumbre, y últimamente de golpeteo incesante.
Recordemos que el procedimiento inicial de nombramiento de director tuvo que llegar después de la interposición de amparos, y una terna consensuada con los grupos al interior de la facultad.
Luego, Roberto Díaz Romero perdió piso y se extravió en un pleito innecesario y torpe con Rectoría, bajo el pretexto del Nuevo Modelo Académico.
Ahora, Rivera Campos tiene de nueva cuenta las confianzas de la mayoría, por lo que el consejo universitario sólo deberá validar dicha decisión según nos dicen.
Tendrá bajo su responsabilidad recuperar el tiempo perdido en materia de renovación universitaria, incorporando a los maestros y estudiantes en el proceso innovador en materia de educación superior.


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El gimnasio San Pedro queda demasiado grande, así que las reuniones para los pocos seccionales tricolores que asisten a ellas se reducen al auditorio Luis L. León del comité estatal de la la colonia Dale. Es que las viejas instalaciones del PRI municipal ubicadas en la calle Progreso están prácticamente en el abandono.
Dicen mucho las fotos que circulan con burlas por la escasa convocatoria que logra la dirigencia municipal de Adela Soto, recién instalada en la sede priista como mandamás del partido.
Hasta parece que hay más gente en el presidium que en el pequeño auditorio. Clásico que son más generales que tropa.
Así pudo verse en el último encuentro de este fin de semana que pasó en el edificio del PRI Estatal, pues parece que ya ni existe el ubicado en el viejo y tradicional barrio de San Pedro.
En sus mejores tiempos las reuniones de seccionales eran semanales y congregaban cientos de representantes de colonias. Llenaban el San Pedro o cuando menos lo ponían a la mitad. Supuestamente se repartían a tercios entre líderes afines a un proyecto político, a otro y a otro. Pero eran cientos, literalmente, de cada bando que hacían su luchita.
Iban por la despensa, la gestión, las medicinas y hasta para darse gusto con una que otra mentada a los dirigentes.
No todas eran miel sobre hojuelas, sobre todo en los tiempos en que el PRI estaba de opositor, pero vida no le faltaba al tricolor.