Opinion

-Presume transparencia, pero los números lo desmienten

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GPS / Columna

jueves, 18 febrero 2021 | 05:00

-Arriban “Pino” y “Pony” con Marco

-Utiliza a Camilo Daniel para curarse en salud

-Castrejón y Quintana de metiches en el asunto Maru

Se cortó las venas el titular del Ejecutivo en el tema de transparencia en su más reciente conferencia de prensa. Quién lo viera, casi le faltó sólo echar una lágrima de cocodrilo frente a los reporteros.

Acusa de amarillismo e inventar cosas a los medios, y en particular a los Diarios. “Somos un gobierno que transparenta todos sus gastos, todos sus viajes, todas sus comisiones, el gasto de publicidad...”.

 Pero resulta que una vez más cae en su práctica más común. Mentir. Mitómano como enfermedad.

Si no fuera por su debilidad hacia las raquetas francesas y poner su nombre en diminutas pelotas de golf, creyéramos que su mitomanía está por encima de dichos deportes en su gusto personal.

Pero de que compiten, compiten. Veamos.

En 2019 se recibieron en el Poder Ejecutivo poco más de 4 mil solicitudes de información. Pues resulta que los ciudadanos tuvieron que presentar 356 recursos de revisión, porque simple y sencillamente se les entregó mal la información, se les negó o simplemente no se les dio contestación.

De esos recursos de revisión, 200 corresponden al área centralizada y el resto a organismos descentralizados y desconcentrados.

Esos recursos de revisión fueron porque funcionarios directamente bajo el mando del gobernador, simplemente se negaron a proporcionar la información en los términos en que fueron presentadas las solicitudes.

Ese es el gobierno amante de la transparencia, que el titular del Ejecutivo defendió irracionalmente para justificar la opacidad en el manejo de los viajes aéreos en naves propiedad del gobierno o de su amigo Ismael “El Chacho” Rodríguez.

Los informes del Instituto Chihuahuense de Transparencia, 2017, 2018, 2019 son elocuentes en desnudar la clase de amor a la transparencia que tiene la actual administración.

Es una transparencia a modo. En las contestaciones borran a los pasajeros en los viajes y ocultan los motivos por los cuales se realizan.

Esa es la transparencia que le conviene a un gobernador extraviado en sus sueños de grandeza, omiso en cumplir con su responsabilidad como gobernante.

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La visión del Periférico de la Juventud, a la altura de la colonia Ignacio Allende, es dramática. Hay una oscuridad incomprensible.

Fuera de la ausencia de iluminación sobre una de las principales vialidades de la ciudad, detrás de ello se encierra un elemento más terrible.

Son miles de personas sin electricidad en sus casas, no sólo en la Allende, sino en todas las colonias aledañas, casi hasta llegar a la Homero.

Esto ocurrió el lunes en la noche, pero ayer martes se repitió en varios puntos de la ciudad y el estado.

Nada de focos encendidos en las casas, el refri sin enfriar. Quienes tienen calefacción eléctrica, ni pensarlo, con temperaturas bajas, a echarse otra cobija encima.

Frente a ello mil pretextos. Que el precio del gas natural en los Estados Unidos, en particular en Texas, o las fallas en las líneas de conexión Chihuahua-Juárez.

Muy difícil de explicar ante familias que apenas sobreviven a la pandemia y encima de todo deben enfrentar este drama.

Para colmo, empezó a fallar el surtido de gas LP, con las empresas que no se dieron abasto para atender los pedidos, de las familias que cayeron en pánico.

Muy pobre la comunicación de los diversos órdenes de gobierno, en particular el estatal, cuyo gobernador se fue a México, a refugiarse con el pretexto de gestiones económicas y diversa índole.

Estará allá degustando un buen vino, a temperatura templada, mientras sus paisanos sufren las de Caín, con temperaturas gélidas, miles sin electricidad y otros muchos sin agua potable.

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Es una carta denominada “la cultura de la corrupción al desnudo”, auténtico panegírico, en pluma y rúbrica de un hombre dedicado a la iglesia, Camilo Daniel Pérez, pero enlistado entre los más conspicuos asesores de la administración corralista.

Condena, no sin justa razón, el presbítero católico que la desviación de recursos generó “falta de servicios hospitalarios, de medicinas, en carreteras mal hechas y peor diseñadas, en falta de caminos, en maestros mal pagados e infraestructura educativa deficiente, en falta de servicios de transporte, en desatención a la población más marginada, en una burocracia gubernamental mal pagada, sin incentivos y con deficientes servicios”.

Pero cómo explicar, si en la actualidad se supone no existe corrupción, que esos problemas continúen presentes.

Ya no se le puede echar la culpa eternamente a quienes se fueron. La responsabilidad de la mala administración es de quienes gobiernan actualmente.

Las carreteras construidas en la actual administración están contadas con los dedos de la mano y su calidad terrible. No se diga de los puentes. Los que hizo en Juárez fueron una antítesis a la economía y funcionalidad ingenieril.

Tiene razón Camilo Daniel, “lo peor de todo esto es administrar la pobreza y marginación para obtener dividendos políticos y económicos”, como lo está haciendo su patroncito en el gobierno estatal.

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Muy lejos de ser gratuita la aparición de Víctor Quintana y Oscar Castrejón, poniéndose la camiseta de Corral para continuar la persecución contra Maru Campos.

Está echando perversamente encima de su correligionaria a las huestes de cierto sector de la izquierda domesticada donde aún conserva relación de jerarquía.

A los demás los ha traicionado.

Salieron Castrejón y Quintana a cuestionar la decisión de un juez de control, de diferir la audiencia inicial en contra de la candidata al gobierno del PAN.

Por supuesto que la correa es muy corta y evidente. El post en redes sociales es de Lucha Castro, comprometida hasta el tuétano con Corral y sus propósitos personalísimos.

En sus afanes caprichosos no tiene prurito alguno el gobernador en ir en contra de su propio partido.

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Para que no digan que la operación cicatriz panista es nomás de lengua, los que arribaron al equipo del candidato del PAN a la Presidencia Municipal, Marco Bonilla, fueron Jorge “Pino” Espino y Roberto “El Pony” Lara.

Bonilla Mendoza tenía el acuerdo con sus compañeros panistas de que todos se sumarían al ganador de la contienda interna del pasado mes de enero, pero que el apoyo fuera sin simulaciones y con inclusión verdadera.

“El Pony” fue su rival interno, avasallado por la alianza de los grupos que logró Bonilla, y hasta eso que sí cumplió levantándole la mano al ganador a los minutos de que se hizo el anuncio oficial de su triunfo.

Espino, por su parte, fue el coordinador de la precampaña de Lara Rocha, metiéndole horas de vuelo a su afamado curriculum al frente de la operación de varios proyectos panistas.

Ambos fueron incluidos de manera formal en estos días, en la campaña que ya alista el candidato a la alcaldía. De hecho se han visto muy cerca del abanderado, con tareas clave en estos tiempos que son torales en la planeación de un proyecto político.

Tanto el aspirante como el par de operadores que se suman a una estructura que ha ido construyendo con detenimiento Bonilla, buscarán armar un combo de coordinación con todos los candidatos del PAN por la capital, a las diputaciones y a la sindicatura.

La meta que tienen es sumarle 230 mil votos o más (la votación más alta panista en la capital ha sido de 200 mil), no tanto al proyecto de la alcaldía, sino al de la gubernatura que encabeza Maru Campos, a fin de aminorar riesgos en la elección de junio.